Mal sueño, malos polvos / Sexo con Esther

Mal sueño, malos polvos / Sexo con Esther

Pocas horas de sueño son un atentado directo a las funciones de la 'planta baja'.

Sexo con Esther

Según el estudio, el mal dormir disminuye la calidad de los encuentros sexuales.

Foto:

123RF

29 de octubre 2017 , 03:34 p.m.

El mal dormir disminuye la calidad de los polvos. Así como lo oye. Resulta que un estudio publicado en ‘The Journal of Sexual Medicine’, de Inglaterra, comprobó que pocas horas de sueño son un atentado directo a las funciones de la planta baja, al punto de mermar de manera sensible no solo la frecuencia sino también la calidad de las encamadas.

Y esto ocurre por igual en hombres y en mujeres, lo que se puede probar en un análisis del National Library of Medicine National Institutes of Health que, después de sesudos seguimientos a casi 200 mujeres por varios días, confirmó que aquellas que dormían más de ocho horas incrementaron sus ganas en un 14 por ciento, y más de la mitad de ellas aseguraron tener una mejor disposición para el aquello.

Y, por el lado de los señores, el asunto se desliza por el mismo tobogán; otro análisis de la Universidad de Chicago confirmó que incluso los jóvenes que dormían menos de cinco horas, de manera regular, disminuyeron entre un 10 y un 15 por ciento sus niveles de testosterona. Eso, dicho sea de paso, dadas las funciones de esta hormona, se traduce en un preocupante desinterés por las acciones bajo las sábanas, además de una reducción de su bienestar e, incluso, de su vigor físico.

De igual forma se ha confirmado que a algunos señores con sus ‘astas caídas’ les funciona una terapia de sueño en la que se retoman descansos superiores a las siete horas; esta terapia promueve una recuperación funcional no solo en su ‘mejor amigo’ sino a nivel general. Muchos han demostrado que dormir bien les mejora sus erecciones matutinas, además de promoverles la posibilidad de estar siempre listos para lo que sea menester. El problema es que a la falta de sueño se agregan por lo general otros elementos como la ansiedad, la irritabilidad y una baja productividad, que riñen de manera frontal con las ganas de irse al catre, por lo que la situación empeora en un círculo perverso en el que el mal dormir produce baja de la libido y esto a su vez genera angustia; y esta última lleva a más insomnio, y el insomnio aleja todas las pretensiones relacionadas con el polvo.

Es simple: en la cama, el sueño aceita de manera generosa todo el equipaje para usarlo en ese mismo mueble, bien despiertos. Si hay algo que justifique permanecer insomnes, es por un buen polvo. Hasta luego.

ESTHER BALAC
Especial para EL TIEMPO@SaludET

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