¿Guardo o quemo las reliquias de mi expareja?

¿Guardo o quemo las reliquias de mi expareja?

Conozca la diferencia entre objetos de tortura y lindas reliquias.

Recuerdos de parejas

Los objetos de recuerdo de nuestras exparejas pueden ser legados dañinos o positivos.

Foto:

Ian Dooley. Unplash

05 de diciembre 2017 , 10:03 p.m.

Mi primer novio murió a los 23 años. De nuestra relación guardo solo dos reliquias a las que no les he prestado atención desde hace meses: un Pikachu de peluche y una guitarra electroacústica. Este año la que cumplió 23 fui yo, y recordé todos esos objetos que hicieron parte de nuestra relación y que hace unos años terminaron siendo basura. 

El día del funeral, su mejor amigo me dejó cosas de él que, según su criterio, yo debía tener, como dibujos de nosotros dos con alas angelicales, acuarelas de abrazos que compartimos, escritos que expresaban cómo me extrañaba cuando nos dejamos. Lo guardé todo durante más de tres años en una caja, como tesoros, como reliquias.

Cada tanto las sacaba y trataba de analizar qué pasaba por la mente de ese hombre cuando dibujaba o escribía sobre nosotros. Lo único que pensaba al final era que no podía deshacerme de todo eso. Eran objetos irrepetibles, después de todo.

Quizás usted piense lo mismo y tal vez guarde una carta, una prenda, un muñeco, hasta un cepillo de dientes o algo mucho más raro de una expareja y se pregunte por qué es casi un tesoro, bendito o maldito.

Para mí, mantener todos esos recuerdos era una forma de probarme que nuestra relación no había sido imaginada, que él no había desaparecido... no del todo.

Entregarse a la tristeza o la melancolía con estos objetos puede no permitir hacer cierres afectivos que son necesarios cuando las rupturas son irreversibles

Para la artista plástica Adriana Marmorek, esta idea de los recuerdos de exnovios la llevó a crear ‘Háblame amor’, la exposición que cuelga ahora en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, en la que muestra reliquias de relaciones pasadas e historias relacionadas con ellas que la gente le aportó para su proyecto. Ella explica que tras más de 12 años de explorar este tema, “hay historias de amor que tienen momentos muy intensos que con el paso del tiempo parecen irreales; y una reliquia te hace saber que eso fue de verdad”.

Según la psicóloga de familia y relaciones afectivas María Elena López, “guardar estos objetos tiene una representación simbólica, o sea que hacen referencia a una situación, sentimientos y a creencias que se han vivido en la pareja. En este sentido están cargados de personalidad y vivencias tanto de quien tiene el objeto como de quien era en primer lugar o quien lo dio”.

Las reliquias ‘negativas’

Cuando estos recuerdos causan dolor, significa daño pero también estancamiento para quienes los tienen. Así lo explica la psicóloga: “Entregarse a la tristeza o la melancolía con estos objetos puede no permitir hacer cierres afectivos que son necesarios cuando las rupturas son irreversibles. El objetivo tras una ruptura amorosa es la recuperación emocional, y es muy importante identificar qué acciones contribuyen a esto y cuáles no lo hacen”.

Acerca de no hacer un buen cierre, el psicólogo y sexólogo clínico Ezequiel López, explica: “Tener rituales muy puntuales o fetichismos con objetos de parejas pasadas da cuenta de una falta de clausura amorosa. Por eso, el problema no es guardar el objeto, sino la relación que se tiene con él”.

Por ejemplo, no es un buen cierre afectivo tratar de interpretar durante días cartas, dibujos y objetos que se miran como si de repente fueran a revelar respuestas. No dejar ir al que se fue: ahí está el nudo que ahoga.
En este sentido, Diana Lince, psicóloga de la Universidad Javeriana especializada en el análisis de los valores, sostiene que muchas veces, estos objetos reemplazan a personas que ya no van a volver. “En vez de encontrar nuestro valor interior, el vacío de una ruptura puede hacer que fácilmente traslademos el problema al objeto: que le tengamos resentimiento, por ejemplo, o que tenga un misterio que nos haga sufrir”, explica.

Quedarme con esas reliquias me hicieron sentir que tenía que aferrarme a ellas para ‘honrar’ la memoria de mi exnovio. Alguna vez, hablando con una psiquiatra le comenté de ellas, luego le mostré los dibujos. Cuando me preguntó por qué los mantenía, le dije que era porque no quería olvidarlo. Pero ella me insistió en que, por mi salud mental, era mejor que lo hiciera. Así boté dos kilos de papeles a la basura. Esta actitud, para Lince, es válida. “No podemos buscar valor en otros objetos si no lo encontramos en nosotros mismos primero, porque eso, entre otras cosas, destruye la autoestima”, dice.

Las reliquias ‘positivas’

Tener objetos como recuerdos positivos de una experiencia pasada es un signo de que usted está en bienestar con ella; ahí no hay dolor. Y aunque tenga muy presente algo, como el olor de esa persona, por ejemplo, es importante “reconocer que esos objetos representan vivencias del pasado que ya no son. Es una manera de vivir el presente y abrirse al futuro”, como dice Lince.

Con esto en mente, en situaciones irrecuperables, como cuando una expareja falleció, para María Elena López es fundamental tener en cuenta que cada reliquia, aunque traiga un buen recuerdo, debe tener un lugar propio que no esté compenetrado con la vida diaria. Puede formar parte de una caja de recuerdos que se guarde en un lugar especial, pero no debería formar parte de los objetos que usamos en la vida diaria. Pikachu está guardado en el clóset.

“Si algún beneficio tienen estos objetos es sentir que algo de la relación quedó en tus manos, porque muchas veces las relaciones terminan por razones externas”, opina el sexólogo López. “Eso nos da cierto control, algo concreto sobre lo cual recordar al otro”.

Sí, sigo teniendo regalos suyos: un libro, una foto que no volví a mirar hasta que escribí este artículo, porque son reliquias que están en su caja. Hoy son otra cosa.

Tenga en cuenta estas circunstancias

El psicólogo y sexólogo clínico Ezequiel López da las siguientes recomendaciones.

Si vivió una relación tóxica, es mejor que se deshaga de todo para evitar cargar con el sufrimiento que esta le causó.

Si vivió una relación que fue buena, puede guardar objetos de recuerdo y verlos de vez en cuando. Haga el ejercicio de notar, cada cierto tiempo, cómo cambian sus sentimientos frente a esos objetos, hasta superar la relación.

Si usted es de las personas a las que les gusta guardar todo, considere dejarle sus objetos de recuerdo a una persona cercana hasta que considere que ha superado la relación y le parezca sano volver a tenerlos en su poder.

¡Quémelas!

Hasta el 15 de diciembre, puede llevar al Museo de Arte Moderno de Bogotá objetos de exparejas para ser quemadas en la exposición ‘Háblame amor’. Inf.: (031) 286 0466.

MARU LOMBARDO
Redacción Vida moderna
Twitter: @puntoyseacabo

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