¿Son buenas las cirugías para perder peso?

¿Son buenas las cirugías para perder peso?

Las intervenciones para achicar el estómago conllevan cambios drásticos que se deben sopesar.

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En un país donde la mitad de la población adulta tiene sobrepeso o está obesa, la búsqueda de tratamientos efectivos para adelgazar es constante.

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Archivo particular

23 de agosto 2016 , 04:34 p.m.

En un país donde la mitad de la población adulta tiene sobrepeso o está obesa, la búsqueda de tratamientos efectivos para adelgazar es constante.

Una de las opciones que más interés despierta en la gente son las cirugías bariátricas, que muchas personas ven como soluciones mágicas para reducir de tajo el consumo de comida y, por tanto, perder peso.

En el XII Congreso Colombiano de Obesidad, celebrado recientemente en Bogotá, Ricardo Salazar, coordinador de la Comisión de Educación de la Academia Nacional de Medicina, pidió no concebir este procedimiento como una salida fácil a un problema cuyo manejo exige todo el rigor médico, dado que también implica riesgos y consecuencias a largo plazo.

¿Cualquier persona puede someterse a esta cirugía?

Sí, siempre y cuando se haga un manejo adecuado y responsable. Este es un procedimiento que requiere la intervención de un equipo que incluye cardiólogo, endocrinólogo, internista, nutricionista, terapista, cirujano y anestesiólogo. Esta cirugía no puede tomarse a la ligera.

¿Cómo se elige a los candidatos?

Cada caso se presenta a una junta médica, donde se determina si la cirugía es apropiada o no para el paciente. En ese escenario se evalúan los riesgos y se establece si a largo plazo mejorará su calidad de vida.

¿Cómo prepararse para este procedimiento?

Se requiere un tratamiento previo, que se basa en un acondicionamiento físico y mental. No se opera cuando hay circunstancias que ponen en riesgo la vida; incluso, en ocasiones es necesario que pierdan peso y modifiquen hábitos para garantizar el éxito de la intervención. También se necesita el acompañamiento psicológico para que la persona entienda que su vida va a cambiar de forma radical y mantenga el ánimo.

¿Por qué pueden ser riesgosas?

Desde el momento en que el paciente se acuesta en la camilla, se pone peso extra sobre órganos y arterias vitales; así que imagínese ese peso durante cuatro horas. A esto súmele el sangrado o la respuesta endocrina al trauma. Quitar de golpe 20 kilos es similar a amputar ambos brazos, y el cerebro reacciona. Aquí es fundamental el papel del anestesiólogo, pues se encarga de monitorear la respuesta neuroendocrina. El cuerpo produce adrenalina, aumenta su frecuencia cardiaca, disminuye la circulación venosa, se descompensa por la pérdida de sustancias y hay complicaciones asociadas.

¿Qué cambios experimenta el cuerpo tras la intervención?

Los pacientes sufren cambios bruscos, por lo que es necesario el apoyo de especialistas. Es clave que las personas sean conscientes de que todos sus hábitos y su vida van a cambiar. El primer año, por ejemplo, pierden entre el 55 y el 61 por ciento del peso que les sobra. En ese orden de ideas, y desde el punto de vista quirúrgico, hay que hacer cambios para resolver el problema del exceso de piel que queda tras la pérdida de tanta grasa. Si las personas se someten a la cirugía sin el apoyo de un grupo idóneo, los cambios, que son bruscos, pueden desembocar en riesgos para la salud.

¿Algún tipo de bariátrica es más exitoso?

Eso depende del paciente. Sería un error estandarizar los procedimientos, ya que, de nuevo, las decisiones se toman en equipo para garantizar el éxito; no solo para que el paciente pierda peso, sino para que estos cambios se mantengan. Al final, las indicaciones son específicas para resultados específicos. Esto no es perder peso porque sí.

¿Cómo se puede evitar llegar a ese punto?

La educación es fundamental para evitar llegar a esos niveles. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda, para manejar la obesidad, aumentar la actividad física y cambiar los hábitos alimentarios.

¿Cuántos de estos procedimientos se hacen en Colombia?

No hay un dato exacto. A un porcentaje alto de estos pacientes, el sistema de salud no les cubre estas cirugías. El costo puede ascender a más de 50 millones, sumando fármacos, honorarios, costos hospitalarios y posquirúrgicos.

Andrés Montenegro Vergara
Para EL TIEMPO

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