¿Mala memoria?, revise sus polvos / Sexo con Esther

¿Mala memoria?, revise sus polvos / Sexo con Esther

Entre más orgasmos tengamos, mejor recordamos, según estudio de la Universidad de McGill.

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Entre más orgasmos se tengan, mejor se recuerdan las cosas.

Foto:

123rf

10 de diciembre 2016 , 08:22 p.m.

Nada mejor para las mujeres desmemoriadas que unas buenas encamadas, de esas que terminan como Dios manda y con ganas de repetir. Todo porque se ha probado que, en nosotras, los polvos estimulan –de manera positiva– el hipocampo, una zona en el cerebro que juega de titular a la hora de fijar las cosas en la mente.

Aunque la calidad del sexo es determinante en este nuevo hallazgo, al parecer, la frecuencia con la que nos deslizamos en compañía bajo las sábanas influye, de igual forma, para aliviarnos los olvidos. En otras palabras, entre más orgasmos tengamos, mejor recordamos. Punto.

(También: Chistes malos, polvos malos)

Esta novedosa conclusión resultó de una investigación hecha por la Universidad de McGill (Canadá) que analizó la capacidad de memorizar a 78 mujeres heterosexuales antes y después del aquello.

Para eso les aplicaron pruebas computarizadas para retener palabras abstractas y rostros neutros durante un periodo en el cual unas tenían relaciones sexuales regulares y otras no.

En los resultados se observaron diferencias significativas a favor de la memoria en aquellas que en las faenas amatorias pusieron en acción a plenitud la dotación del departamento inferior del cuerpo, al compararlas con las que se dedicaron a acariciarse, a mirarse o a darse la espalda.

Claro, al mirar lo que pasaba en su cerebro, evidenciaron que el hipocampo se ponía al servicio y recompensaba los buenos polvos con bonos de buena memoria, algo muy novedoso.

Sin eufemismos, los científicos dijeron que las relaciones “pene-vaginales” también estimulan la producción de buenas interconexiones neuronales en las áreas ligadas principalmente a la memoria verbal de las mujeres, algo que ya había sido evidenciado en el laboratorio.

(Además: Polvos bien escritos)

Ahora, si esto se suma a que el aquello disminuye la ansiedad, fortalece la autoestima, provee seguridad y otras herramientas para tomar buenas decisiones, además de los beneficios físicos ya sabidos, me empiezo a preocupar por los tales ‘millennials’ y los adeptos a otras corrientes que ven los polvos como algo insustancial. En fin.

En mi caso, creo haber encontrado la razón por la que no necesito agendas y recuerdo con facilidad las direcciones y muchos números de teléfono. Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO

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