Colorado: glamur y aventura sobre un par de esquíes

Colorado: glamur y aventura sobre un par de esquíes

Así es esquiar en Aspen, un destino que acoge a celebridades en Estados Unidos.

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Snowmass es una montaña para esquiar. Sin embargo, hay otra llamada Buttermilk donde se realizan los juegos de invierno XGames.

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Jeremy Swanson

12 de septiembre 2016 , 05:35 p.m.

Al frente solo hay una gran montaña como el vientre de una Cebra. Un blanco de nieve inmóvil, tan blanco que los ojos necesitan parpadear para poder sostener la mirada, y se entrevén unas largas pinceladas negras verticales, producto del normal deshielo al acabarse el invierno, signo de que la montaña empieza a perder su abrigo.

Estamos por primera vez en Snowmass, una de las cuatro montañas de Aspen para esquiar, en Colorado (Estados Unidos), preparados a ascender a lomo de cebra. Desde allí se ven puntos negros que se desprenden de ese horizonte, donde el cielo se une con la montaña, bajando en zigzag a gran velocidad, deslizándose tan fácil y, al mismo tiempo, tan vulnerable, como gotas de agua por toboganes de hojas. Con el tiempo, esos puntos se van acercando y se convierten en figuras humanas, pero de cabezas grandes, sin ojos y sin pies. Antes de ver la montaña de frente, nos enfundamos en unos pantalones delgados, pero de textura rugosa, y una chaqueta gruesa, abullonada, con cremallera y sellada con parches de velcro; ropa que por defecto mantiene la temperatura del cuerpo. Lo que sigue es un ritual.

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Snowmass, una de las cuatro montañas para esquiar.

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A Snowmass, una pequeña villa donde viven unas 3.000 personas, a pocos minutos del centro de Aspen, se llega en buses que no cobran el pasaje. Después de subir algunas escaleras los visitantes se encuentran con edificaciones en ladrillo, de no más de dos pisos. Allí hay tiendas de ropa para esquiar, restaurantes, supermercados y una especie de centro de operaciones. En este último lugar se encuentran decenas de anaqueles con botas y centenares de esquíes puestos en góndolas. Al visitante lo sientan en un cubículo, le miden el pie derecho y el izquierdo por separado, y le preguntan si ha esquiado antes. Ninguno de los que estábamos allí había vivido esta experiencia.

Con esa información, traen unas botas, de plástico duro, con una media incorporada que hace de protector y unos broches. Meter el pie allí no es fácil y hay que pisar con fuerza para que quede lo más ajustado posible. Después vienen el casco, los guantes, las gafas, los esquíes y por último dos bastones.
Parecemos seres extraños, de cabezas grandes, sin ojos y sin pies. Para los principiantes, el pararse es aún más difícil: no se puede flexionar el pie, por lo que quedan caminando con las piernas separadas, como vaqueros, hacia la montaña.

Aspen, a 350 kilómetros de Denver, capital de Colorado, es una ciudad que se erigió como uno de los destinos preferidos para esquiar en el mundo, fama que se ganó paulatinamente desde los años 40 cuando empezaron a aprovechar las cuatro montañas (Snowmass, Aspen Mountain, Highlands y Buttermilk, en esta última se hacen tradicionalmente los juegos de invierno o XGames) para esquiar.

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En la montaña Buttermilk se realizan los juegos de invierno XGames.

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También se convirtió en un destino de lujo. En la entrada a Aspen se ven, en temporada, decenas de jets privados aterrizando y despegando de su pequeño aeródromo. Al llegar al centro de la población, los amantes de las compras pueden pensar que encontraron un pedazo del paraíso. La ciudad tiene 235 tiendas y están casi todas las marcas más importantes del mundo, una en cada portón de la avenida principal.

