Falsas creencias de la comunicación en pareja

Falsas creencias de la comunicación en pareja

El diálogo asertivo aumenta la posibilidad de ser felices y estimula la intimidad y la cercanía.

Parejas

Muchas parejas prefieren tratar sus problemas por chat en vez de hablarlos directamente y cara a cara.

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123rf

11 de julio 2017 , 07:54 p.m.

La comunicación no viene ‘gratis’ ni se da de forma automática en una relación. Hay que trabajar para identificar y corregir actitudes que bloquean esta dimensión de la vida afectiva. Este esfuerzo tiene ventajas. Amplía las posibilidades de resolución de conflictos en la relación, evita que se agudicen problemas y permite el crecimiento personal y de la pareja.

‘Así se arreglan las cosas’

La pretensión de esclarecer problemas conversando es legítima, pero no es la única manera de resolverlos y no es buena idea cuando la situación es tensa. La intención de resolver todo de una vez o hablar de muchos temas al tiempo con frecuencia no genera resultados positivos. Además, dialogar no siempre es tan simple y a veces no se encuentran las palabras para expresar lo que se siente. Las conversaciones no oportunas, cuando alguno está cansado u ocupado pueden convertirse en una confrontación. Callar no significa ignorar al otro, es una manera de tomar distancia para reflexionar y pensar.

‘Es mejor por chat’

Para algunos, resolver los problemas por redes es una manera práctica y rápida de evacuar los problemas.

El argumento es que enfrentarlo puede llevar a discusiones que no conducen a una solución. Esto puede ser para ciertos temas con menos implicaciones. Pero no es fácil reemplazar una conversación cara a cara para avanzar en soluciones a largo plazo. Esta manera de encontrar posibilidades de arreglo no siempre resulta amable.

Es ofensiva y tiene la connotación de que no tienen un lugar de prioridad en la vida del otro.

‘Decir lo que se siente’

Expresar sentimientos frente a una situación es una premisa de la comunicación. El tema es que hacerlo de manera clara y tranquila no siempre es fácil. Con frecuencia reaccionamos impulsivamente o de manera ofensiva. Actuar de manera reactiva provoca efectos no controlados que afectan al otro generando culpa y arrepentimiento. Hay que entender las emociones y esclarecer lo que pensamos y queremos transmitir; así como diferenciar sentimientos y posturas de los de nuestra pareja para no atribuirle nuestros sentimientos.

‘Sé lo que piensa’

Es cierto que la convivencia aporta datos que ayudan a predecir el comportamiento de la pareja. Sin embargo, muchos problemas surgen cuando se presupone que sabemos lo que el otro piensa o siente. Es posible que estemos equivocados. Adivinar o imaginar lo que le sucede al otro con frecuencia genera en este sentimientos de rabia e impotencia. En ultimas es una manera de querer imponer nuestro pensamiento, encerrarnos en nuestras ideas y no aceptar que el otro tiene puntos de vista diferentes.

‘Hacer responsable al otro para que cambie’

Es cierto que parte de vivir en pareja es crecer y mejorar. Hacer señalamientos sobre actitudes inadecuadas o errores que comete la pareja, es un aporte para avanzar en este sentido. Pero estar haciendo críticas y acusaciones deteriora la comunicación.

En lugar de estimular cambios proactivos genera inseguridad o lleva a que esta se sienta atacada y reaccione con rabia o rechazo. La convicción de que es el otro el que se equivoca o quien maneja mal las situaciones tiene riesgos. Por un lado, que los conflictos no se resuelvan o que se convierta en una manera de no asumir la responsabilidad frente a la pareja.

‘Insistir en los problemas los agrava’

Con la idea de no empeorar las situaciones muchos evaden resolver las dificultades, de forma voluntaria o inconsciente. Esto ocurre por muchas razones, entre ellas, por temor a enfrentarlas, no saber cómo hacerlo o porque no se las considera importantes. Además, para no tratar los temas complicados se adoptan actitudes como ignorar al otro cuando habla, no contestarle o dar por terminado el asunto. Esta actitud genera impacto negativo que afecta la comunicación. Los problemas acumulados influyen en otras áreas de la vida de pareja y sin darse cuenta la relación puede vulnerarse de manera significativa.

‘Hablar del pasado’

Los momentos y vivencias que han tenido lugar a lo largo de la vida de la pareja forman parte de su historia. Los recuerdos son significativos. No se trata de obviar el pasado, pero discutir con frecuencia acerca de algo que ha ocurrido en meses o años anteriores no es útil para resolver problemas.

MARÍA ELENA LÓPEZ
Para EL TIEMPO

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