El ‘collage’, una técnica para sanar la mente

El ‘collage’, una técnica para sanar la mente

Cada vez son más los profesionales en salud mental que usan esta herramienta en sus psicoterapias.

Terapia del Collage

“El ‘collage’ puede ayudar a verbalizar lo que no se ha podido poner en palabras”, señala Patricia Vargas, magíster en psicoterapia analítica.

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Ilustración: Randy Mora

08 de octubre 2017 , 01:33 a.m.

Fue en medio de mi licencia médica, tras una cirugía para bajar de peso, que escuché la indicación de mi psicóloga: “¿por qué no haces un ‘collage’ sobre el propósito de esta cirugía?”, me dijo.

La primera imagen que cruzó por mi cabeza fue la de una supermodelo. Después, apareció el rictus despreciativo de mi profesora de artes plásticas, la clase que más odié en mi etapa escolar. Ante lo que, supongo, era una mueca de horror, la terapeuta agregó: “No importa que te quede bonito, ni siquiera que yo lo entienda. Lo importante es que te conectes no con el porqué de la cirugía (eso ya lo sabes), sino con el sentido de esta”.

La tarea era de dificultad mayor. Implicaba hacer una revisión más profunda de la que quizás, hasta ese punto, había logrado procesar.

Como yo, no son pocas las personas que hoy reciben la indicación de elaborar 'collages' de parte de sus psicólogos. Y es porque la utilización de la técnica artística, que a inicios del siglo XX llegó a tener entre sus máximos exponentes a Picasso y Braque, es también una herramienta terapéutica que ha ido cobrando fuerza en los últimos años.

El lenguaje inconsciente

Patricia Vargas, magíster en psicoterapia analítica, cree que la revalorización del 'collage' como técnica tiene que ver con el desarrollo de nuevas vertientes teóricas de la psicoterapia, tales como la humanista, la transpersonal, la sistémica o la gestalt. “Hasta hace poco predominaban tendencias más relacionadas con los enfoques psicoanalíticos, que eran impulsados por los decanos en las universidades”, cuenta Vargas. “En ellos, el ‘setting’ terapéutico era mucho más formal, neutro y centrado en la palabra”, agrega. Sin embargo, y gracias a recientes hallazgos científicos, esto ha comenzado a cambiar.

La neurociencia ha descubierto que el hemisferio derecho del cerebro, aquel que no se relaciona con el lenguaje verbal, es tan activo como su par. Por eso, los investigadores de la psiquis han comenzado a hurgar también en lo que se aloja en ese lugar.

“Los valores del hemisferio derecho, que es análogo, muy centrado en imágenes, muy simbólico, no son siempre conscientes para el paciente”, señala Vargas. “Entonces, el ‘collage’ puede cumplir una función expresiva en que la persona, con la guía del terapeuta, se hace consciente de cosas que no han sido verbalizadas porque quizás no hay palabras para ello, o porque quizás es doloroso hacerlo”, agrega la experta.

El desarrollo de las técnicas expresivas en psicoterapia ha llegado a ser una herramienta tan validada como el test de Rorschach, una técnica proyectiva donde el paciente da significados a una mancha que otro le presenta. Los ‘collages’, los dibujos, el trabajo con bandejas de arena o modelamiento en arcilla se han sumado a la batería de recursos de expresión interior que, décadas atrás, solo tenían a los sueños como material de análisis.

“Atreverse a hacerlo fue un proceso”, revela Yvette Yunis, psicóloga clínica que usa los ‘collages’. “Recuerdo que hace años los mismos colegas se sorprendían cuando les decía que los utilizaba y que daba buenos resultados en pacientes adultos y no solo en niños”, añade.

Yvette utiliza las técnicas expresivas en el Instituto Chileno de Terapia Familiar. Allí, los terapeutas evalúan conflictos familiares y de pareja y los matrimonios que se postulan para una adopción. “Cuando las parejas buscan adoptar –explica la experta– se les pide que cada uno haga un ‘collage’ con el ciclo de su vida juntos. Entonces, aparecen imágenes del matrimonio, de cuando quisieron tener hijos y de cuando pasaron a la adopción. A veces, uno detecta que las imágenes de la infertilidad, de todos los tratamientos y del sufrimiento que pasaron no están ahí. Hay un duelo que hace falta elaborar”, señala. “Así –agrega– uno va midiendo, valorando y haciendo caer en cuenta a los pacientes de los vacíos de su ‘collage’ ”.

A veces, pacientes acostumbrados a métodos tradicionales suelen resistirse a los ‘collages’. Cristián Bosco, psicólogo clínico especialista en estas herramientas, explica: “La obra, sea un palote, sea una servilleta pegada o sea la Capilla Sixtina, siempre comunica. Es la expresión de una percepción subjetiva del mundo interior”.

Vargas cree que estas resistencias han bajado en los últimos años gracias a la popularización de las ‘arte-terapias’, técnicas que han tomado valor porque se han comercializado. “Las librerías están llenas de ‘pinta un mandala’. Son fáciles de conseguir y generan un sentido interno de liviandad porque tienen un aspecto lúdico. Y las personas se sienten libres al jugar”, asegura Vargas. A lo que Bosco agrega: “Hay que ser bastante crítico de las artes terapéuticas cuando se quedan pegadas en la técnica y olvidan el proceso. Los problemas no van a desaparecer por pintar un mandala. Eso es un ‘bypass’ del proceso terapéutico, es quedarse en la cáscara en vez de ir a lo profundo”.

Los terapeutas coinciden en que los propósitos para los que se pueden usar los collages son múltiples. Pero en los conflictos relacionados con la imagen corporal (como el que yo tuve) su uso puede ser más efectivo.

“Hoy se sabe que la información se procesa primero de forma implícita o inconsciente”, dice Vargas. “En el proceso de una cirugía bariátrica es muy potente trabajar con técnicas de imagen, porque la experiencia sensorial y corporal va a cambiar, va a ir a un ‘timing’ distinto al interior”, comenta.

En un proceso terapéutico por anorexia esta técnica también puede ser de utilidad: “He trabajado con jóvenes con anorexia que sienten que algo les sobra, que el cuerpo se les hace grande. Es una vivencia que está en un hemisferio distinto al racional, y cuesta mucho explicar en palabras porque no hay códigos tradicionales para verbalizar los desajustes internos”, señala Vargas.

CLAUDIA GUZMÁN V.
EL MERCURIO (Chile) - GDA

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