Las cuerdas vocales y todos sus males

Las cuerdas vocales y todos sus males

Una hemorragia en la cuerda vocal derecha de Shakira sirve para conocer esta y otras afecciones.

¿Qué tan grave es la enfermedad que tiene Shakira?¿Qué tan grave es la enfermedad que tiene Shakira?
Shakira, cantante colombiana

123RF

17 de noviembre 2017 , 12:43 p.m.

Hablar es la forma más simple de saber que los humanos tienen cuerdas vocales. De hecho, estas estructuras, como su nombre lo dice, no tienen otra función diferente que la de producir la voz; tanto que son exclusivas de esta especie bípeda y habladora.

Sin embargo, a pesar de su marcada utilidad, pocas veces se piensa en ellas, y por lo general se experimenta su presencia cuando aparece algún cambio en la voz.

Estas alteraciones, de acuerdo con el otorrinolaringólogo Miguel Parra Pinto, caen bajo la denominación de disfonías, las cuales no son otra cosa que variaciones en el tono, el timbre o la intensidad, perceptibles a la hora de emitir la voz.

Según el especialista, estos cambios pueden ser debidos comúnmente a infecciones, al abuso o mal uso de la voz o a patologías específicas de las cuerdas vocales. El tema de las afecciones en esta parte del cuerpo ha venido sonando fuertemente en los últimos días, con motivo del padecimiento que ha venido afectando a nuestra querida Shakira.

¿Qué son?

Antes de hablar de las disfonías y sus causas, vale la pena recordar que las cuerdas vocales son dos estructuras situadas en la laringe (la entrada al sistema respiratorio), que son la base del aparato fonador. En realidad, dice la otorrinolaringóloga Frida de Sanabria, no tienen forma de cuerda; son repliegues (especie de labios membranosos) que al juntarse impiden el paso del aire que hace que vibren rápidamente y se produzca un sonido que es lo que se conoce como voz.

Claro, para que esto funcione es necesario que estas estructuras, formadas, entre otras cosas, por músculos, sean gobernadas por un sofisticado control neurológico a través de un nervio destinado específicamente para tal fin: el recurrente, que se ubica a lado y lado del cuello.

¿Cómo se maltratan?

Ya se dijo que la muestra de que algo no anda bien en las cuerdas vocales es la disfonía, que se presenta como una dificultad para hablar; también, como un esfuerzo al emitir un sonido, un agotamiento, un carraspeo o la falta de volumen.

Esta condición es frecuente en las personas adultas, especialmente en mujeres entre los 20 y los 40 años; lo mismo que en locutores, profesores, cantantes, oradores o en cualquier persona que haga mal uso de la voz.

Aquí vale la pena nombrar, dice Parra, la disfonía funcional, producida generalmente por una falta de coordinación entre las cuerdas vocales y sus órganos resonadores. En otras palabras, en personas que súbitamente gritan, tienen cambios abruptos en la intensidad de la voz o hacen un uso constante y forzado o incorrecto de esta; por eso es frecuente en profesionales de la voz.

Las causas más comunes

Además de la disfonía funcional, las infecciones por virus son la causa más frecuente de disfonía, porque estas afecciones inflaman las cuerdas vocales y les merman movimiento. Por lo general, este proceso tiene una duración menor de tres semanas porque se revierte al evolucionar la infección.

Por supuesto que existen inflamaciones crónicas en las cuerdas vocales asociadas al consumo de sustancias o a la exposición a elementos irritantes como el humo del cigarrillo, los espacios contaminados, la tos prolongada o el mismo reflujo gastroesofágico.

En las personas comunes y corrientes, es necesario hablar de los nódulos vocales, los cuales son la lesión orgánica más frecuente causante de disfonía. Estos son una especie de bulticos o engrosamientos que aparecen por infecciones, alergias, reflujo o abuso bocal, y se presentan en ambas cuerdas.

Un poco menos frecuentes son los pólipos (abultamientos más grandes), que suelen ser unilaterales y se producen por lesiones agudas; por ejemplo, cuando se grita en un partido de fútbol o por irritaciones crónicas como el reflujo, el tabaquismo o la inhalación de otros humos.

También están los granulomas (bolitas de células de defensa), los cuales pueden producirse por el reflujo no controlado o por lesiones secundarias a la entubación en procedimientos médicos.

El caso de Shakira y de otros cantantes

Por tratarse de un tema sonado por estos días, mención especial merecen las hemorragias de las cuerdas vocales. La cantante Shakira manifestó tener una al lado derecho.

Pues bien, estos sangrados ocurren cuando los vasos sanguíneos que están por debajo de la envoltura de la cuerda vocal se rompen bien porque tienen alguna malformación o debido a microtraumas por el uso forzado de la voz.

De acuerdo con Miguel Parra, esto puede ocurrir cuando existen una especie de várices en estas áreas que pueden sangrar con facilidad.

“Aquí no se rompen las membranas y no hay sangrado activo; sin embargo, la cuerda aumenta su volumen y afecta la vibración”, dice el especialista.

El asunto es que esta lesión no duele ni presenta síntomas diferentes al de algunos cambios repentinos de la voz. Y esto, señala Parra, no se presenta solo cuando canta, sino al hablar, incluso sin forzar las cuerdas vocales.

Según Steven M. Zeitels, laringólogo del Centro de Voz del Hospital General de Massachusetts, quien se ha dedicado por más de 20 años a recuperar cuerdas vocales de cantantes, se trata de una lesión muy común entre estas personas, sobre todo en aquellos que deben realizar presentaciones muy frecuentes, en las que hay mucha variación en el espectro de timbres, tonos e intensidad de la voz.

Zeitels, en conversación con la BBC, dice que estas lesiones han existido siempre, pero, a raíz de que hoy se cuenta con recursos tecnológicos que permiten diagnosticar de manera temprana estos cuadros, los ha convertido en algo común a lo que se suma la frecuencia en el número de conciertos a los que son sometidos, sobre todo, los artistas de alto nivel.

Aunque cada caso es específico, Frida de Sanabria y Miguel Parra coinciden en que la base del tratamiento está en el reposo vocal. Esto significa que los afectados tienen que mantenerse preferiblemente en silencio o al menos sin forzar la voz entre tres y cuatro semanas.

Esto se complementa con terapia vocal, consistente en medidas y ejercicios que promueven el uso correcto del aparato fonador y evitar forzar las cuerdas vocales, incluso al hablar.

De igual forma, se echa mano de algunos medicamentos, principalmente antiinflamatorios, bajo vigilancia extrema del médico. En caso de que no haya mejoría, se requiere tratamiento quirúrgico. Para esto se precisa de una elevada experiencia y, dependiendo de las características de la lesión, el uso de técnicas pertenecientes al campo de la fonocirugía, en la cual se utilizan el láser y otras herramientas modernas.

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ
Asesor médico de EL TIEMPO @SaludET

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