La honorífica labor del Hospital Militar en un periodo de transición

La honorífica labor del Hospital Militar en un periodo de transición

Con el inicio del posconflicto los doctores de este lugar cambiarán su labor con los excombatientes.

fg

El hospital alcanzó a recibir 1.200 heridos en los años más crudos de la guerra.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / ELTIEMPO

13 de enero 2017 , 03:07 p.m.

Durante muchos años, los médicos del Hospital Militar de Bogotá se dedicaron a atender soldados profesionales heridos en combate; hoy trasladan esa experiencia a otros escenarios y se preparan para sanar las secuelas que les dejó la guerra.

Atrás quedaron los días en los que tenían ducha y ropa en sus consultorios e iban a sus casas solamente a cambiarse de uniforme. Las unidades de urgencias o de cuidados intensivos del hospital hace mucho tiempo no son testigos de las oleadas de soldados heridos que llegaban en helicóptero después de un combate o una toma guerrillera.

(Le puede interesar: el último herido de guerra en el Hospital Militar)

Por sus pasillos se ven militares retirados que asisten a tratamientos relacionados con enfermedades crónicas, soldados que llevan sus hijos de la mano a una cita de control o jóvenes en sillas de ruedas que adelantan su proceso de rehabilitación. El reto ahora es sanar las secuelas de la guerra.

El día a día del hospital bien podría ser un espejo que refleja la transición que atraviesa el país en materia de conflicto armado. En 2011 ingresaron 424 militares heridos en combate y en 2012 fueron 388; en 2013, la cifra fue de 231, mientras que en 2014 se reportaron 143; en 2015, el número bajó a 71 y en 2016, los uniformados atendidos por esta causa fueron 31, de los cuales 20 fueron víctimas de minas antipersonales.

El número de militares heridos, sobre todo por armas de fragmentación, sigue siendo significativo. Sin embargo, el panorama de hoy es el más alentador de los últimos años.

Así lo demuestran los informes más recientes del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), según los cuales los combates entre la Fuerza Pública y las Farc se han reducido en un 91 por ciento y, en consecuencia, las muertes producto de estos enfrentamientos han caído en un 94 por ciento.

El doctor Ricardo Uribe, jefe de la unidad de cuidado crítico, lideró en la década de los noventa el servicio de trauma, área que recibía a los soldados heridos provenientes de las zonas de combate.

Una de las más grandes emergencias que ha atendido el hospital fue la toma de la base militar de Las Delicias, Putumayo, ocurrida el 30 de agosto de 1996. “Nos llegaron más de veinte pacientes; en esa época alcanzábamos los 1.200 heridos al año, de los que en promedio, 140 eran amputados”, recuerda el doctor Uribe.

“La guerra enseña y apura al cirujano para ofrecerle lo mejor al paciente”, dice el coronel (r) médico y ortopedista traumatólogo Carlos Satizábal, quien es pionero del trasplante óseo en Colombia, una técnica que ha permitido recuperar los huesos de cientos de soldados y ha desvirtuado la idea de que la amputación es la única opción.

Otra de las lecciones que los doctores del hospital debieron aprender cuando uno de sus pacientes intentó suicidarse fue que en ocasiones, “las heridas del alma son más graves que las del cuerpo”, por lo que después del incidente empezaron a intervenir a los pacientes psicológica y psiquiátricamente desde la fase inicial. Este tratamiento también logró que su recuperación y posterior incorporación a la vida social y familiar se facilitara.

De estos aprendizajes se benefician hoy los pacientes del hospital, pues ahora los médicos aplican el conocimiento que les dio el tratamiento de traumas de guerra a las lesiones comunes de la vida civil, como las caídas de altura, los accidentes de tránsito –especialmente, los de motos– y los accidentes laborales, que son los casos que por estos días más se presentan.

Sin embargo, debido a que el Hospital Militar tiene un amplio número de ‘población cautiva’ –que debe recurrir a sus servicios de manera regular–, el tratamiento de los efectos del conflicto va a permanecer latente.

La misión de los médicos en esta época de transición es entonces, como lo ha venido siendo paralelo a la guerra, atender las secuelas generadas por cirugías que presentan complicaciones tardías, traumas psiquiátricos que requieran de tratamiento periódico, refracturas o mantenimientos de prótesis.

Así que la tarea de sanar las heridas de la guerra está lejos de terminar.

DEISY ALEJANDRA ÁVILA
Redactora de EL TIEMPO

Sigue bajando para encontrar más contenido

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA