Superar el cáncer, empacar la maleta y dar la vuelta al mundo

Superar el cáncer, empacar la maleta y dar la vuelta al mundo

Giovana Pava decidió viajar tanto como fuera posible luego de recibir un preocupante diagnóstico.

Giovana Pava

Giovana, Jaime y Salomé posan en la plaza de San Marcos, en Venecia (Italia).

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Giovana Pava

29 de diciembre 2017 , 02:30 p.m.

Un diagnóstico negativo fue el impulso que le faltaba a Giovana para cumplir su sueño: sumar tantas millas como fuera posible, ir a donde siempre quiso y nunca se imaginó, convertir los viajes en un estilo de vida y compartir con su esposo, Jaime, y su hija, Salomé, momentos inolvidables, más fuertes que cualquier enfermedad, más profundos que ese cáncer de tiroides que le detectaron en septiembre del 2013.

Describe lo necesario de ella: 37 años, administradora en salud, la mayor de tres hermanas, nacida en Ibagué y residente en Manizales hace 13 por amor a su marido. Y se define como esposa enamorada, mamá orgullosa de una niña de 11 años y mujer con ganas de vivir cada momento de la vida, especialmente después del giro inesperado en su historia.

“Empecé a notar que, a mis 33 años en ese entonces, mi cuerpo sufría cambios; me sentía más cansada de lo normal, con hambre, con sueño, nerviosa; y como trabajaba en una clínica, una médica amiga me confirmó que todo eso no era normal”, recuerda.

Llegaron los exámenes para descartar males, y tras varias pruebas le confirmaron que la tiroides, glándula situada en la garganta y que segrega hormonas que influyen en el metabolismo y el crecimiento, presentaba un proceso neoplásico. “En palabras comunes, mi organismo empezó a manifestar un cáncer”.

“Una persona nunca está preparada para que le mencionen la palabra ‘cáncer’, y lo primero que pensaba era que me iba a morir. La reacción de mi familia fue desespero y la mía, de lágrimas, pensando en que no podría ver crecer a mi hija”, relata.

Giovana Pava

Río de Janeiro (Brasil) fue su primer destino. Han recorrido 18 países en menos de tres años.

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Giovana Pava

Hubo un periodo de caos: diagnóstico, exámenes, una cirugía para extraerle 49 nódulos y masas de la garganta en enero del 2014, y una posterior yodoterapia. A lo que vino después, tras acabar el tratamiento y retomar su vida laboral, en una charla franca con su núcleo familiar, Giovana lo llama periodo saludable.

“Una noche mi esposo, Jaime, me dijo que parara de trabajar, para disfrutar la vida y mi familia, para que tuviéramos más tiempo. Y si bien siempre nos gustó viajar los fines de semana, me propuso pensar en grande y que hiciera una lista de los lugares y ciudades del mundo que me gustaría conocer. Y así empezó todo”.

Giovana cuenta cómo tomó la mejor decisión en la vida, una que para muchos es una utopía: darle la vuelta al mundo; dejar su trabajo para volar, literalmente, por el planeta. “Uno suele llenarse de cargas emocionales, físicas y económicas y deja a un lado lo esencial. Suena a cliché, pero la gente olvida que hay que aprovechar cada segundo y que lo único que se necesita para disfrutar la vida es salud”. Con ese lema de batalla, Giovana, Jaime y Salomé han recorrido 18 países en menos de tres años. Son una fábrica de postales: el Corcovado en Río de Janeiro –su primer destino–, el letrero de Hollywood en Los Ángeles, el Memorial Museum de Nueva York, el estadio Santiago Bernabéu en Madrid, la plaza de San Marcos en Venecia...

La dinámica tiene su ciencia. Hay que evitar que los viajes se crucen con los controles que le hacen periódicamente para confirmar que las células cancerígenas ya abandonaron su cuerpo. Luego esperan a que el destino ‘conspire’ y que de esos lugares que les interesan salgan promociones en las aerolíneas. Han aprendido a viajar solos, a optimizar los recursos, a ahorrar. Por eso nunca eligen paquetes turísticos. Viajan por su propia cuenta porque ya descubrieron la mejor manera de hacerlo, sin intermediarios, y así le sacan más provecho al presupuesto. 

Pero viajar muchas veces no es fácil. Hay temores: ir a un destino con lenguas y culturas desconocidas es un reto a la tranquilidad; han pasado angustias por conexiones y desplazamientos. Y hay que apretarse el cinturón para maximizar los recursos (son una familia de clase media, pero han entendido que el dinero no es una excusa para no viajar). Y el recuerdo del cáncer va siempre en el equipaje. “La única preocupación que tenemos es si nos van alcanzar el tiempo y la energía para recorrer todo el mundo. La enfermedad, por ahora, va bien. Los controles no dan señas de un regreso del cáncer”, sigue.

En su relato repite constantemente palabras como ‘segundos’, ‘minutos’ y ‘tiempo’. Y lo hace conscientemente, pues reitera que su fin al dar su testimonio es rescatar “el valor de los momentos, de lo que es esencial y muchas veces olvidamos”. Y también porque salir de un cáncer cambia la noción del tiempo que queda, del que se ha vivido y del que se puede compartir.

En el 2018, el objetivo de Giovana, Jaime y Salomé es Rusia, por aquello de la fiebre mundialista. Y después, Europa del este, África y Asia.

Y luego, el mundo entero.

A la hora de viajar, siempre tenga presente...

Si padece una enfermedad crónica o que requiere tratamiento continuo, debe tener un concepto del médico para definir, dependiendo del tiempo del viaje, si requiere controles, el tipo de medicamentos y otros ajustes.

Es clave llevar la cantidad de medicamentos suficientes por el tiempo de estancia fuera o las fórmulas respectivas con registro y sello del médico, más la certeza de que en los destinos se encuentran las mismas denominaciones.

Los medicamentos de control especial (estupefacientes y derivados del opio) deben estar acompañados por la fórmula y la justificación de consumo escrita.

Si padece una enfermedad crónica, lleve consigo un resumen de la historia clínica en el que se especifiquen el diagnóstico, la evolución y el tratamiento.

Tenga en cuenta restricciones relativas y absolutas relacionadas con el medio de transporte y la enfermedad que padece. Por ejemplo, algunas personas con problemas cardiacos, de oído, vestibulares, o incluso las embarazadas, pueden verse afectadas por los cambios de presión y las variaciones en las concentraciones de oxígeno en los aviones.

Las personas con problemas de coagulación o con antecedentes de trombos a cualquier nivel deben revisar de manera exhaustiva los tiempos en los cuales van a estar viajando, es decir, la duración de los trayectos, pues, de ser muy prolongados, pueden tener riesgos.

Revise si el destino exige vacunas.

Con los niños y las personas mayores, hay que llevar todos los medicamentos de urgencia a la mano.

Es fundamental llevar un seguro de salud que lo cubra hacia donde viaje.

Viajar es bueno

Un estudio hecho en Estados Unidos y difundido por Psychosomatic Journal concluyó que la frecuencia de vacaciones de hombres de mediana edad
en alto riesgo de sufrir una enfermedad coronaria está asociada con un riesgo reducido de la mortalidad por cualquier causa. También se ha demostrado que viajar fortalece el sistema inmune, estimula las neuronas y mejora la autoestima y el estado físico (por las caminatas).

RONNY SUÁREZ
EL TIEMPO
@SaludET

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