Cuando los labios se convierten en un vibrador / Sexo con Esther

Cuando los labios se convierten en un vibrador / Sexo con Esther

Hay una nueva técnica para que la boca brinde placer genuino. Se le conoce como el 'humming'.

Sexo con Esther

Los labios bien usados pueden llegar a ser un magnífico vibrador.

Foto:

123RF

11 de febrero 2018 , 12:30 a.m.

Si la mayoría de la gente entendiera que el sexo es parte vital de nuestra existencia y si establecieran con él una relación íntima y personal –basada en sus propios principios y en un contexto de autonomía y respeto– no tengo la menor duda de que el mundo andaría mucho, pero muchísimo mejor.

Es más, se acabaría tanta mojigatería y se derribarían, de paso, los tontos mitos que promueven desenlaces que, en muchos casos, lindan con el delito.

Basta ver, por ejemplo, cómo las prohibiciones y el oscurantismo que aún rondan los asuntos del catre son causantes de múltiples y muy tristes desajustes y desmanes con tinte sexual, protagonizados por personas reprimidas y con resentimientos que crecen con el bombardeo de imágenes y tópicos de cama mal tratados y en formas casi clandestinas.

No en vano, la palabra sexo es la más buscada en las redes y las páginas de pornografía explícita encabezan el listado de las más visitadas. Una evidencia incontestable que contrasta con el silencio y las mentiras que se aprecian en las encuestas cuando se indaga si estos sitios están dentro de las preferencias de la gente.

‘Mi estandarte’

Y por supuesto, valga decir, que esta columna no se libra de este análisis y también resulta favorecida por la curiosidad que despierta la actividad del departamento inferior del cuerpo. Gracia que, de paso, me compromete con un objetivo inamovible: que a la sexualidad se le otorgue el espacio justo que merece en cada persona y por extensión en toda la comunidad.

En otras palabras: que los polvos sean vistos como algo absoluta y totalmente normal.

Digo esto porque hay muchos que escudriñan en privado todas las opciones que brinda la gran oferta de la industria de los actores sin ropa, pero que se hacen cruces en público al encontrar en esta columna temas que, a mi modo, no tienen nada de raro ni de escandaloso, y que son refractarios a toda censura.

Uno de los temas que más pataleo genera entre los detractores de que exista este espacio para que podamos hablar libremente del tema, es el del sexo oral.

Aquí, por ejemplo, dichos cruzados de la moral y las buenas costumbres en público, pero visitantes asiduos de páginas web no santas cuando están en privado, consideran inaceptable que en un periódico se pueda publicar que hay una nueva técnica para que la boca brinde placer genuino al entrar en acción por los lares infraumbilicales.

Si pudieran, ellos jamás me permitirían que les cuente que esta práctica se llama 'humming' (zumbido o vibración en español) y que consiste en hacer un pequeño sonido con los labios de tal forma que vibren mientras se está en la tarea de besar lo que toca en la planta baja.

Y tampoco podría decir que eso tan simple, tan fácil de hacer, es una absoluta delicia, porque multiplica el estímulo y con eso el placer, tanto en hombres como en mujeres.

En fin, lo siento por ellos, pero a ustedes, a lo que como yo piensan que el sexo es algo natural, sano, divertido y necesario, les quiero decir que los labios bien usados pueden ser un magnífico vibrador.

Hasta luego.

ESTHER BALAC
Especial para EL TIEMPO
En Twitter: @SaludET

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