Lo que hay que saber sobre el tan de moda aceite de coco

Lo que hay que saber sobre el tan de moda aceite de coco

Promueven supuestas propiedades casi milagrosas, pero hay que tener cuidado a la hora de consumirlo.

Aceite de coco

Hace falta evidencia científica para comprobar las bondades y los posibles efectos del aceite de coco.

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123RF

15 de enero 2018 , 09:23 p.m.

El aceite de coco está de moda. Lo promueven algunas celebridades y otros amantes de la alimentación saludable. Se le han atribuido propiedades casi milagrosas para bajar de peso, mejorar el funcionamiento del sistema digestivo y cuidar del cabello y la piel, entre otras características.

Celebridades como Angelina Jolie y Miranda Kerr afirman consumirlo a diario, y muchos influenciadores nutricionales, en sus redes sociales, lo usan en sus ‘recetas saludables’, al punto de descartar al resto de su tipo.

Lo cierto es que hasta el momento no existe la suficiente evidencia científica alrededor de este producto. Según Magdalena López, nutricionista de la Universidad Javeriana, el aceite de coco tiene casi un 90 por ciento de grasas saturadas, una cantidad muy alta comparada con el 51 por ciento que contiene la mantequilla o el 39 por ciento de la manteca.

Y, según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, las grasas saturadas llevan a elevar el colesterol en la sangre y hacen que esta se acumule tanto en varias zonas del cuerpo como en las arterias; puede provocar cardiopatías o accidentes cerebrovasculares.

Recientemente se efectuó un estudio dirigido por Kay-Tee Khaw y y Nita Forouhi, dos importantes académicos de la Universidad de Cambridge, y el programa médico de la BBC Trust, Me I’m a Doctor, en el que participaron 94 personas entre los 50 y los 75 años con el fin de evaluar los niveles de colesterol a partir del uso de diferentes tipos de grasa. Todos los participantes se encontraban en buenas condiciones de salud para el experimento.

En el estudio se dividió a las 94 personas en tres grupos. El primero de ellos consumió cada día y durante cuatro semanas 50 gramos de aceite de coco extra virgen, el equivalente a tres cucharadas grandes. El segundo grupo hizo lo mismo con aceite de oliva extra virgen y el tercero, con mantequilla sin sal. Al comienzo del estudio se hicieron pruebas de sangre para conocer el estado de salud general de cada persona, al igual que los niveles de colesterol bueno (HDL, lipoproteínas de alta densidad, por sus siglas en inglés) y de colesterol malo (LDL, de baja densidad) presentes en cada uno.

El primero transporta el colesterol de varias partes del cuerpo al hígado, donde se elimina del organismo. El segundo lleva a la acumulación de colesterol en las arterias. Los resultados del estudio mostraron que quienes consumieron mantequilla tuvieron un aumento medio de su colesterol malo en un 10 por ciento y un incremento del 5 por ciento del colesterol bueno. El grupo que consumió aceite de oliva vio una pequeña reducción en el nivel de colesterol malo y un aumento del 5 por ciento del bueno. Y, para sorpresa de los expertos, el aceite de coco no aumentó el colesterol malo e incrementó en un 15 por ciento el colesterol bueno.

En este dato, a simple vista, sale muy bien librado el tan de moda aceite de coco. De acuerdo con la profesora Khaw, esto se debe a que la principal grasa saturada del aceite de coco es el ácido láurico, y este tiene un impacto biológico en los lípidos de la sangre diferente al de otros ácidos grasos. No obstante, hay que hacer claridad en que todavía no hay variedad de estudios sobre el tema. “Este es solo un estudio, y sería irresponsable sugerir un cambio en las recomendaciones sobre la dieta a base de un único experimento; las investigaciones sobre el aceite de coco aún están en una fase muy temprana”, afirma Khaw.

Otras miradas

El nutricionista Walter C. Willet, del Departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard, explica –en un documento de dicha institución educativa– que el aceite de coco es especialmente bueno para impulsar los niveles de HDL y, además, contiene antioxidantes y otras sustancias importantes, pero recomienda usarlo con moderación.

La mayor parte de la investigación, hasta el momento –explica el experto–, ha consistido en estudios a corto plazo para examinar su efecto sobre los niveles de colesterol. “Realmente no sabemos cómo el aceite de coco afecta la enfermedad cardíaca. Y no creo que sea tan saludable como los aceites vegetales como el de oliva y el de soya, que son principalmente grasas insaturadas”, indicó Willet.

En ese punto coincide con un artículo reciente publicado en The New York Times, en el cual se sostiene que sigue siendo mejor opción utilizar aceites con grasas insaturadas como el de oliva. Según la Asociación Estadounidense del Corazón, se recomienda una ingesta límite de 13 gramos de grasas saturadas en toda la dieta diaria. Y esta misma cantidad es la que contiene una cucharada de aceite de coco. Mientras tanto, el aceite de oliva contiene seis veces menos de este componente y tiene también grasas beneficiosas, como las polinsaturadas y monoinsaturadas.

La doctora en nutrición Liliana Ladino, coordinadora de la línea de malnutrición del Instituto de Nutrición, Genética y Metabolismo de la Universidad El Bosque, en Bogotá, afirma que este aceite puede ser bueno para personas que no consumen carnes rojas o vegetarianos y que buscan un reemplazo natural de este tipo de grasas saturadas. Pero en el caso de una persona que lleva una dieta normal es diferente.

“El aceite de coco puede reemplazar, algunas veces, aceites de cocción por ser sólido y por su resistencia a las altas temperaturas; pero su uso debe ser ocasional, no lo recomendamos para uso diario y continuo”, asegura.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también se ha referido al tema en cuestión y recomendó el uso –al igual que los otros expertos y estudios citados– de los aceites de girasol o de oliva por encima del de coco.

Sin embargo, hay que esperar a que se realicen más estudios y se conozcan en profundidad sus verdaderas bondades y sus posibles efectos a largo plazo. Y la recomendación de siempre: antes de querer consumir algún producto, consulte con su nutricionista.

¿Cómo consumirlo?

La nutricionista Liliana Ladino da las siguientes recomendaciones:

- Su consumo debe ser moderado, pocas veces por semana (en promedio, tres).

- Es preferible usarlo para reemplazar grasas sólidas como la mantequilla.

- Su uso puede ser beneficioso en recetas de repostería en las cuales normalmente se usa bastante mantequilla.

- Como es resistente a altas temperaturas, se puede usar para cocinar.

- Para ensaladas o para consumir en frío se recomienda el uso de otros aceites vegetales como el de oliva o el de girasol.

PAULA CASTAÑEDA
Para EL TIEMPO@paulacamila95

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