Mamás, confundidas sobre la nutrición de sus hijos

Mamás, confundidas sobre la nutrición de sus hijos

Las mamás tienen clara la importancia, pero no saben cómo alimentar correctamente a sus hijos.

Alimentación de niños, madre e hijo

Un estudio en Colombia demostró que aunque las mamás tienen clara la importancia, en realidad no saben cómo alimentar correctamente a sus hijos.

Foto:

123rf

12 de marzo 2018 , 09:40 p.m.

En Colombia los temas de la obesidad, la desnutrición y la malnutrición se comienzan a conocer, por fin, en sus dimensiones reales, gracias a investigaciones recientes; entre ellas la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin 2015), que evidenció que el 56 por ciento de los habitantes del país está por encima de su peso ideal, que ese porcentaje es de 6,3 por ciento en menores de 5 años y sube a 24,4 puntos en población de 5 a 12 años.

Pero un nuevo estudio, desarrollado por el Centro Colombiano de Nutrición Integral (Cecni) y la Asociación Colombiana de Nutrición Clínica, aborda una arista distinta en dicho análisis. Y el dato más revelador que arroja es que el 80 por ciento de las madres colombianas no tiene claro de qué se trata en realidad la alimentación balanceada, según entrevistas a 150 mamás con hijos, de entre 3 y 8 años, elaboradas en Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga.

El resultado es revelador, pues se adentra en el conocimiento y los hábitos que tienen las madres sobre un asunto que, en teoría, estaba claro: la alimentación balanceada. Entre una lista de opciones, apenas el 42 por ciento de las encuestadas eligió el significado correcto de este concepto: “Aquella que incluye todos los grupos de alimentos en una proporción adecuada de nutrientes, que contribuye al crecimiento y ayuda a mantener un apropiado estado de salud en todas las etapas de la vida”.

En la mayoría de las respuestas, las consultadas apuntan a explicar el término como “aquella con una buena porción de proteínas o carbohidratos”. Claudia Angarita, nutricionista y directora del Cecni, aclara que la alimentación balanceada “no solo incluye alimentos sino todos los procesos involucrados en la utilización de los nutrientes, así que también tiene que ver con la ración adecuada e inocuidad del alimento”.

Esa confusión, apuntan los investigadores, tiene que ver también con las fuentes donde las madres investigan sobre cuestiones de nutrición o, en últimas, la ausencia de información sobre la materia.

Según los resultados, el 55 por ciento nunca consultó sobre alimentación balanceada y solo el 13 por ciento visitó a un nutricionista, mientras que internet fue la principal fuente, con 20 por ciento.

Hay que decir, no obstante, que las madres no son las únicas responsables de ese tema en el hogar y que, como recomienda la nutricionista dietista Andrea Ossa, de la Universidad Javeriana, todos los miembros del núcleo familiar deben propender hacia esa responsabilidad en los menores de edad.

En esa medida, Ossa afirma que se suele pecar en que a la hora de armar las loncheras se empacan muchos alimentos sin buscar un equilibrio. O, en otras palabras, prevalece la cantidad sobre la calidad. Además, recuerda que las necesidades nutricionales de los niños pueden variar de acuerdo con su peso, talla, edad y actividad física.

Angarita agrega que un consejo para los padres es aplicar la ley Cesa (completa, equilibrada, suficiente y adecuada). Es decir, que la alimentación debe tener todos los nutrientes, en porciones adecuadas, en un óptimo estado y se debe combinar con actividad física suficiente. “Pese a que el concepto de alimentación balanceada se aplica para niños y adultos, los buenos hábitos alimenticios son concluyentes para la vida y se originan desde temprana edad. Por eso, los padres también deben ser ejemplo”, concluye Angarita.

Lo que se debe incluir y combinarCarnes, pollo, pescado, huevo, queso

Pollo, jamón de pollo, salchichas o jamones de pollo bajos en grasa, huevo, atún y quesos blancos o amarillos.

Actividad física

Caminar, saltar, correr, zumba, aeróbicos, elíptica, caminador, bicicleta, pesas o juegos activos. En escolares: 90 minutos diarios. En adultos: 60 minutos diarios.

Frutas y verduras

Manzana, pera, granadilla, kiwi, mango, banano, fresas, ciruelas, feijoa, melón, zanahoria, tomate cherry, apio, espinaca, champiñones, maíz, coles y lechuga.

Cereales, tubérculos, plátanos

Pan integral, wraps, arepa, croutones de pan, pasta corta, galletas integrales, tacos de maíz, barras de cereal, granolas sin azúcar, pisadas de plátano y bebidas con cereales.

Grasa

Aceite de oliva, aceite de aguacate, aguacate, frutos secos, margarina o mantequilla en pequeñas cantidades.

Bebidas abundantes

Agua, aromática y té verde.

Cinco estrategias para comer mejor

Se cree que comer de manera balanceada es costoso y que no se pueden aterrizar los conceptos a una familia normal; pero la nutricionista Claudia Angarita da varias pistas y estrategias para lograrlo.

1. Fomentar el consumo de frutas y verduras, mirando las que están en cosecha, y almacenarlas de forma correcta para que se puedan usar por largo tiempo.


2. En relación con los cereales, se pueden observar las etiquetas nutricionales para comparar el aporte calórico (no debe ser mayor de 150 calorías por porción), la grasa (que no supere los 5 gramos), las grasas saturadas (no más de 3 gramos) y los carbohidratos en azúcares (no más de 15 gramos). Si los valores son mayores, hay que procurar consumirlos menos, dice.

3. En proteínas, hay algunas económicas como el huevo, que tienen aporte nutricional alto, o las lentejas y los fríjoles en hamburguesa, que se pueden elegir. Se trata más de aprender sobre técnicas de alimentación y de ser creativos en la preparación, apunta la experta.

4. Algo muy importante es mirar el tamaño del plato. Un plato postrero es ideal para los niños y uno normal, para los adultos. La mitad del plato debe ser frutas y verduras; un cuarto, la proteína y el otro cuarto, el cereal. Y aquí insiste en que no hay alimentos malos, “lo malo es la proporción y frecuencia en la que se come y cómo se consume”.

5. La alimentación en niños con actividad física normal debe aportar entre 1.500 y 2.000 calorías; si se trata de un joven sedentario, el aporte calórico debe reducirse para que no aumente de peso. Y en el caso de menores muy activos, puede subir hasta 2.600 calorías, agrega.

RONNY SUÁREZ
EL TIEMPO
En Twitter: @SaludET

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.