El sexo oral que garantiza los orgasmos / Sexo con Esther

El sexo oral que garantiza los orgasmos / Sexo con Esther

Las parejas que hablan sobre sus polvos lejos de la cama, pueden sacarle más gusto a cada faena.

Sexo con Esther

Ir a la cama es un derecho universal y para eso el cerebro transforma en estímulo sexual cualquier cosa.

Foto:

123RF

20 de agosto 2017 , 11:31 a.m.

No discutan más, señoras, y entiendan de una vez por todas, por favor, que las parejas que hablan sobre sus polvos lejos de la cama tienen más posibilidades de sacarle gusto a cada faena y de invertir como toca las ganas y el deseo.

Y no se trata, créanme, solo de manifestar en medio de carantoñas y arrumacos, las cosas buenas o de exaltar las ocasionales apoteosis que puede dejar un orgasmo en medio de una relación. Nada de eso. Se trata de tomar en serio las cosas incómodas y de poner, donde debe ser, los gustos y las expectativas de cada cual, para no generar frustraciones.

Con esto quiero decir que es imperdonable llegar al catre sin la certeza sobre algo tan básico como los métodos de planificación, y menos sin la seguridad de que por cuestiones de salud o antecedentes, uno o el otro pueden poner en riesgo a la persona con la que se meten bajo las sábanas.

Parece tonto, sin duda, pero no son pocos los que piensan, sobre todo en las primeras veces, que tocar estos temas es un desfiladero que conduce a perder un polvo. Y nada más equivocado porque se ha demostrado que aquellos que son capaces de enfrentar sin tapujos y sin mojigatería estos asuntos multiplican el goce y las posibilidades de los reencuentros. Todo porque con esto se evitan esos silencios motivados por un mal rato y que solo invitan a sacar de la agenda una próxima cita.

Pero hay algo más. Esto no solo es para las encamadas primerizas, sino que debe volverse una práctica frecuente.

Y más en aquellas parejas que no obstante acostarse con frecuencia, acumulan frustraciones y disgustos, simplemente por callar cosas que, aunque sean costumbre, no traen satisfacción y que a lo único que empujan es a convertir cada polvo en un simple trámite del que hay que salir lo más rápido posible para poder dormir en paz, o para marcharse a casa.

Pues, mis queridas amigas (y amigos), llegó la hora de hablar, porque no hay nada que cave más infelicidad que una aporreada sexualidad.

Al hablar de la falta de orgasmos, la tacañez en las caricias durante los previos, la austeridad en las palabras, las exigencias que solo satisfacen al otro y ese expandido desinterés por procurarle satisfacción al compañero se deben procurar entornos sanos de conversación.

Charlas que, como ya he dicho, deben darse fuera de la cama, en espacios de intimidad y alta franqueza definidos para tal fin y priorizados en la agenda personal más que en una reunión de trabajo con el jefe.

Insisto, la sexualidad es una función tan importante en la vida de los seres humanos como respirar. Y, si dejamos que las insatisfacciones, incomodidades y hasta malestares que podamos estar pasando en la cama queden a un lado, como cosas de menor importancia, lo que estamos descuidando es una parte muy importante de nuestra individualidad.

Así que a hablar de eso, largo y tendido, pues este es el verdadero sexo oral que siempre lleva al orgasmo. Hasta luego.

ESTHER BALAC
Especial para EL TIEMPO

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