Tradición y lujo

Como sucede en prácticamente todo Colorado, Aspen tiene vestigios del Viejo Oeste. Los indígenas americanos fueron amos y señores de esa tierra hace siglos, reconocida antiguamente por sus importantes yacimientos de plata. Por eso, la cultura ‘cowboy’ se ve reflejada en las habitaciones de los hoteles que tiene esta ciudad, de no más de 7.000 habitantes y cuyo clima puede llegar a temperaturas bajo cero en la noche. En general, las habitaciones de hotel son grandes apartamentos amoblados con enormes sofás de cuero anaranjado. La chimenea, los marcos de las puertas y hasta las vigas que sostienen las viviendas son de madera robusta.

Cada una tiene cocina abierta, cuarto de lavadora, secadora y estudio, y están adaptadas para el ingreso de familias grandes. Lo que varía es la decoración. Va en el gusto de su propietario (que incluso deja en las repisas las fotos familiares y hasta su ropa en los armarios). Hay algunos más modernos y otros son decorados con temáticas del Viejo Oeste, como máscaras indígenas de plumas, ojos de vidrio y colores blancos, negros y rojos intensos, que parecen estar vivas.

Para los turistas que buscan el lujo hay un hotel que se diferencia de los demás: Little Nell. “No te puedo decir quién viene acá a pasar vacaciones. Pero lo que sí te puedo decir es que un buen día puedes estar sentado almorzando junto a una celebridad”. El guía del hotel lo comenta con una sonrisa cordial, mientras abre la puerta de una de las habitaciones más costosas del lugar, que prácticamente es un apartamento totalmente equipado. Cada noche puede costar 6.000 dólares (unos 18 millones de pesos).

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Una habitación en el hotel Little Nel puede costar 6.000 dólares.

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Pues sí, allí donde estamos, cerca de la montaña, han pasado celebridades como Paris Hilton, Mariah Carey, losactores Antonio Banderas y Penélope Cruz, Melanie Griffith, Michael Douglas y su esposa, Catherine Zeta-Jones. También modelos de Victoria’s Secret y artistas como Ringo Star. La lista fue corroborada por la instructora de esquí porque también ha sido profesora de algunos de ellos.

La mujer nos lleva prácticamente de la mano hacia la nieve, pues caminar como vaquero con las botas, el casco, las gafas, los esquíes y unos bastones en la mano puede llevar al novato al piso. “Vienen acá porque nadie los molesta, no se permiten los paparazzi y nosotros no les preguntamos gran cosa”, dice la profesora mientras nos subimos a unas bandas de caucho eléctricas, incrustadas en la montaña, que nos llevan a un punto para iniciar el descenso.

Lo primero y fundamental es aprender a frenar o hacer la forma de una pizza con los esquíes para bajar la velocidad. Lo segundo, aprender a girar, moviendo solo las piernas hacia la dirección correcta. Lo tercero, es frenar haciendo zigzag. Al llegar a ese momento, un novato puede decir que está listo para seguir descendiendo por la montaña.

Pero para aprenderlo pueden pasar horas y hasta días. No faltan, para un buen principiante, los golpes contra el hielo crudo porque se trastocaron los esquíes o porque se tuvo que lanzar al suelo al no poder frenar o porque había riesgo de llevarse a alguien por delante. Antes de llegar al último paso tuvieron que pasar decenas de caídas contra la montaña.

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La aventura de conocer Aspen sobre un par de esquíes.

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Al final, a pesar de las piernas adoloridas y una que otra magulladura, el transportarse como en un tobogán de jabón deja, para siempre, el sonido único del crujido de cortar la nieve por el vientre de la cebra.
Steamboat: aguas termales en medio de la nieve

A mitad de camino entre Denver y Aspen queda Steamboat, una población que puede ser una alternativa para los que quieren esquiar. La particularidad es que a menos de diez minutos en carro se llega a los termales Hot Springs. Son cuatro piscinas naturales o pozos que se forman entre las montañas donde los visitantes pueden disfrutar de altas temperaturas a pesar de estar rodeados de nieve. Al aproximarse hay que caminar varios metros por una pendiente hasta llegar a una casa de madera, donde los bañistas se cambian de ropa para meterse al agua.

Cuando se abre la pequeña casa se siente el calor producido por una caldera artesanal. Al salir, el frío se hace notar. El ambiente gélido entumece las piernas, pero impulsa a caminar rápido por unas escaleras que llevan a los pozos. Alrededor de estas piscinas no hay más que unas sillas de madera, pues la idea es que todos los visitantes estén metidos en el agua para disfrutar tranquilos del paisaje. Pero en realidad no se necesita de nada más. Después de nadar en una caldera de agua caliente al lado de pinos con ramas aguantando el peso de la nieve solo se puede tener la sensación de que nos estamos burlando de la naturaleza.

El bar de Pablo Escobar en Aspen

La noche en Aspen tiene curiosidades, como lo es un bar dedicado a la figura del otrora capo colombiano Pablo Escobar. Se llama Escobar y queda debajo del consultorio de una pitonisa. Desde la entrada se puede ver en la pared la foto de Escobar impresa en camisetas que, a su vez, están enmarcadas.

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En Aspen, al lado del consultorio de una pitonisa, queda el bar Escobar.

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El sitio simula ser un avión en construcción. La barra donde atienden los meseros queda en el costado derecho y está adornada por botellas de vodka con la cara de Pablo Escobar. Al frente se encuentran las mesas que van en círculo y en la mitad de cada una, hay una barra para el baile. Al fondo está el Dj, un mexicano que pone música pop y electrónica y quien confiesa que no coloca música latina.

Por su parte, los meseros aseguran que el bar funciona desde hace cinco años y uno de los dueños vive en Nueva York, e ignoran por qué le pusieron al bar el nombre del capo colombiano.

Dónde dormir

En Steamboat la oferta de hoteles es amplia, con capacidad hasta para 16.000 personas. A final de año, o en temporada alta, una habitación puede ir desde los 500 dólares en adelante. En Aspen, para una familia compuesta por dos adultos y dos niños, con hospedaje en un hotel que no sea de cinco estrellas, alquiler de equipos y uso de las pistas, la oferta comienza desde 1.500 dólares (unos 4,5 millones de pesos) por cuatro días.

Se recomienda el One Steamboat Place. El hotel ofrece grandes habitaciones, equipadas con todo lo necesario para una familia. Informes: www.onesteamboatplace.com

Una opción recomendada, en Aspen, es el Molly Gibson Lodge. Es más económico. www.mollygibson.com/
En Snowmass hay guardería para bebés y escuelas para niños donde no solo les dan clases de esquí (los menores de 6 años no pagan), sino que los ponen a jugar mientras usted está esquiando. Un día de este servicio puede costar 200 dólares (unos 600.000 pesos).

Si usted va…
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Aspen es el destino de muchas celebridades.

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Visa. Los colombianos necesitan visa para ingresar a Estados Unidos.
Vuelos. Para llegar a Steamboat y Aspen hay dos vuelos diarios de United entre Bogotá y Houston. De allí puede ir a Denver y luego alquilar un carro para visitar estas poblaciones.
Cuándo ir. Si quiere disfrutar de buena nieve y de todos los servicios tanto en Aspen como en Steamboat, prepare su viaje para Semana Santa, pues no es considerada temporada alta para estas poblaciones.
Equipos. Los que quieran alquilar equipos de esquí pueden ingresar a la página getoutfitted.com y esta empresa se los lleva al lugar en que estén. También pueden fijar el lugar para dejar los implementos y ellos se los recogen. Igual, en todos los hoteles prestan este servicio.
Más información sobre el destino en: www.aspenchamber.org/spanish

Andrés Garibello
Enviado especial de VIAJAR*
*Invitación de la oficina de turismo de Colorado y United Airlines.

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