¿Quién va a pagar las deudas de Cafesalud con médicos y hospitales?

¿Quién va a pagar las deudas de Cafesalud con médicos y hospitales?

La EPS debe $ 444.000 millones a 135 hospitales y clínicas, $ 150.000 millones de estos a médicos.

Cafesalud

A pesar de las altas deudas que arrastra esta EPS, los afiliados a Cafesalud generan un flujo de caja mensual cercano a los 440.000 millones de pesos.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

22 de junio 2017 , 12:23 p.m.

Les confieso francamente que yo tampoco había entendido ni jota del enredo que se ha venido formando con la venta de Cafesalud.

Hasta que, hace apenas quince días, y atendiendo los advertencias hechas públicamente por el procurador Fernando Carrillo, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca ordenó que se detuviera ese proceso de venta, el de la empresa colombiana que tiene la mayor cobertura en salud, con casi seis millones de usuarios, y que desde hace cinco años está controlada por el Estado junto con su hermana Saludcoop.

Según me han explicado con lupa los expertos en esa clase de actividades, el fallo del tribunal fue la única manera de detener lo que era, a todas luces, un despropósito de marca mayor. Las razones para pensar así son varias y complejas. Voy a tratar de explicarlas en esta crónica, con un lenguaje elemental, para que podamos entender el problema los ciudadanos comunes, que somos los más interesados en comprenderlo. O que deberíamos serlo.

Para empezar, hablemos del primer tropezón que uno encuentra en el camino: los compradores de Cafesalud. Resulta que al anuncio de venta solo se presentaron dos oferentes. Ganó el que hizo una propuesta mayor, un consorcio llamado Prestasalud, cuyos accionistas son, en su inmensa mayoría, instituciones dedicadas a brindar servicios, como clínicas y hospitales, centros de cancerología, laboratorios médicos. También aparecen algunas personas conocidas en ese mundo de los negocios. Demasiado conocidas, por lo que ha dicho la prensa.

Prestadores y promotores

Pues ocurre que, desde hace varios años, los especialistas que mejor conocen nuestro sistema viven protestando porque las empresas aseguradoras de salud, conocidas como EPS (y Cafesalud es una de estas), se la pasan comprando o construyendo clínicas, fábricas de uniformes para enfermeras, camas de hospital y una variedad infinita de productos que no tienen nada que ver con sus verdaderas funciones. Lo cual, naturalmente, desemboca en monopolios, acumulación de negocios y manipulación de precios.

–Es como si hubiéramos hecho la declaratoria del “todo se vale” con tal de hacer dinero –comienza diciendo uno de los expertos–. Tiene que haber distancia y especialización entre una cosa y la otra, entre vender un seguro y examinar a un enfermo.

Ahora sí entiendo la diferencia: una EPS, como Cafesalud, es una entidad promotora de salud, pero una IPS, como las clínicas, es una institución prestadora de salud. Tienen funciones y trabajos muy distintos. A veces creo que les ponen esos nombres y siglas tan parecidos es, precisamente, para confundirlo a uno.

A tus zapatos

En conclusión, agrega otro de los expertos, “ahora resulta que, con la venta de Cafesalud, están haciendo lo mismo que tanto se había criticado, pero al revés: ahora las clínicas compran aseguradoras. Lo que nosotros decimos, en ambos casos, es esto: zapatero a tus zapatos”.

Y el director de una prestigiosa clínica de Bogotá agrega: “Las entidades que compraron Cafesalud no son aseguradoras. Por lo tanto, no tienen experiencia, conocimiento, estructura ni recursos necesarios para cumplir esa compleja función de aseguramiento y promoción de la salud”.

Agrega que se ha venido a descubrir, incluso, que algunas de las entidades socias de Prestasalud, la firma compradora, aunque son prestadores de salud, “ni siquiera tienen estándares de acreditación en los servicios que prestan actualmente”. Entonces, mirándome a los ojos, otro médico dice:

–¿Qué presentación tiene que quienes no son aseguradores aseguren a seis millones de ciudadanos?
Digámoslo con franqueza y sin más rodeos: el caos absoluto.

¿Quién paga la deuda?

Como si fuera poco con ese debate, ha surgido otra inquietud terrible que suscita discusiones acaloradas: si el Estado vende Cafesalud, ¿quién va a pagar las monumentales deudas que esa entidad tiene con médicos, hospitales, trabajadores, proveedores, laboratorios clínicos, empresas de radiología? ¿El dueño viejo o el nuevo?

Al instante, el vocero de Prestasalud aclaró que ellos habían comprado la operación de Cafesalud, pero no sus deudas. Un médico bogotano, al que Cafesalud le debe servicios desde hace dos años, me escribió de inmediato: “¿Es que en este país las ganancias son privadas, pero la deuda es pública?”.

Por insólito que parezca, de diez instituciones y personas que consulté para esta crónica, ocho me dieron cifras diferentes al preguntarles por el monto de esa deuda. “Creo que nadie sabe con exactitud cuánto debe Cafesalud”, me dijo uno de ellos. “Es como un blanco en movimiento al que resulta imposible atinarle”. Por eso mismo, todos coinciden en que sería magnífico que dichos estados financieros fuesen examinados de nuevo, pero por revisores ajenos a la compañía.

