Mareos: esto es lo que sucede cuando el mundo da vueltas

Mareos: esto es lo que sucede cuando el mundo da vueltas

Aunque son síntomas comunes y rara vez señales de algo grave, logran complicarnos la existencia.

Vómito, mareo

El vómito es una de las reacciones más frecuentes ante el mareo. También, el dolor de cabeza, visión borrosa y cambios en la audición.

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123rf

14 de marzo 2018 , 09:39 p.m.

Nada más aburrido que la sensación de desvanecimiento, atontamiento, debilidad e inestabilidad que produce el mareo. Para decirlo de otra forma, el mareo es esa falsa percepción de que el entorno o uno mismo se mueve o gira, al punto de desencadenar otros síntomas, todos más que incómodos. Y aunque es uno de los motivos más frecuentes de consulta y puede afectar la cotidianidad, principalmente de las personas adultas, rara vez representa una señal de algo grave.

Tienen varias causas posibles, que van desde los problemas en el oído interno y el movimiento hasta los efectos producidos por algunos medicamentos. En muchos casos no se identifican los factores desencadenantes, y hasta se culpa a la mala circulación, infecciones y traumas. Hay que decir que la forma cómo la gente siente sus mareos proporciona señales para identificar las posibles causas, lo mismo que su duración e intensidad.

Todo se mueve

Por lo general, las personas que sufren mareo pueden presentar una serie de síntomas de manera variable; entre estos se encuentran la sensación de movimiento o vueltas en torno de sí mismo (vértigo), aturdimiento o sensación de desmayo, inestabilidad o pérdida del equilibrio, cabeza pesada, náuseas y vómito. Otros sienten que flotan.

Hay que decir que estos síntomas se pueden desencadenar al caminar, cambiar de posición, ponerse de pie rápidamente o mover la cabeza, y pueden ser tan intensos que obligan a las personas a sentarse o a acostarse y llegan a tener una duración que va desde algunos minutos hasta varios días.

Para entender por qué se produce el mareo, hay que saber que lo que está comprometido es el sentido del equilibrio, el cual depende de una combinación de señales que el cerebro recibe de varias estructuras del aparato sensorial.

Cuando estas estructuras funcionan de manera adecuada y armónica no hay ningún problema; sin embargo, al existir discrepancias el cerebro se confunde, y aparecen el mareo o vértigo.

Por ejemplo, si hay daños es en el oído interno, la corteza cerebral percibe sensaciones de movimiento que no coinciden con lo que envían los ojos. Y mientras el cerebro trata de entender este desorden, le produce a la persona una sensación de falso movimiento que se manifiesta en mareo. Y al no poder compensar las fallas se desencadenan distintos síntomas. Hay otros tipos de mareo, los cuales son producidos por otras causas, como ciertas enfermedades neurológicas (párkinson, esclerosis múltiple), algunos medicamentos (anticonvulsionantes, antidepresivos, sedantes), la ansiedad, la anemia, los bajos niveles de azúcar, la hipertermia y la deshidratación.

Falsas señales

Como se ha dicho, el mareo se produce debido a señales falsas que el aparato sensorial le envía al cerebro, entre las cuales se destacan:

Los ojos. Determinan con exactitud dónde está el cuerpo y cada una de sus partes, cada vez que se mueve o se está quieto.

Oído interno.
Allí están los sensores que determinan la dirección del movimiento, la fuerza de gravedad y la ubicación del cuerpo con respecto al espacios.

Nervios sensitivos. A través de ellos viajan los mensajes sobre movimiento y posición del cuerpo, para que el cerebro los interprete.

Algunos tipos

Aunque los síntomas son similares, existen, dependiendo de sus causas, algunos tipos de mareo o de vértigo, entre los cuales son estos los más importantes:

Vértigo postural benigno.
Este trastorno causa una sensación intensa y breve, aunque falsa, de que se está girando o moviéndose. Estos episodios los desencadena un cambio rápido del movimiento –o golpe– de la cabeza. Es la causa más frecuente de mareo.

Infección. Cuando los virus inflaman los nervios del oído interno (nervio vestibular) se produce un mareo intenso.

Enfermedad de Ménière. Es la acumulación de líquido en el oído interno. Se caracteriza por episodios repentinos de vértigo, que duran varias horas. Puede acompañarse de pérdida de la audición, zumbidos o sensación de oído tapado.

Migraña.
Puede producir mareos, con los demás síntomas que acompañan este dolor de cabeza.

Baja presión arterial. Una caída brusca de la tensión arterial produce mareo. Puede ocurrir al pararse muy rápido o por algunas enfermedades. Hipotensión ortostática, se llama este cuadro.

Mala circulación.
Los problemas del corazón y de los vasos sanguíneos que disminuyen la circulación al cerebro ocasionan mareos o vértigo.

Cuando se vuelve urgencia

Si además de mareo o vértigo se presenta cualquiera de los siguientes síntomas, es obligatorio consultar por urgencias:

Dolor de cabeza repentino, vómito persistente, cambios en la audición o en la visión, dificultad para caminar, desmayos, rigidez en la cabeza, fiebre, convulsiones, adormecimiento en alguna parte del cuerpo, dolor en el pecho o palpitaciones.

SALUD
Fuentes: Alexandra Mora, otorrinolaringóloga; Clínica Mayo (Mareo, guías para el paciente); Clínica de vértigo, Universidad de Navarra; Gustavo Castro, neurólogo; María F. Pérez, fisioterapeuta Hospital San Ignacio.

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