No corran después del polvo / Sexo con Esther

No corran después del polvo / Sexo con Esther

El abrazo, el arrumaco y hasta los silencios del pospolvo pueden ser una deliciosa fuente de goce.

Prohibiciones absurdas en EE. UU. ¡Las armas sí están permitidas!

A excepción de las parejas casadas, el sexo está completamente prohibido, en Virginia.

Foto:

123rf

27 de mayo 2018 , 12:20 a.m.

Me descompone saber que hay mujeres que al terminar una faena en la cama parecen impulsadas por un resorte que las obliga a vestirse y a salir en estampida a cambiar de tarea, como si acabaran de lavar los platos. Son aquellas que parecen desconocer que el asunto no se acaba cuando la dotación genital cumple su función.

Es hora de saber que la intensidad y el desfogue que culmina con un orgasmo es el mejor abono que cae en el terreno de las emociones, que bien moduladas, complementan de manera integral el placer que deja el agite. En otras palabras, el abrazo, el arrumaco y hasta los silencios del pospolvo pueden ser una deliciosa fuente de estímulos y de goce.

Claro, no desconozco también lo excitante que puede resultar un ‘quicky’, pero lo mandado es dejar los afanes y darle al momento el asunto que merece.

Tenemos que entender que el sexo no empieza con la penetración, sino mucho antes y que termina mucho después de los jadeos.

Pero eso requiere buena disposición, alejarse del móvil, dejar el trabajo fuera del catre, sacar los problemas por la ventana y dejarse llevar por lo que el cuerpo pide. Eso es mucho más grato si se hace sin ropa y las pieles se ponen en contacto.

Aquí no sobra decir que para que esto se dé el orgasmo –a veces esquivo para nosotras– no es prerrequisito para un buen arrunche, como tampoco tener cosas importantes para hablar, proyectos para adelantar o grandes temas para tratar con la contraparte. Es más, para ellos, muchas veces el silencio es la mejor opción, lo que no exime de que las manos se muevan, de que las caricias y los roces tenues se abran espacio y hasta se favorezca un retozo y un buen sueño en compañía. Nada más reconfortante.

Dicen los que saben que el verdadero sentido del polvo se encuentra en estos espacios. Y no estoy tratando, créanme, de darles cabida a la cursilería, al romanticismo fatuo o a la sublimación del polvo. Nada de eso. Esto es biología pura y dura. Esa que moviliza hormonas como la oxitocina y las endorfinas, que con su acción amigable multiplican en el bienestar, les dan brillo a los ojos y dibujan esa sonrisa que siempre delata la acción gustosa sobre el catre, algo que se logra, repito, solo con permanecer ahí, unos minutos más.

Sin más preámbulos, la recomendación es: no corran después del polvo, que lo bueno está por llegar. Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO
En Twitter: @SaludET

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.