La cantidad verdadera

En medio de semejante enredo, Cafesalud ha dicho públicamente que sus pasivos son de 1,2 billones de pesos. Pero hay tal variedad de cifras que llegan hasta el doble: 2,4 billones. El propio Ministerio de Salud me informa que, con corte al 31 de diciembre último, la deuda era de 1,9 billones de pesos. “Lo que pasa –me explican– es que aparecen registrados algunos contratos con tarifas muy altas y otros problemas como doble facturación a causa de fallas informáticas”. El Ministerio remata con desconsuelo: “Ahí falta mucha auditoría y revisión”.

Como si todavía faltara más pelo para ese moño, la bomba estalló el mismo día en que se informó que el Gobierno colombiano le vendía Cafesalud al consorcio de Prestasalud por cerca de 1,5 billones de pesos, la más alta de las dos ofertas.

Enseguida se oyó el grito en el cielo: si el Gobierno había dicho con bombos y platillos que vendía Cafesalud para pagar todas sus deudas y para que quedara una platica sobrante, ¿con qué va a pagar 2 billones que debe, si vendió por 1,5 billones de pesos? ¿Cómo cancelas tus deudas si recibes menos de lo que debes?

La liquidadora de Cafesalud tuvo que sacar un comunicado público en el que anuncia que también van a vender sus clínicas para cancelar lo que falte.

Entonces, como es lógico, saltaron médicos, hospitales, clínicas, trabajadores a preguntar quién va a pagarles ese montón de plata, cuándo y cómo. “Horrible precedente –me responde el director de un hospital público de Antioquia–. Este caso destruye los valores éticos y económicos del sistema de salud”.

Hablan las clínicas

Tengo oportunidad de entrevistar a un médico muy respetado, Roberto Esguerra, miembro honorario de la junta directiva del gremio que agrupa a hospitales y clínicas. Es él quien me informa que Cafesalud debe 444.000 millones de pesos a 135 de esas instituciones, que fueron examinadas en un muestreo parcial. El 67 por ciento corresponde a cartera vencida. Desde Pereira me escriben médicos a los que les deben hace ocho meses.

De esa suma, aproximadamente 150.000 millones corresponden a los médicos, pero a los médicos que trabajan en otras clínicas y hospitales, ya que Cafesalud también tiene su propia red de servicios médicos, llamada Esimed, y no se sabe cuánto les adeudan a ellos.

–La venta de Cafesalud me deja muchas inquietudes –reflexiona el señor Esguerra–, porque viola las normas que existen sobre integración entre promotores y prestadores, lo cual va en contra de los pacientes, y porque hay tanta confusión que ni siquiera se sabe si las deudas quedaron incluidas o no en la venta.Adicionalmente, me comenta que también le parece que el grupo de compradores es demasiado heterogéneo, “lo cual seguramente creará muchos inconvenientes para su operación en el futuro”.

‘Masacre laboral’

Como Cafesalud fue comprada por un grupo de clínicas y hospitales, ya Esimed, su red de servicios médicos propios, empezó a cerrar sus oficinas y establecimientos en diferentes regiones del país.

En Cartagena y Bucaramanga les han enviado a sus trabajadores unas cartas en las que les informan que han sido trasladados a otras ciudades, para obligarlos a renunciar sin tener que pagarles indemnización. “Es una auténtica masacre laboral”, me dicen los médicos, odontólogos y personal administrativo.

Un amanecer pude, por fin, agarrar al procurador Carrillo a las volandas, mientras viajaba de Buenaventura al Chocó para arreglar conflictos. Le pregunté si, en su opinión, y después de la sentencia del Tribunal de Cundinamarca, el proceso de venta de Cafesalud debe proseguir o cancelarse.

–En caso de que continúe –me dice–, esa negociación debe ser absolutamente clara, que no haya dudas sobre la idoneidad del consorcio comprador, que demuestre que tiene experiencia suficiente para ser el asegurador de salud más grande del país, que cuenta con capacidad financiera, técnica y operativa.

Y termina con esta frase:
–Detrás de este negocio se encuentra en juego la salud de 6 millones de colombianos.

Epílogo

Una funcionaria, que conoce como nadie las profundidades de este problema, me dice: “La cereza que le faltaba al pastel es que, desde el año pasado, la Comisión Séptima del Senado ha citado a los directivos de Cafesalud ocho veces a debate para que expliquen ante el Congreso lo que está pasando. No han ido ni una sola vez. La última citación fue hace diez días”.

De otra parte, y como lo habrán notado ustedes, la mayoría de quienes aparecen dando declaraciones en esta crónica no están identificados. Ellos me pidieron, incluyendo a funcionarios del Ministerio de Salud y la Presidencia de la República, que no revelara sus nombres para evitar venganzas laborales en su contra. Estaban muy asustados.

Pueden dormir tranquilos. Yo no revelo un secreto profesional del periodismo ni aunque me fusilen.

JUAN GOSSAÍN 
Especial para EL TIEMPO

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