¿Cuándo es preocupante pensar en nuestro cuerpo?

¿Cuándo es preocupante pensar en nuestro cuerpo?

Según encuesta, mujeres menores de 25 años pasan unas tres horas al día preocupadas por su belleza. 

Mirarse al espejo

Entre los 14 y los 25 años, las mujeres pueden pasar tres horas al día pensando en su cuerpo.

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123rf

01 de enero 2018 , 05:12 p.m.

“El año pasado vi a mi sobrina de un año y medio dándose besos en el espejo, e inmediatamente pensé: ‘Sobrina, no quiero que crezcas y que alguien te diga que nunca más vas a poder mirarte con ese amor con el que hoy lo haces’ ”. Porque eso es lo que muchas veces nos hacen los estereotipos desde que somos niñas: no nos permiten amarnos, ni de jóvenes ni como adultas.

Con estas palabras es como la chilena Nerea de Ugarte, psicóloga especializada en sexualidad femenina, describe uno de los motores que la llevó a fundar la organización La Rebelión del Cuerpo, en su país.

Como sugiere su nombre, se trata de un grupo de especialistas en psicología, antropología y sociología dedicados a demostrar por qué la preocupación que sentimos las mujeres por nuestro cuerpo no es beneficiosa para nuestro bienestar.

Para tener un panorama de la situación, La Rebelión del Cuerpo decidió preguntarles a 1.939 mujeres de todas las edades sobre lo que pensaban de su cuerpo, cómo se relacionaban con él y qué efecto tenía esa relación en sus vidas. Los resultados arrojaron cifras impactantes.

Por ejemplo, que el 90 por ciento de las entrevistadas creen que la imagen física afecta la satisfacción con la vida. Y que las mujeres entre los 14 y los 25 años destinan, en promedio, tres horas al día a pensar en su cuerpo; el equivalente a casi cuatro días al mes, 46 días al año.

Sobre esta última conclusión, EL TIEMPO hizo una encuesta por redes sociales en la que se les preguntó a los usuarios si creían que las mujeres podíamos pasar unas tres horas al día preocupándonos exclusivamente por nuestro cuerpo. De las 716 personas que respondieron, el 46 por ciento creen que ese resultado tiene sentido. El 29 por ciento de ellas dijeron que no, que era demasiado; y el 25 por ciento expresaron que no tenían idea al respecto.

Mirarse ‘demasiado’

“La preocupación por la apariencia física está toda la vida, pero empieza de forma significativa en la pubertad”, explica Viviana Restrepo, psicóloga de la Universidad de Antioquia.

Para la experta,“en las mujeres jóvenes suele ser más significativa la preocupación, dado que es mucho más difícil apropiarse de un cuerpo que ha pasado por cambios hormonales y físicos más radicales que el de los hombres”. Esta transformación y el hecho de que el cuerpo sea nuestro ‘vehículo’, lo que refleja nuestra autoestima e identidad, implican, para la psicoterapeuta Nelly Rojas, que el cuerpo sea lenguaje también.

“Como en la actualidad el énfasis se pone en el individuo y en sus derechos, en la experimentación y en el placer, el cuerpo se percibe en función a esos valores”, explica.

Con esa lógica, queremos escapar de la piel floja, de las arrugas, de la barriga, de las ojeras. “Por eso, cada vez que nos miramos al espejo, tanto hombres como mujeres buscamos considerarnos eternamente adolescentes: sin rastros de tiempo”, continúa Rojas.

Las presiones sobre lo que es o no un cuerpo bello vienen de muchos frentes. Una periodista y modelo colombiana de 21 años que reside en México lo ejemplifica de esta forma: “De los estándares de belleza que trato de desafiar, definitivamente me resulta más fácil admitir que tengo estrías y celulitis que panza”, cuenta.

Con estas circunstancias en mente, vale la pena pensar qué tanto tiempo invertimos en desafiar los estereotipos si siempre hay otros que nos presionan. Para la directora de La Rebelión del Cuerpo, se traduce en una ecuación peligrosa: para las mujeres, dedicar tantas horas a pensar solamente en su cuerpo es una pérdida de talento.

“Hace ocho años fui bulímica”, cuenta de Ugarte. “Y cuando lo superé empecé a pensar en todo el talento que se pierde teniendo esta obsesión, además creada culturalmente, con ser de cierta forma”.

A mirarse ‘mejor’

La periodista y modelo bogotana, quien prefirió mantenerse anónima, explica que ha vivido de una manera privilegiada por “ser blanca y tener ojos claros”, y su interés por el cuerpo y la identidad también la han tenido en vilo. Cada vez le preocupa más, lo cual le genera un choque con su autoestima. Y es que el problema, según expertas como Restrepo, no es preocuparse por el físico, sino las razones y el tiempo que se le dedica.

Por eso, para los psicólogos, no es una práctica sana ignorar la propia belleza física. Una preocupación por el cuerpo es positiva en tanto permite estar pendiente de la salud propia y de una alimentación adecuada, dice Restrepo.

Por su parte, la psicóloga María Elena López explica que “preocuparse únicamente por el físico puede dejar rezagadas otras dimensiones de la vida y la autoestima que se van construyendo poco a poco, como la familia, el desarrollo personal, la espiritualidad, las relaciones personales o las finanzas”.

Precisamente, considera Restrepo, es aquí donde se podría estar generando una reacción en cadena a partir de lo que se piensa sobre el cuerpo. En otras palabras: si uno piensa que su cuerpo es feo y concluye que por eso no va a tener pareja o que por eso está siendo rechazada por alguien, empieza un problema de percepción que hay que atender.

Aun así, Rojas considera que la preocupación sobre nuestro cuerpo también depende de la etapa en la que nos encontramos.

“Durante la adolescencia y la juventud es normal que uno se mire mucho porque es una época de curiosidad y experimentación”, explica. “Es diferente si una persona entre la adolescencia y la juventud tiene una relación adictiva a que si la tiene una persona adulta, porque en el primer caso no necesariamente se va a diagnosticar como una relación patológica debido a que la persona se encuentra en una etapa de aprendizaje”.

La modelo bogotana, que hoy piensa en hacerse cirugías plásticas, cuenta que recuerda un pensamiento fijo que tiene desde los 8 años: “Siempre he sido muy flaca, y en el colegio se burlaban de mí por eso. Pero muchos familiares me decían: ‘No sufras si se burlan de ti porque dentro de unos años van a estar todas muriéndose por tener tu cuerpo’ ”.

“Hay momentos del día en que estoy convencida de que tenemos que amarnos y que los cuerpos son bellos”, asegura. “(Pero) he notado desde hace más de un año que cada vez soy más dura conmigo”.

Puede perjudicarle el tiempo que piensa en su cuerpo si...

Si piensa que quiere recurrir a métodos para adelgazar que no son recomendados por especialistas médicos, deténgase. No quite comidas u opte por tomar solo líquidos; consulte a un nutricionista.

Si usa expresiones peyorativas para referirse a su cuerpo o al de los demás, como ‘barril’, ‘regordeta’, ‘cerdo’, ‘vaca’, entre otros, deje de usarlos. Esto demuestra que repite un prejuicio que relaciona a la gente con sobrepeso con personas asquerosas o menos que los demás.

Si está muy insegura cada vez que se cambia de atuendo para salir a un sitio y en vez de disfrutar el proceso de verse diferente se pone nerviosa, preste atención a qué exactamente la hace sentir así.

Si cada vez que se mira al espejo busca detalles imperfectos y más defectos, aunque ya haya arreglado otros.

Si su deseo sexual se ve opacado por no estar cómoda con su apariencia física.

MARU LOMBARDO
VIDA MODERNA
@puntoyseacabo

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