Los ganglios: defensores de nuestro cuerpo

Los ganglios: defensores de nuestro cuerpo

Estas masas reúnen las células que protegen al organismo de agentes externos y nocivos.

Ganglios

Si un ganglio presenta algún tipo de secreción, es importante acudir al médico.

Foto:

123rf

26 de abril 2017 , 05:01 p.m.

Nada más inquietante que aparezca en el cuerpo, de manera inexplicable, una masa visible y dolorosa, al punto de que la mayoría de las personas relacionan estos hallazgos con enfermedades graves. Aunque esto algunas veces puede ser cierto, en la mayoría de los casos, sobre todo cuando estos “crecimientos” tienen forma de bolita y se ubican en el cuello, en las axilas o en otras partes bajo la piel, están asociados con estructuras útiles y amigables, llamadas ganglios.

¿Cuándo y por qué llegan a ser palpables?

La verdad es que los ganglios casi siempre son palpables, pero son pequeños y la gente no los percibe; sin embargo, cuando se encuentran en plena defensa del cuerpo, ellos aumentan de tamaño, se vuelven palpables y pueden ser incluso dolorosos.

Puede ser el caso de los que aparecen en el cuello de los niños afectados por la gripa o con infecciones respiratorias de otros tipos o hasta en las ingles cuando hay infecciones en los pies, en las uñas o heridas abiertas en cualquier parte del cuerpo.

¿En esos casos qué hay que hacer?

Por lo general, cuando se trata de una infección que lo hace reaccionar, el ganglio tiende a desaparecerse de manera progresiva. Excepcionalmente pueden quedar algunos aumentados de tamaño, sin que esto signifique problema alguno.

Esto es muy importante saberlo porque los ganglios pueden inflamarse en unas horas y normalmente pueden tardar varios días en regresar a su tamaño habitual.

¿Qué hacer para cuidarlos?

Los ganglios y el sistema linfático no necesitan cuidado especial, simplemente hábitos sanos y control con el médico ante cualquier signo de alerta.

¿Cuándo preocuparse?

Como los ganglios son estructuras del sistema linfático y hematopoyético (sistema productor de células de la sangre), su estado y características reflejan la salud de estos dos sistemas. De ahí que cuando se agrandan de manera inexplicable, se tornan duros, no siempre dolorosos y si persisten, requieren ser estudiados con mucho rigor.

En esos casos, independientemente del punto donde se encuentren se deben extraer de manera completa para enviarlos al laboratorio de patología y descartar, entre otros, el cáncer de ganglio linfático que se llama linfoma.

En este caso es importante aclarar que algunos ganglios grandes pueden evidenciar la presencia de gérmenes como el virus del Epstein-Barr (mononucleosis infecciosa), un parásito conocido como Toxoplasma gondii (toxoplasmosis) y algunas bacterias trasmitidas por el arañazo de gato; condiciones que deben ser analizadas con mucho cuidado.

¿En realidad, qué hacen?

Al ser elementos que defienden al organismo, en los ganglios hay células llamadas linfocitos (T y B), especializados en identificar al agresor y montar una respuesta de defensa para atacarlo, con el fin de controlarlo y destruirlo.

Esto puede ocurrir cuando hay infecciones en las áreas vecinas, como es el caso de la garganta, oído y vías respiratorias; cuando a través de una herida puede ingresar alguna bacteria o incluso por un efecto mecánico sobre los más superficiales, como es el caso de los ubicados en la ingle o en la región axilar, que pueden reaccionar con algo tan simple como rasurarse o depilarse.

¿Dónde se ubican?

Los ganglios son como estaciones donde se concentran estos ejércitos de defensa y que están distribuidos en todo el cuerpo, principalmente en cuello, axilas e ingles, y dentro del organismo acompañando las vísceras. En otras palabras, están por todas partes conectados entre sí a través de unos canales por los que circula un líquido en el que nadan algunas células vigilantes y algunas sustancias de defensa, lo que conforma en conjunto el sistema linfático y hematopoyético.

Signos de alarma:

Con respecto al ganglio es urgente consultar con el médico si:

-Se agrandan más de un centímetro.
-No desaparecen o persiste por semanas o meses.
-Son duros.
-Se asocian con fiebre, pérdida de peso o sudoración excesiva en la noche.
-En el caso de que un ganglio tenga algún tipo de secreción.
-Tenga en cuenta que lo anterior puede presentarse en cualquier edad.

Fuentes: Rocío Orduz Rodríguez, médica patóloga, subespecialista en hematopatología. Departamento de Patología de la Clínica Universitaria de Colombia, Bogotá. Laboratorio Clínico y de Hematopatologia de la Clínica Colsanitas.

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