No se preocupe, ¡ocúpese!

No se preocupe, ¡ocúpese!

La mayoría de los problemas no tienen el tamaño que nuestra mente les da.

26 de septiembre 2017 , 10:24 p.m.

¿Se han dado cuenta de que quizás el pasatiempo preferido de muchos colombianos es preocuparse? Nos preguntan: “¿Cómo estás?”, y de inmediato contestamos:

“Preocupado… por el país, por los hijos, por el trabajo, por la salud, por el futuro, por lo que tengo, por lo que he perdido y por lo que nunca voy a tener”. Llevamos nuestras preocupaciones como una medalla de honor, y si vienen acompañadas por una cara de angustia y consternación, ¡aún mejor!

Más de uno se desvela noche tras noche “preocupándose” por la vida. Si sus hijos serán exitosos, si la pareja realmente lo quiere, si el jefe lo va botar del trabajo, si la plata le alcanzará, si esto o si lo otro. Y, en las altas horas de la noche, “el peor de los casos” siempre es el más exacto a la realidad.

Hoy les pregunto: ¿alguna vez han resuelto un problema, han sido exitosos en un negocio o han empezado o terminado una relación a punta de preocupaciones? ¿Darles vueltas a los problemas les ha generado más ingresos, menos lágrimas o más sabiduría? Apostaría que no.

¿Qué pasaría si nos damos cuenta de que preocuparnos no solo no nos evita los problemas del futuro sino que nos roba el goce del presente? Creo que si hiciéramos el cálculo real de costo-beneficio, sabríamos que el noventa por ciento de las dificultades que en medio de nuestros desvelos intentamos resolver jamás ocurren. La mayoría de los problemas que nos quitan minutos o hasta horas de felicidad no tienen la proporción que nuestra mente, de forma errónea, les otorga.

Incluso hay personas que a cada solución de sus problemas le busca una ‘pata’ adicional. Se han acostumbrado tanto a estar en constante estado de consternación que hábilmente rechazan cualquier posibilidad de paz interior. Hasta logran sentirse culpables si no tienen por ahí una dificultad que abrume sus pensamientos.

No niego que haya problemas reales, y muchas situaciones son verdaderamente complejas, dolorosas y angustiantes. Lo que estoy planteando es que en vez de gastarnos la vida dándoles vueltas sin ningún resultado, siempre es mejor actuar. Y a veces este actuar implica sencillamente mirar los problemas desde un ángulo distinto o preguntarse “para qué”, y no centrarse en el “por qué”.

En otras ocasiones es necesario tomar decisiones difíciles o hacer cambios radicales. Sin embargo, solemos tenerles tanto miedo a los cambios que preferimos permanecer en la quejadera y en la preocupación para sentir que estamos haciendo algo al respecto para solucionarlo.

La próxima vez que se encuentren dándole vueltas al apocalipsis de sus vidas, los reto a entender que preocuparse es como sentarse en una mecedora: tal vez nos estemos moviendo, pero no vamos para ningún lado.

Alexandra Pumarejo
@detuladoconalex

Sigue bajando para encontrar más contenido

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA