El camino que debemos seguir hacia la autoestima

El camino que debemos seguir hacia la autoestima

El libro ‘Autoestima para vivir’ da pautas para ganar confianza y desarrollar nuestro potencial.

Ejercicios para ser feliz

La autoestima es un hábito que se entrena practicando.

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123RF

07 de abril 2018 , 10:30 p.m.

“La autoestima es la reputación que adquirimos de nosotros mismos”, decía Nathaniel Branden, psicoterapeuta canadiense especialista en el campo de la psicología de la autoestima. Para él, hablar de una autoestima sana, buena o alta es hablar de una persona que se quiere, se respeta y se valora. Sin embargo, el ser humano se enfrenta a lo largo de su vida a todo tipo de retos que la ponen a prueba.

El miedo al qué dirán, a no ser aceptados, a ser diferente o a no dar la talla son algunas de las creencias limitadoras.

Cuidar de la autoestima implica conocerse, reconocer los propios errores o aspectos en los que mejorar, aceptarse, ser capaces de visualizar el propio potencial y relacionarse con los demás de forma eficaz y satisfactoria, entre otros factores.

La psicóloga Hermínia Gomà, directora del Institut Gomà y creadora de la Escuela de Coaching Teleológico, ofrece las claves para conocer aquellos factores que influyen en el bienestar en ‘Autoestima para vivir’, un libro “dirigido a ayudar a reforzar esta competencia y también a generarla en los demás”, indica.

La autora aplica una metodología basada en el ‘coaching’ teleológico (‘telos’, término griego que significa fin, objetivo o propósito), cuya aspiración es lograr que las personas lideren su vida partiendo de la base de que todos tenemos un don, somos importantes, especiales, diferentes y poseemos un gran poder transformador.

‘La rueda de la autoestima’, ‘las etiquetas negativas’, ‘saber perdonarse’, ‘potenciar nuestra autoconciencia’, ‘superar la vulnerabilidad’, ‘trabajar la resiliencia’ o ‘saber decir no’ son algunas de las 35 actividades que contiene el libro y que el lector puede realizar tras la lectura de cada capítulo.

Por ejemplo, la actividad ‘saber decir no’ supone una herramienta para enfrentar la vida mediante el reconocimiento del valor de nuestro tiempo y el aprecio y respeto de nuestras capacidades y pensamientos.

Pronunciar este monosílabo no es tarea fácil. Prueba de ello es una de las frases de Gabriel García Márquez de las que se hace eco Gomà: “Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir ‘no’ cuando es no”.

Cuidado con compararse

“La autoestima es el equilibrio entre la persona que somos y la persona que nos gustaría ser”, explica Hermínia Gomà. Desde esta perspectiva, la construcción de esta competencia consistirá en un proceso cuyo objetivo será acortar la brecha entre lo que “somos” y lo que queremos “llegar a ser”.

Para lograr este estado es importante partir de una serie de preguntas para definir y entender la autoestima: ¿Quién soy? ¿Qué pienso de mí? ¿Cómo me siento conmigo mismo?

Esta serie de cuestiones ayudan a mejorar el autoconcepto que se tiene de uno mismo, a generar expectativas más certeras y a allanar el camino hacia aquello que nos propongamos.

Para poder definir quiénes somos es común tomar como referencia cómo vemos a los demás. Sin embargo, la psicóloga apunta que “es curioso que siendo necesario compararnos con los demás para la configuración de nuestra identidad, esta acción pueda perjudicarnos”. Según su experiencia, “la comparación con los demás está en la base de todos los problemas de autoestima”.

“La comparación ha de ser con uno mismo y con un espíritu de superación. Esto nos hará independientes”, indica. No obstante, señala, “hay espíritus competitivos a los que esta estrategia les sirve para mejorar”.

La comparación con los demás es la base de todos los problemas de autoestima. La comparación ha de ser con uno mismo y con un espíritu de superación

La clave es que las personas estén a gusto consigo mismas, puedan tener un equilibrio entre quienes son y quién quieren ser y se crean capaces e importantes en la misma medida en que creen importantes al resto.

Otro punto para tener en cuenta es que la autoestima puede variar en función de las áreas o parcelas de la vida.

“Puede haber aspectos en los que estar en un 5 sobre 10 sea satisfactorio, mientras que en otras áreas estar en un 7 sobre 10 sea insatisfactorio y deseemos mejorar”, afirma.

Otras preguntas fundamentales son las relativas a las aspiraciones personales y el éxito: ¿qué persona quiero ser? ¿Para qué quiero ser esa persona? ¿Para qué quiero avanzar? ¿Qué es para mí el éxito?

Sobre esta última cuestión, Hermínia Gomà advierte sobre varios de los falsos mensajes que imperan en la sociedad.

“Hay quien cree que el éxito es llegar a ser famoso, cuando todos sabemos que la fama es efímera. Puede que para ti el éxito sea un sueldo, un cargo o un trabajo. Para otras personas, el éxito son aquellos valores que dependen del propio esfuerzo y que van más allá del dinero. Para mí, el éxito tiene que ver con la satisfacción personal de estar a gusto y en paz con nosotros y con el mundo”, afirma.

Por último, la autora resalta que la infancia y la adolescencia son etapas determinantes para la configuración de la autoestima: “Si la autoestima ha estado muy machacada en estas edades, el esfuerzo para que esa persona no se sienta vulnerable será titánico”, indica.

Verbos para reforzar

La autoestima es un hábito que se entrena practicando. Sin embargo, a la hora de actuar, expresiones como “debería, tengo que, nunca puedo, siempre me pasa...”, paralizan a las personas y las anulan.

Para emprender con eficacia el camino hacia la mejor versión de uno mismo, hacia la autoestima, se debe reparar en seis verbos esenciales que propone Hermínia Gomà:

QUIERO. Es muy importante que realmente la persona quiera fortalecer la autoestima. No valen los ‘debería’ ni los ‘tengo que’, ni los ‘si pudiera’… Sino, “realmente quiero hacer este cambio, quiero fortalecer mi autoestima”.

PUEDO. Sentirse capaz de poder hacerlo, con esfuerzo, determinación y ayuda. Y, aunque no se pueda del todo, siempre se puede alcanzar al menos una parte.

CREO. “Creo en mí, creo que puedo hacerlo y conseguir la disciplina para cambiar los hábitos que necesito”. Se trata de una creencia en uno mismo como ser único, digno, especial y diferente. Hay que creer que el cambio es necesario y que uno mismo lo merece.

SIENTO. Es muy importante que todo este proceso no se quede en lo cognitivo, lo mental. Es esencial que la idea se transfiera al corazón. “Necesito sentir con toda mi alma que soy una persona merecedora y digna de amarme y ser amada”.

VALGO. “No hace falta que vaya demostrando que valgo. En mi interior sé que valgo”. Puede que no para unas cosas pero seguro que sí para otras tantas. El valor se adquiere por el simple hecho de nacer, no hace falta demostrar más.

DECIDO. “Las personas debemos entender que estamos condenadas a decidir continuamente”. Aunque el ser humano decida no avanzar, está decidiendo, porque está tomando la decisión de no avanzar. El hecho de decidir no se puede decidir. En este sentido, ¿cuál es uno de los problemas de la autoestima?: que las personas postergan el cambio. El cambio se debe empezar hoy mismo. En definitiva, “si te permites pensar diferente, comenzarás a sentirte diferente”, concluye la experta.

LAURA MARTÍNEZ TÉBAR
EFE Reportajes
En Twitter: @MartinezTebar

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