Diez consejos para auxiliar a sus hijos

Diez consejos para auxiliar a sus hijos

Recomendaciones prácticas para que los padres sepan cómo reaccionar ante cualquier emergencia.

Alerta niños

Cerca de 830.000 niños menores de 18 años fallecen a causa de accidentes o lesiones no intencionales.

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EL TIEMPO

24 de enero 2018 , 09:29 p.m.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 830.000 niños menores de 18 años fallecen a causa de accidentes o lesiones no intencionales. Unas mil defunciones de niños se podrían evitar cada día en el mundo si se siguieran medidas eficaces para la prevención de lesiones.

Tan importante es la prevención como saber prestar primeros auxilios. Sin embargo, la falta de formación en este campo nos puede impedir saber qué hacer ante estas situaciones o, en el peor de los casos, precipitarnos a actuar incorrectamente.

Esta realidad ha impulsado a pediatras del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, uno de los centros con más prestigio y número de enfermos pediátricos en España, a elaborar una ‘Guía práctica de primeros auxilios para padres’.

“La guía nació con el objetivo de formar a padres, cuidadores, docentes y a todos aquellos que están en contacto con niños, ya que hemos detectado un déficit de conocimiento sobre qué hacer en situaciones de gravedad”
, explicó el pediatra Juan Casado, coautor de la publicación junto con su colega Raquel Jiménez. La guía explica, paso a paso, cómo reconocer algunas de las situaciones que más preocupan a los padres, bien sea por su frecuencia o aparente gravedad.

Ante un accidente o enfermedad repentina es decisivo conocer las pautas para llevar a cabo primeros auxilios, mantener la calma y, sobre todo, actuar rápidamente: “Saber qué hacer ante los primeros síntomas condiciona enormemente la evolución del niño y puede salvarle la vida”, sostiene Casado.

Aunque la mayoría de accidentes se producen por causa fortuita, los padres no deben pasar por alto las medidas preventivas como ponerles el casco cuando vayan en bicicleta o mantener medicinas y productos tóxicos alejados.

Una percepción peligrosa que la OMS reclama que se modifique, a fin de que los padres no conciban los accidentes como un hecho inevitable, sino como un hecho sobre el que se puede influir y, sobre todo, prevenir.

Fiebre, tos, vómitos

Son los motivos más comunes de consulta infantil en urgencias. Aunque son situaciones que intranquilizan a los padres, en principio son síntomas que suelen remitir de forma espontánea. En el caso de la fiebre hay que retirarle la ropa al niño y ubicarlo en un lugar fresco, y aplicar baños de agua templada en la cabeza, ingles y axilas, y cambiar estos paños por otros fríos cada 5 minutos. No hay que obsesionarse con bajar la fiebre, si el niño está contento y activo. Pero es necesario llevarlo al médico si los síntomas son persistentes o empeoran (sobre todo si es menor de tres años).

Convulsiones

Son episodios que asustan mucho a los padres, pero ante los que hay que mantener la calma ya que, como en el caso de los desmayos o las convulsiones febriles, son muy frecuentes en los primeros años de vida y no tienen por qué tener mayor importancia.

Llamaremos a emergencias si la convulsión no cede espontáneamente y sobrepasa los dos minutos, y, en el caso de un desmayo, si el niño tarda más de un minuto en recuperar la conciencia, tiene dolor en el pecho o dificultades para respirar.

Intoxicaciones

Si el niño ha ingerido o inhalado una sustancia tóxica (medicamentos o lejía, por ejemplo), lo que no debemos hacer nunca es intentar provocarle el vómito. Solo hay que retirar la sustancia en caso de que sea sólida. En cualquier caso, es conveniente llamar a emergencias o acudir a urgencias.

Traumatismos

Las caídas producidas al jugar, correr o saltar son muy habituales y, a la vez, forman parte de su proceso de aprendizaje. La cabeza, las extremidades, la boca y los dientes, el pecho y el abdomen son las zonas en las que más golpes y lesiones se producen.

Aunque la mayoría de daños suelen ser leves, pueden darse casos de mayor gravedad.

Por ello, es necesario prestar especial atención a los traumatismos craneoencefálicos, ya que pueden provocar severas lesiones cerebrales.

Proteger el acceso a escaleras con vallas o puertas, utilizar sistemas de retención en los desplazamientos en coche, o ponerles el casco antes de coger la bicicleta o practicar deportes de riesgo son algunas de las medidas preventivas que ayudarán a evitar traumatismos.

Heridas o cortadas

La prioridad será detener la hemorragia presionando directamente sobre la herida con gasas o un paño limpio (previamente nos lavaremos bien las manos para evitar riesgo de infección). ¿El sangrado no cesa y la gasa está empapada? Aplicaremos otra gasa encima de la anterior (nunca retirarla) y continuaremos presionando. Si aun así no deja de sangrar, es muy larga o profunda o da signos de infección, debemos acudir al médico.

Picaduras

Por lo general, hay que limpiar la herida con agua y jabón (o hielo). Nunca se deben utilizar remedios caseros como la crema dental.

En el caso de las medusas, debemos retirar los restos de los tentáculos con una toalla y enjuagar la zona con agua de mar, nunca con agua dulce.

En los momentos posteriores, es pertinente vigilar si el niño presenta síntomas de una reacción alérgica grave y, de ser así, deberemos llevarlo inmediatamente a un centro de salud.

Quemaduras

Un despiste con una plancha encendida o con la estufa, o un niño expuesto al sol sin protección pueden provocar quemaduras. El primer paso es enfriar la zona afectada con agua durante 15-20 minutos (nunca con hielo directamente) y, muy importante, nunca se deben romper las ampollas (si llegan a existir).

Manchas y sarpullidos

Comprobaremos que no estén asociadas a infecciones graves u otros trastornos estirando la piel o poniendo un vaso trasparente encima de las manchas o sarpullidos. En caso de que no desaparezcan, debemos acudir inmediatamente a urgencias.

Reacción alérgica

Pueden desencadenarse por alimentos, medicinas, picaduras de insectos, pólenes y otras sustancias. Si la reacción es leve, bastará con administrar un antihistamínico vía oral.En caso de anafilaxia o reacción alérgica grave, hay que solicitar urgentemente ayuda.

Asfixia

Conforme el bebé va creciendo, va aprendiendo a llevarse todo tipo de objetos a la boca. Caramelos, trozos de comida, juguetes y monedas son algunos de los objetos con los que los niños más se atragantan.

El primer paso será animar al niño a que tosa. Si la obstrucción es grave, se debe llamar inmediatamente a emergencias. Y, mientras llega la ayuda del personal médico, se recomienda realizar maniobras de desobstrucción de la vía aérea (maniobra de Heimlich), siempre teniendo en cuenta si el niño es menor o mayor de un año (ya que la técnica varía levemente). Pero, si no está seguro, es mejor esperar a que lo atiendan los médicos.

Respecto a los ahogamientos, las piscinas y las playas suponen un severo riesgo para los niños. De hecho, la OMS alerta que las muertes por ahogamientos infantiles suponen un grave problema de salud pública, pues cada día se ahogan más de 450 niños y son miles los que padecen de por vida discapacidades graves en los casos de ahogamiento no mortal.

Ante estas situaciones, será vital saber cómo realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), mediante respiraciones de rescate (boca a boca) y compresiones torácicas (masaje cardíaco).

LAURA MARTÍNEZ TEBAR
EFE

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