La polémica en Colombia por el 'fracking' se reaviva

La polémica en Colombia por el 'fracking' se reaviva

Informe de ambientalistas de América Latina vuelve a alertar sobre este tipo de explotación.

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La Asociación Colombiana de Petróleos ha informado que serían de dos a cuatro pozos en los próximos cinco años los que se buscarían explorar en el país.

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Jaime Moreno / EL TIEMPO

23 de septiembre 2016 , 11:36 p.m.

Las voces contra la posible llegada del fracking a Colombia volvieron a sonar duro esta semana, mientras persiste la expectativa de que la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla) resuelva el caso de una posible explotación no convencional en San Martín (Cesar).

Si bien Claudia Victoria González, directora de la Anla, le respondió a EL TIEMPO en julio pasado que el tema se definirá el año próximo, las manifestaciones de resistencia en el país se siguen agitando. Esta semana, movimientos ciudadanos convocaron jornadas de información para dar a conocer las consecuencias que según ellos puede traer la técnica.

(Vea también: ¿Qué es el fracking? ¿Por qué esta práctica levanta tanta polémica?)

En paralelo, dos informes, uno latinoamericano y otro de Estados Unidos, publicados esta semana, alertan sobre posibles efectos como contaminación de suelos y aire, afectaciones a la salud, aumento de la actividad sísmica y violaciones de los derechos humanos.


Impactos y resistencias

‘Última frontera, políticas públicas, impactos y resistencias al fracking’ es el nombre del documento que presentó el miércoles la Alianza Latinoamericana Frente al Fracking (Alff).

En él se reúnen experiencias de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia y México alrededor de la fracturación hidráulica, como se le denomina a esta técnica que rompe las rocas para extraer el mineral de reservas más profundas que las tradicionales. El informe asegura que el avance del fracking en la región “se realiza a ciegas”.

“Ninguno de los países donde se aplica esta técnica, o donde se tiene previsto hacerlo, posee un conocimiento integral de sus riesgos y los alcances de los daños graves e irreversibles que puede ocasionar en el ambiente y la salud de las personas”, menciona.

Sobre esas consecuencias –señalan–, el fracking puede conllevar una grave contaminación de aguas superficiales y subterráneas, del suelo, emisiones fugitivas de metano que agravan el cambio climático y el riesgo de inducción de temblores, de acuerdo con evidencia recogida en países pioneros en la aplicación, como Estados Unidos.

Los autores resaltan, además, que existen prácticas de ocultamiento de información de los países para propiciar el fracking. “Dentro de estas deben considerarse la falta de información geológica y ambiental; el secretismo con que se han manejado acuerdos y convenios; la redacción de leyes en favor de los intereses corporativos; y el incumplimiento de leyes que resguardan la consulta y consentimiento de la población”.

(Contexto de la noticia: Preparan método ambiental para impulsar el 'fracking' en el país)

En el caso de Colombia, el cuarto mayor productor de petróleo de América Latina, el documento recuerda que los bloques para yacimientos no convencionales están localizados en Cesar; en el valle medio del río Magdalena, en los departamentos de Tolima, Santander, Norte de Santander; en Antioquia, y en Boyacá y en Cundinamarca, cerca del páramo de Chingaza, en contratos que se encuentran en etapa exploratoria, según información de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y las empresas.

Los investigadores cuestionan que, a su juicio, el Gobierno colombiano adoptó decisiones de política pública y un marco normativo para los hidrocarburos no convencionales sin conocer los potenciales impactos ambientales y sociales de estos. Asimismo, que para elaborar esas líneas se tuvieron como referencia las experiencias en Estados Unidos y Canadá, pero no las posibles implicaciones del suelo propio.

Sin embargo, sí destacan que este tema “ha despertado un alto interés de la sociedad civil y los espacios de información, debate y movilización se multiplican”. Y ponen el ejemplo de Guasca, en Cundinamarca; Barrancabermeja y Puerto Wilches, en Santander; y de San Martín, en Cesar, donde han ocurrido expresiones de protesta y preocupación.

El caso de este último municipio, de un poco más de 17.000 habitantes, es significativo porque en diciembre del 2015 fue anunciado como el primero del país donde se explorarían yacimientos no convencionales por parte de la empresa petrolera Conoco Phillips de Estados Unidos. Desde entonces se han generado varias protestas exigiéndole al Gobierno una consulta popular.

Justamente, San Martín es este fin de semana escenario de varias actividades, entre ellas un foro internacional, el sábado, y una marcha el domingo.

El activismo en San Martín contempló también un plantón pacífico que durante 10 días impidió el ingreso de maquinaria para las pruebas preliminares de fracking en el corregimiento de Cuatro Bocas. Esa fue una de las razones para que la empresa ConocoPhillips suspendiera sus actividades en este yacimiento hasta que haya garantías para la seguridad, una decisión que fue celebrada como victoria por los ambientalistas.


Hablan los petroleros

Mientras los activistas organizan jornadas de divulgación, las industrias que buscan realizar las exploraciones se mantienen en su posición de que el fracking no representa ningún riesgo para las comunidades y los ecosistemas si se ejecuta responsablemente.

Francisco José Lloreda, presidente ejecutivo de la Asociación Colombiana de Petróleos (ACP), respondió a este diario que la tecnología para el fracturamiento hidráulico es ampliamente probada a nivel internacional y que “prueba de ello es que alrededor de 10 de los 95 millones de barriles de crudo que se producen y consumen en el mundo hoy día proviene de yacimientos no convencionales”.

Lloreda indica que esta técnica es una excelente oportunidad para aumentar las reservas de crudo y garantizar la autosuficiencia en materia de hidrocarburos del país. Además, que las normativas nacionales son de las más rigurosas a nivel mundial para el desarrollo de yacimientos no convencionales.

Sobre el tema de las consecuencias negativas del fracking, asegura que hay evidencia de que su uso “no contamina ni tiene por qué contaminar los acuíferos”, pues “los pozos petroleros tienen un revestimiento en acero y en concreto que hacen prácticamente imposibles las filtraciones, con una probabilidad de una en 50 millones”.

“En el caso de los sismos es igual. Infortunadamente se tergiversa la verdad. Lamentablemente se ha escrito de manera sesgada o con estudios sin sustento científico real”, añadió.

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