El pescado, alimento rico y nutritivo que no es solo para Semana Santa

El pescado, alimento rico y nutritivo que no es solo para Semana Santa

Este es el momento ideal para hablar de sus beneficios y los riesgos que puede traer su mal consumo.

Consumo de pescado

En la categoría del pescado como alimento se incluyen tanto peces como mariscos –de acuicultura o salvajes–, ya sea de origen marino o de agua dulce.

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123RF

25 de marzo 2018 , 10:40 p.m.

Colombia, al ser el séptimo país con mayor número de católicos en el mundo, duplica el consumo de pescado en Semana Santa por las tradiciones religiosas. Pero en el resto del año la ingesta no deja de ser baja –8,4 kilos al año por persona, según la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca–. Se podría decir que no son pocos quienes desconocen o desaprovechan los beneficios que este alimento puede aportarle al cuerpo y, al tiempo, los riesgos que una mala elección representa, más allá de una espina atravesada en la garganta.

Un informe del 2010 elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó que el pescado tiene beneficios comprobados para la salud, que van desde la reducción del riesgo de muerte cardíaca hasta el buen desarrollo neuronal en bebés y niños pequeños cuando es consumido por la madre.

El trabajo revisó los resultados de múltiples estudios clínicos, metabólicos y experimentales sobre los nutrientes que componen este alimento e incluyó en esta categoría tanto peces como mariscos –de acuicultura o salvajes–, ya sea de origen marino o de agua dulce. El más relevante de los encontrados fue el LCn3PUFAs (ácidos grasos poliinsaturados como el omega 3); pero también contienen proteína, selenio, yodo, vitamina D, colina y taurina.

El omega 3, según la OMS, es esencial para gozar de una buena salud. No puede ser producido por el cuerpo humano, y, por tanto, se aconseja ingerirlo en cantidades suficientes, idealmente entre 2 y 3 gramos semanales; es decir, de una a tres porciones. Este ácido graso se puede encontrar en los llamados pescados azules –como el salmón, el arenque, la trucha o el atún– que han tenido una vida en la profundidad de los océanos. En un estudio de más de 3.000 personas publicado en ‘The American Journal of Clinical Nutrition’, los investigadores encontraron que aquellos que consumían cerca de 2,5 porciones de pescado por semana tenían un riesgo 29 por ciento menor de latidos anormales y mortales en el corazón que las personas que comieron menos pescado.

La Liga Colombiana contra el Infarto y la Hipertensión afirma, en ese sentido, que el consumo de salmón es aconsejable para pacientes con problemas de corazón, así como para mujeres embarazadas, en periodo de lactancia y durante la infancia. “También fortalece los músculos, baja la presión sanguínea e incluso ayuda a prevenir el endurecimiento de las arterias, hecho que reduce las probabilidades de sufrir un ataque al corazón. Adicionalmente, el salmón reduce el colesterol malo y eleva el nivel de colesterol bueno (HDL)”, dice Luis Moya Jiménez, presidente de la Liga.

El salmón, por ejemplo, también es un alimento rico en otros nutrientes. La cantidad de vitamina B6 que tiene es de 0,73 mg por cada 100 g. Mientras que de B3 tiene 13,17 mg por cada 100 gramos.

Moya aclara, no obstante, que el valor nutritivo del pescado se encuentra fundamentalmente en su carne, que aporta proteínas de alta calidad, grasas y vitaminas, mientras que la piel no aporta mayores nutrientes y, en contravía, puede contener contaminantes nocivos para la salud.

Otros beneficios

Pero la cantidad de omega 3 que tiene el pescado no es la única razón por la cual el pescado es un alimento esencial en la dieta de las personas. Sus niveles de vitamina A ayudan a que la piel, el cabello y las uñas sean más elásticos y húmedos. Asimismo, el complejo B, que también está presente en el pescado, resulta esencial para el metabolismo y el transporte de energías a las células.

“El pescado ayuda a prevenir la inflamación a nivel general, no solamente en la piel o en las articulaciones, sino desde el torrente sanguíneo. Ayuda a tener lubricadas las articulaciones y a protegernos de enfermedades infecciosas”, asegura Angélica Pérez, nutricionista y secretaria ejecutiva de la Asociación Colombiana de Nutrición Clínica.

Por esa razón, para los pacientes que padecen de artritis reumatoide, psoriasis, de trastornos en la piel o que han tenido infarto agudo de miocardio es recomendable incluir al pescado como un alimento esencial de su dieta, afirma Pérez.

Y, aunque por muchos años se ha proclamado que el pescado hace a los seres humanos más inteligentes, hay que saber que el consumo repentino de este no producirá un efecto inmediato en el cerebro de las personas. La nutricionista Pérez explica que los estudios recientes demuestran que el consumo de este alimento es más efectivo en los hijos de madres que durante la gestación, o en los meses previos del embarazo, lo comieron en altas proporciones.

“Para las mamás que están pensando en quedar embarazadas, o las que ya lo están, es recomendable que aumenten el consumo de pescados ricos en omega 3 para que tengamos hijos más inteligentes, porque definitivamente el coeficiente intelectual es mejor en ellos”, afirma Pérez.

Tenga en cuenta los riesgos

El pescado tiene riesgos implícitos que pueden afectar la salud humana y están directamente relacionados con una posible intoxicación por el mercurio que los ejemplares de río, especialmente, y más en un país como Colombia, llevan en su organismo. Es sabido que este metal líquido puede concentrarse en el ser humano, con potenciales afectaciones neurológicas.

Pero son los males ocasionados por malos hábitos de consumo los que se convierten en los más consultados por las personas. El toxicólogo Ubier Gómez advierte que comer este alimento si no se refrigeró a temperaturas adecuadas o no fue bien cocinado puede ocasionar diversas intoxicaciones; la más común de ellas es la escombroides, que se incrementa en la época de Semana Santa.

Esta ocurre especialmente por la ingesta de peces de carne blanca como el atún o el salmón; al no refrigerarse adecuadamente, las bacterias convierten un aminoácido llamado histidina en histamina, explica Gómez. El resultado en el organismo es un cuadro clínico caracterizado por vasodilatación generalizada, enrojecimiento facial, mareo, náuseas, vómito, palpitaciones y brote cutáneo.

Elisa María Cadena Gaona, subdirectora de salud nutricional, alimentos y bebidas del Ministerio de Salud, recomienda para Semana Santa no solo verificar las condiciones físicas del pescado, sino también cuidar la higiene de las manos a la hora de cocinar el alimento y especialmente después de haber estado en la calle.

Para el caso de los mariscos, Cadena aconseja comprobar que no tengan manchas negras y que no se separe la cabeza del resto de cuerpo. Además, sugiere mantener la práctica de cuidado de alimentos; es decir, si compra pescado en un establecimiento de confianza, debe llegar a su casa y congelarlo inmediatamente.

AURA SAAVEDRA
Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO
En Twitter: @AuraSaavedra_

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