La verdad sobre los mitos que dicen que correr es malo

La verdad sobre los mitos que dicen que correr es malo

Sepa qué es cierto y qué no de la información que está circulando en redes sociales sobre este tema.

'Running'

Correr sigue siendo uno de los mejores ejercicios, y no dejará de serlo si se practica con las precauciones de cualquier actividad física.

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123RF

26 de marzo 2017 , 12:44 p.m.

Es innegable que el ‘running’ está de moda y que cada vez son más los corredores aficionados que invaden los parques y calles para practicar esta disciplina. Y también es cierto que nuestros cuerpos están anatómicamente diseñados para correr y que la capacidad de hacerlo, según un artículo publicado por la revista ‘Nature’ –escrito por el biólogo Dennis Bramble, de la Universidad de Utah y el antropólogo Daniel Liberman, de la Universidad de Harvard–, ha sido determinante en nuestra conservación y evolución como especie.

Sin embargo, ha circulado en redes y en algunos medios información confusa acerca de los peligros de correr. EL TIEMPO consultó a especialistas en medicina deportiva para que aclararan las dudas. La buena noticia es que este sigue siendo uno de los mejores ejercicios, y no dejará de serlo si se practica con las precauciones de cualquier actividad física.

¿Es nocivo para las rodillas?

Es un mito común que, incluso, muchas veces se asocia al largo plazo, como si correr fuera una suerte de condena para las rodillas, los tobillos y la cadera también. Y no es así. De hecho, la Escuela de Medicina Johns Hopkins, en Estados Unidos, llevó a cabo un estudio en el cual comprobó que las personas habituadas a correr largas distancias generan un efecto protector contra males como la osteoartritis o la osteoporosis. Por supuesto, el ‘running’ es una actividad de impacto, pero la regularidad, justamente, hace que las articulaciones se fortalezcan.

Si siente dolores después de correr, especialmente en las rodillas, es señal de que algo está haciendo mal: puede ser que esté pisando de manera equivocada y el peso de su cuerpo se esté distribuyendo de forma desbalanceada entre huesos, tendones y cartílagos, o que sus músculos no estén en forma para lidiar con una sesión sostenida de trote.

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En el primer caso, le conviene asesorarse con un deportólogo o un entrenador que corrija su postura (incluso, si su dolor es en la espalda, quizá esté descolgando excesivamente la cabeza en cada paso, y eso también puede corregirse). En el segundo caso: tal vez necesite algunas sesiones previas de acondicionamiento general del cuerpo, que hasta podrían ayudarle a bajar de peso antes de comenzar a correr, pues el sobrepeso puede ser una de las causas de una eventual sobrecarga en rodillas y tobillos. Como dice el doctor John Duperly, Ph. D. en medicina del deporte, a sus pacientes cuando deciden emprender camino en el ‘running’: “Lo indicado, al principio, es ponerse ‘fit’ para correr y no correr para ponerse ‘fit’ ”.

El especialista también sugiere a los ‘runners’ no excederse en distancias ni tiempos para los que no están preparados, debido a que esta es una de las principales causas de lesiones. Trote con equipamiento adecuado, use tenis que amortigüen bien la pisada y descubra la cara real de esta disciplina.

¿Genera adicción?

Al ejercitarnos, el cerebro recibe dosis de endorfinas y otras sustancias endógenas que incrementan las sensaciones de bienestar emocional y placer. Es posible que sentir estos beneficios ayude a las personas a convertir el ejercicio en un hábito, pero los especialistas advierten que solo se puede hablar de adicción cuando una persona necesita algo que le hace daño.

Dicho esto, ¿puede el correr convertirse en algo nocivo? Sí, y hay varias señales: cuando la persona se empeña en correr a pesar de sufrir dolores frecuentes e intensos; padece de insomnio o desmayos por la intensidad de sus rutinas y no está dispuesto bajar el ritmo; o cuando trotar se volvió el centro de su vida, por encima de su familia y sus facetas sociales o laborares. Si esto ocurre, quizá se esté ante un caso de ‘runnorexia’, como ha sido bautizada la adicción a correr. No obstante, es importante aclarar que este problema de exceso no es exclusivo del ‘running’, sino que puede darse con cualquier otro deporte. En todo caso, debe ser tratado con la ayuda de un profesional.

¿Causa muerte súbita?

Aunque ocurre con poquísima frecuencia, esto puede pasarle a cualquier deportista, sin importar la disciplina que practique.

Pero calma, no hay razón para alarmarse de más. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, morir súbitamente por falla cardiaca les sucede a 30 personas por cada millón de habitantes, y se debe a malformaciones congénitas o a infecciones asintomáticas en el corazón. Es decir, gente que tiene problemas cardiacos, pero no lo sabe. “En estos casos –asegura el doctor Duperly–, el deporte es circunstancial, porque la muerte súbita podría ocurrir sin practicarlo. Incluso en estos casos, el ejercicio controlado sirve como protector contra factores de riesgo que podrían agravar eventuales padecimientos cardiacos como el colesterol alto o la hipertensión”.

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La recomendación es, en especial para personas mayores de 35 años, tener una evaluación médica antes de aventurarse en el ‘running’, así como una prueba de esfuerzo en la que los médicos puedan medir el desempeño del cuerpo y detectar posibles anomalías.

¿Envejece la piel y hace caer los senos?

La revista Vogue publicó recientemente un informe sobre el riesgo al que está expuesta la piel al correr, por tratarse de una actividad que se practica mayormente en espacios abiertos y generalmente de día. No se trataba, claro, de una invitación de los médicos a cesar en la práctica sino, como aclara el doctor Javier de Benito, a tomar las precauciones necesarias a la hora de practicarlo, para evitar un envejecimiento prematuro de la piel, como usar siempre bloqueador solar y crema hidratante una vez terminada la sesión.

Correr y hacer deporte –dice Duperly– mejora los niveles de colágeno en la piel y la rejuvenece, siempre y cuando se proteja bien del sol”.

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El doctor también responde a otro de los mitos que asusta a muchas mujeres: la caída de los senos como consecuencia del constante movimiento al correr. Duperly asegura que no conoce evidencia científica de que esto efectivamente suceda, aunque aconseja usar ropa interior adecuada para el ejercicio. Lo que sí advierte es que el ‘running’, por su continua quema de grasa, puede hacer que el tamaño de los senos disminuya –la grasa es la que les da la turgencia–, pero aclara que esto suele darse mayormente en atletas de alto rendimiento.

REDACCIÓN DOMINGO

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