Las lecciones del médico más anciano del mundo

Las lecciones del médico más anciano del mundo

El japonés Shigeaki Hinohara trabajó hasta los 100 años. Enseñó a vivir con dignidad la vejez.

Médico Shigeaki Hinohara

Hinohara fue uno de los médicos personales de la emperatriz Michiko de Japón.

Foto:

The Yomiuri Shimbun / AFP

01 de agosto 2017 , 05:34 p.m.

Murió en Tokio, el pasado 18 de julio, a causa de un fallo respiratorio crónico. Shigeaki Hinohara, cardiólogo, considerado el médico en ejercicio más longevo del mundo, tenía 105 años. Se fue convertido en toda una leyenda. Se había retirado hace poco, al cumplir el centenario de vida, y en su legado están vastas enseñanzas para lograr una vida mejor, sobre todo en la vejez.

Hinohara era una celebridad con una vida de película (ver recuadro). Nacido el 4 de octubre de 1911 en la prefectura de Yamaguchi (Japón), se graduó en Medicina en la Universidad Imperial de Kioto en 1937. En 1941 comenzó a trabajar en el hospital St. Luke Internacional, donde desarrolló sus 76 años de carrera profesional, en la cual fue pionero en los exámenes médicos completos y abogó por la medicina preventiva.

Pero se lo destacaba principalmente por ser un experto en alimentación y longevidad. Fue fundador, en el año 2000, del Nuevo movimiento de ancianos, una especie de grupo para personas de la tercera edad –mayores de 75 años– al que, esencialmente, invitaba a mantener una vida social activa y a contribuir a la sociedad usando su sabiduría, sobre todo en el país con la mayor tasa de longevidad del mundo.

Entre las premisas de ese movimiento son obligatorios los hábitos saludables entre los mayores, a quienes anima también a no tener miedo de los retos y plantearse objetivos a diez años, una filosofía que predicaba en sus conferencias por todo el mundo.

En el 2004, de 92 años, Shigeaki Hinohara habló con la revista Nip-ponia sobre los secretos para una vida longeva y feliz.

Intente cosas nuevas

El cuerpo cuenta con unos 36.000 genes diferentes, y muchas personas no se aprovechan de ello. Existe la posibilidad de utilizar el potencial de algunos de esos genes para hacer cosas que no habíamos intentado hasta ahora: música, pintura, deportes y otras actividades.No importa que no tengan una recompensa económica, el placer de gozar de nuevas experiencias y mantenerse activo tanto física como mentalmente mantiene a la gente mayor sana y feliz.

Hágase revisar

Las personas de edad avanzada se sienten orgullosas de controlar su condición física, vigilando cualquier posible síntoma de enfermedad. Incluso sin que usted note ningún síntoma, debe examinarse al menos una vez al año, con lo que podrá detectar y tratar cualquier problema en su primera etapa. Cuando detectamos un cáncer u otro tipo de problema que pueda conducir, por ejemplo, a un infarto, aumentamos las posibilidades de supervivencia.

Sea activo socialmente

Cuando uno envejece, la vida se mueve en una u otra dirección, dependiendo de si uno siente o no interés por las cosas y por conseguirlas. Cometería un gran error si pensara: “Cuando llegue a viejo, me tomaré las cosas con mucha tranquilidad”. Es mucho mejor mantenerse activo, haciendo las cosas que a uno le gustan. Mezclarse con la gente, vivir una vida estimulante; esas son las cosas que nos hacen mantenernos en forma. Porque no se puede querer vivir mucho tiempo manteniéndose en la cama o retirándose del mundo activo. Es importante seguir
siendo independiente y activo en la vida social.

Coma lo justo

En Japón, durante el periodo Edo, vivía un estudioso confuciano llamado Kaibara Ekiken (1630-1714) que escribió un ‘Manual para una vida sana’ (‘Yojokun’). Kaibara decía que una manera de mantenerse sano es dejar de comer cuando el estómago está lleno al 80 por ciento. Yo diría que, incluso, al 70 por ciento es aún mejor. Para mantenerse sano, coma justo lo suficiente para lograr un peso adecuado, lo que no significa que debe comer solo vegetales o evitar las cosas que le gustan. Es preciso comer algo de carne y pescado para mantener una vida activa. Lo importante es mantener a raya la ingesta calórica y reducir las cantidades de grasas animales y azúcar.

Sea optimista

Lo más importante en la vida es la actitud. Haga lo que desea hacer. Por ejemplo, la gente se preocupa si no consigue dormir bien por la noche; sin embargo, generalmente no dormir bien no es el principal problema: el verdadero problema reside en preocuparse de ello. Existen todo tipo de teorías, como: “Acuéstese pronto y levántese temprano” o “coma tres veces al día”. Sin embargo, la gente que realmente tiene ganas de vivir permanece sana, incluso aunque algunas veces se pase un poco.

La dieta

La razón más importante para una vida longeva en los tiempos de hoy es la dieta. Los que ahora cuentan con 60 años o más nacieron antes de la Segunda Guerra Mundial, tiempos en los que la gente comía mesuradamente, e incluso en la actualidad la mayoría de ellos siguen sin comer comidas copiosas. Si usted restringe las colorías y la ingesta de colesterol, padecerá menos problemas en las arterias, los cuales son una de las grandes causasde enfermedad.

Haga deporte

Tenemos que hacer deporte para quemar las calorías. Pronto llegaré a los 93 años y aún continúo evitando las escaleras mecánicas en las estaciones y aeropuertos. Subo por las escaleras normales llevando conmigo el equipaje. A medida que se envejece cuesta más mover las articulaciones, por lo que se necesita ejercicio para mantenerlas flexibles. Si usted no las puede mover bien, difícilmente va a caminar bien, lo cual reducirá sus oportunidades de establecer contacto con otras personas. El ejercicio es realmente importante, y una vida inactiva física y mental probablemente lo conducirá a la demencia.

Evitar la obesidad

Todos los que consiguen una vida longeva tienen algo en común. En primer lugar, casi ninguno tiene sobrepeso. La obesidad provoca estrés en el corazón y aumenta la posibilidad de dañar las arterias. Es importante una ingesta calórica fuerte cuando se es muy joven, pero a partir de los 60 se debe ser muy cuidadoso con las calorías y grasas no saturadas, que contienen altas cantidades de colesterol.

La vida de película de Shigeaki Hinohara

Cursó estudios en la universidad estadounidense de Emory, Atlanta, en los años 50. En 1970 viajaba a bordo del avión de la aerolínea Japan Airlines secuestrado por la facción Liga-Roja comunista japonesa, precursora del grupo armado de extrema izquierda Ejército Rojo Japonés, un acontecimiento que cambió su vida y lo impulsó a dedicarse a los demás.

Medio siglo después, y mientras se encontraba al frente del hospital St. Luke International, Hinohara recibió en el centro hospitalario a víctimas del ataque con gas sarín perpetrado en el metro de Tokio. Hinohara fue uno de los médicos personales de la emperatriz Michiko de Japón. En el 2005, el Gobierno nipón le condecoró con la Orden de la Cultura, conferida por el emperador.

REDACCIÓN SALUD*
​* Con información de Efe y ‘Nipponia’, revista trimestral que presenta al mundo el Japón moderno.

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