Cuatro planes para gozarse Santander

Cuatro planes para gozarse Santander

Agroturismo y mucha aventura en Panachi, Barichara, Girón y la Mesa de los Santos.

Cuatro planes para gozarse Santander

Las calles empedradas de Barichara son monumento nacional.

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Claudia Rubio/ EL TIEMPO

02 de marzo 2017 , 09:11 a.m.

Si usted es de los que creen que hacer rafting por el río Fonce en San Gil o caminar por las calles de Barichara es conocer Santander, puede que le haga falta pegarse otra visita. Y es que de los 17 pueblos declarados Bien de Interés Cultural Nacional por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, tres están en este extenso y rico departamento.
Dedíquele un fin de semana (mucho mejor si cuenta con más días) a descubrir el lado oculto de San Juan de Girón, conocida como la ‘ciudad blanca’, un Pueblo Patrimonio fundado hace más de 386 años.

Anímese a viajar en el tiempo por las calles empedradas y las casas hechas de tierra de Barichara, y a degustar todas las variedades de café, que ni sabía que existían, en la Mesa de los Santos.

No olvide que además está en el lugar indicado para probar el cabrito, la pepitoria, las arepas de maíz pelado y las hormigas culonas (las mejores son las de Curití), alimentos representativos de esta región. Prográmese para recorrer “las tierras bravas de Santander” –como dice la estrofa de la famosa composición del neivano Jorge Villamil (1964)– y déjese contagiar del carácter afable y ‘arrecho’ de su gente.

Barichara y San Gil

Comience el día en el llamado pueblo más bonito de Colombia. Cuando el sol sale, este realza el tono amarillo-naranja de las piedras que dan simetría a sus calles y el de la variedad de flores que sobresalen de algunos tejados.
Hay que caminar por el parque principal, que desde 1978 le valió al municipio el título de monumento nacional. Luego darse una vuelta por el cementerio, donde yacen los restos de los patiamarillos, gentilicio de la gente de Barichara. A mediodía, emprenda el viaje hasta San Gil, que queda a solo media hora de allí.

En el parque el Gallineral encontrará mute, arepa, cabrito y carne oreada, todo en una sola sentada. Es mejor prepararse para la dieta básica del santandereano. Y si no es un afiebrado a los deportes extremos, no se preocupe. Para bajar el almuerzo puede pasear por el parque, que colinda con el río Fonce y que muestra con orgullo hectáreas repletas de ceibas, de las que se desprenden musgos y abundante sombra.

Entrada la tarde, regrese por el mismo camino a Barichara, que en dialecto guane significa “lugar de descanso”, y dispóngase precisamente a eso. Para esto busque el hotel Macedonia, a las afueras del pueblo, o la Casa Oniri, que ofrece hospedaje y cena.

Panachi

En el municipio de Aratoca, entre Bucaramanga y San Gil, se encuentra el segundo cañón más grande del mundo: el Chicamocha. Desde 2006 opera en la parte superior del cañón el Parque Nacional del Chicamocha, o Panachi. Para llegar allí es necesario tomar el teleférico que lo llevará hasta la parte más baja del cañón. Una vez allí tendrá que ascender de nuevo unos 2.000 metros. Si detalla la vista, de seguro entenderá por qué, en dialecto guane, Chicamocha significa “hilo de plata en noche de luna llena sobre la cordillera”.

Para los más osados, hay un enorme columpio de acero que se balancea al borde del precipicio. Pero antes, está la gigantesca plataforma en forma de hoja de tabaco, construida por el escultor Luis Guillermo Vallejo: el imperdible monumento a la santandereanidad. La escultura es un homenaje a los comuneros que en 1781 se rebelaron contra la Corona Española. Para seguir la ruta, busque el restaurante Petrona del Mar, un lugar que le ayudará a cambiar la carne roja por un jugoso salmón y una crema de camarones.

Mesa de los Santos

Fije el rumbo hacia la Hacienda El Roble, en la Mesa de los Santos. Numerosos árboles –guayacanes y galápagos– le dan la bienvenida con un aire diferente. Deténgase en el mercado campesino a comer una exquisita arepa.

Sus 320 hectáreas la convierten en el hábitat perfecto para las 126 especies de aves; y, claro, también para el café. Justo detrás de la casa de más de 130 años está el lugar de trabajo de José Antonio Martínez, bumangués y catador con más de 38 años de experiencia.

Con voz pausada y profunda le enseñará a diferenciar entre cafés fuertes, de cuerpo alto o bajo, entre los que se deben tomar en las mañanas por su fuerte dosis de cafeína y los que le sirven para dormir más plácidamente. Si lo que quiere es descansar, la hacienda también presta servicios hoteleros.

Girón

San Juan de Girón, a 9 kilómetros de Bucaramanga, es un municipio blanco declarado monumento nacional. Desde su fundación, hace casi 400 años, ha conservado 46 manzanas de paredes de cal, de calles curvas que dan la sensación de resguardo y la de estar en otra época.

Es clave comenzar la visita por su casco antiguo de arquitectura colonial, donde se encuentran la Basílica Menor y la capilla de las Nieves. No pueden faltar en el recorrido el Malecón, los parques, la Casa Museo Mansión del Frayle, el Puente de Calicanto, las capillas, el Museo de Arte y la Casa de la Cultura.

En el pueblo puede poner a prueba sus nervios. La tradición oral de los cotudos –gentilicio de esta tierra– está llena de cuentos de espantos, brujas y fantasmas. A la hora de dormir, Girón cuenta con una amplia oferta hotelera.

MARCELA HAN ACERO
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