Así es un paseo por La Candelaria a paso lento

Así es un paseo por La Candelaria a paso lento

Recorrimos el centro de Bogotá bajo los principios del turismo 'slow', conociendo cada rincón.

La Candelaria

Recorrer en calma el centro de la ciudad, como una manera de contrarrestar el agite cotidiano, es una buena manera de acercarse de manera diferente a esta zona.

Foto:

Héctor Fabio Zamora. El Tiempo.

10 de mayo 2018 , 05:21 p.m.

El barrio La Candelaria, en Bogotá, como casi todos los destinos del mundo, tiene su lista de lugares imperdibles, y gran parte de los viajeros la siguen religiosamente cuando la visitan por primera vez. Pero su ritmo frenético —que puede ser parte de su encanto— puede dejar a los turistas más cansados que satisfechos.

Ante tal dilema, existe la posibilidad de recorrer este rincón capitalino a paso lento, siguiendo los principios del turismo 'slow' (lento, en inglés), una alternativa al turismo masivo, que tiene sus orígenes en el movimiento 'slow food'. Este último nació en Italia en los años ochenta, como un llamado a disminuir la frenética velocidad de la vida moderna, preservando las tradiciones gastronómicas locales y haciendo mejores elecciones a la hora de comer.

En esta línea, la compañía Strawberry Tours ofrece tres recorridos con el mismo punto de partida (la iglesia de Las Aguas), pero con tres conceptos diferentes: violencia y paz, historia y gastronomía.

Por otra parte, el Bogota Graffiti Tour sale del parque de los Periodistas y pone el foco en los grafitis, los murales y el arte urbano que se pueden apreciar en la zona. El Instituto Distrital de Turismo de Bogotá (IDT) también ofrece recorridos guiados a diario y un tour religioso.

A continuación, una propuesta de viaje por el centro de la ciudad a paso lento.

Doña Ceci

Doña Ceci es uno de los bares universitarios más icónicos del centro de la ciudad. Famoso por el 'shot' de tequila.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / El Tiempo

Herencia

Herencia es uno de los lugares recomendados en la ruta de turismo 'slow'.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / El Tiempo

Chorro de Quevedo

Se dice que en el Chorro de Quevedo se fundó Bogotá, pero algunos historiadores discrepan.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / El Tiempo

La aldea

En el restaurante La Aldea, los comensales pueden pedalear para hacer su propio jugo.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / El Tiempo

Tacoa

En días de lluvia, tomar un café en Tacoa puede ser una buena opción.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / El Tiempo

Conéctese con el lugar

En La Candelaria, el color y las historias saltan a la vista gracias a los murales, los grafitis y las pinturas que dan vida a sus paredes. Allí se puede apreciar el trabajo de artistas como Dj Lu, Guache y Carlos Trilleras, quienes integran sus técnicas particulares con un fuerte discurso de valoración cultural y respeto a las tradiciones de las comunidades indígenas, explica Mónica Rivera, guía de Bogota Graffiti Tour.

Otra forma de conectar con este espacio es “activar la memoria genética a través del gusto”, sugiere Alfredo Ortiz, fundador del Museo de la Chicha. En este lugar, ubicado en la esquina de la carrera 1.ª con calle 12, aprenderá sobre la historia, preparación y degustación de bebidas ancestrales como la chicha, el guarapo, el ‘zhuke’ y el chirrinchi.

Y ya que cada rincón del centro de la capital está cargado de historia, no está de más indagar acerca de los lugares que se visitan, más allá de las versiones oficiales. En el caso del Chorro de Quevedo, la mayoría de guías turísticos le contarán que allí se fundó Bogotá. Sin embargo, esta idea podría ser un mito, pues no hay evidencia contundente que la respalde.

Así lo asegura el historiador Felipe Arias Escobar tras una revisión sobre el tema, en la cual recurrió a autores como Germán Mejía y su libro La ciudad de los conquistadores. Sin embargo, Arias afirma que el Chorro de Quevedo es un lugar que “tiene una enorme vitalidad, y que sea un espacio de venta de souvenirs, de encuentro de artistas y artesanos, de narradores orales, nos habla de que ha sabido convertirse, a su modo, en un depósito de lo ancestral”.

Grafiti en La Candelaria

La Candelaria es un sector altamente activo a nivel cultural. Caminando sus calles se encuentran múltiples manifestaciones artísticas como pinturas, murales y grafitis en diversas técnicas.

Foto:

Héctor Fabio Zamora

Grafiti en La Candelaria

El mural ‘Revolución kuna’, de Carlos Trilleras, es célebre en La Candelaria. Se encuentra en la fachada de una tienda de artesanías llamada Índigo (Carrera 2ª entre calles 12D y 12C).

Foto:

Héctor Fabio Zamora

Grafiti en La Candelaria

Hay una segunda tienda Índigo en la carrera 2ª, entre calles 11 y 12. También tiene un mural Trilleras en su fachada. Se titula ‘El Indio’ y es un homenaje a los saberes de las comunidades indígenas.

Foto:

Héctor Fabio Zamora

Grafiti en La Candelaria

Mural del artista Dj Lu, ubicado en la carrera 2ª entre calles 11 y 12.

Foto:

Héctor Fabio Zamora

Grafiti en La Candelaria

El historiador Felipe Arias Escobar afirma que “es posible que haya habido dos momentos diferentes del asentamiento de los españoles en la ciudad”. El primero habría sido el 6 de agosto de 1538.

Foto:

Héctor Fabio Zamora

Chorro de Quevedo Iglesia

El segundo momento habría sido en abril de 1539, cuando se trazaron las calles y se nombraron los cargos administrativos de la ciudad.

Foto:

Héctor Fabio Zamora /CEET

Apoye la economía local

Una de las máximas del turismo 'slow' es que el consumo de los viajeros beneficie a las comunidades y mercados del destino, no a grandes corporaciones. Por tal razón, compañías como Strawberry Tours eligen tiendas de pequeños productores para visitar en los recorridos gastronómicos.

Siguiendo este principio, si lo que busca es un buen café, Tacoa y Café Nuestra Herencia son dos paradas obligatorias. Tacoa (ubicado en la carrera 3.ª n.° 12D-60) vende café producido en Pitalito y achiras de Fortalecilla, Huila. Y Café Nuestra Herencia (en la calle 11 n.° 2-11) ofrece ocho marcas provenientes de diversas regiones del país, además de ser una galería y punto de venta de varias obras del artista Carlos Trilleras.

Alojarse en los hostales de la zona, comprar recuerdos fabricados por pequeños artesanos y comer en restaurantes que promueven la gastronomía local también son formas de invertir su dinero en el crecimiento de La Candelaria.

Cafés en La Candelaria

Fachada del café Nuestra Herencia, que se puede identificar por estas obras de Carlos Trilleras. 

Foto:

Héctor Fabio Zamora /CEET

Cafés en La Candelaria

Este café nació gracias a que los clientes de las tiendas Índigo pedían café local con frecuencia.

Foto:

Héctor Fabio Zamora /CEET

Cafés en La Candelaria

El café Tacoa abrió en junio de 2017. Además de café y sus derivados, ofrece panderitos hechos con aguardiente Doble Anís y cheesecake de chalupa con base de achira.

Foto:

Héctor Fabio Zamora /CEET

Intégrese con la comunidad

Finalmente, para absorber mejor la atmósfera de este destino es necesario compartir con sus habitantes y visitantes frecuentes. El restaurante bar La Aldea (Calle 17 n.° 2-77) promueve este tipo de experiencia, ya que organiza noches de micrófono abierto, de cuentería, proyección de películas y presentaciones musicales.

Y, sin lugar a dudas, compartir un par de cervezas en el bar Doña Ceci (en la carrera 4.ª n.° 12D-18) es una oportunidad para sumergirse en el ambiente universitario del centro de la ciudad. El modesto establecimiento, que empezó como una cafetería hace aproximadamente 42 años, ofrece tragos nacionales e importados y cuenta con tres rocolas y 90.000 canciones para todos los gustos.

“Si en un salón no le gustan las rancheras, se va a otro a escuchar hip hop y en otro se va a escuchar baladas. Los clientes seleccionan sus canciones, porque eso es lo que más damos aquí: cariño y música”, dice Porfirio Roa, esposo de la fundadora del bar, María Cecilia Ortiz.* Invitación de Strawberry Tours

Caminar es clave

Según la encuesta Viajeros de Bogotá, realizada anualmente por el Instituto Distrital de Turismo (IDT), la capital del país recibió más de 10 millones de turistas
en el 2017, con lo cual se registró un incremento del 11,7 por ciento respecto al año anterior.
Esta cantidad de visitantes, traducida en desplazamientos y uso de combustibles, significa una enorme huella de carbono.

Por esa razón, si va a visitar el centro de la ciudad, es recomendable usar el transporte público y, una vez allí, desplazarse en bicicleta o caminando. El auge de los recorridos a pie por el centro histórico le hará más fácil cumplir con este objetivo, solo debe decidir cuál es el más adecuado para usted.

Si usted va

Lleve ropa y zapatos cómodos. Además, son imprescindibles una sombrilla y un impermeable. No está de más llevar un buen abrigo.

Para más información, entre a los sitios web www.strawberrytours.com/bogota y http://bogotagraffiti.com.

JIMENA PATIÑO BONZA
*Invitación de Strawberry Tours

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.