Los secretos de salud que guarda el aceite de oliva

Los secretos de salud que guarda el aceite de oliva

Es un verdadero seguro de vida cuando se incluye en la dieta diaria. Conozca todos sus beneficios.

Beneficios del aceite de oliva

Pese a su historia, una investigación reciente dice que solo se conoce una décima parte de los beneficios del aceite de oliva virgen.

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123RF

26 de diciembre 2017 , 08:00 p.m.

Hace cientos de años, el olivo, árbol de la sabiduría y de la paz, ha sido adoptado por algunos pueblos como fuente de riqueza y alimento, tanto que su historia tiene raíces que llegan hasta el origen de la agricultura en las primeras civilizaciones del Mediterráneo y Oriente.

De hecho, fue una de las primeras plantas en cultivarse como una actividad familiar, desde el centro de Persia y Mesopotamia hasta Egipto, Fenicia y, más tarde, Grecia.

Y si bien en algunos lugares se formaron cooperativas para prensar aceitunas, la base de la producción se mantuvo reducida hasta finales del siglo XIX, cuando empezó la proyección de esta industria, que convirtió el aceite de oliva en unos de los más vendidos del mundo.
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A finales de los años setenta, varios estudios, con elevado rigor científico, evidenciaron que el aceite de oliva tiene ventajas nutritivas sobre otras grasas, que al coincidir con el interés de la época por alimentos de calidad producidos a pequeña escala lograron que el Reino Unido y Estados Unidos se distanciaran de las cocinas tradicionales, en especial la francesa, y miraran con seriedad hacia la Mediterránea.

La evidencia

De acuerdo con Gabriel Robledo, médico cardiólogo, se ha demostrado que el aceite de oliva contiene cantidades importantes de grasas monoinsaturadas y ácido oleico que han sido relacionadas con una reducción significativa del riesgo de enfermedades cardiacas.

También, según el cardiólogo, el aceite de oliva contiene antioxidantes que neutralizan los radicales libres que atentan contra los teloneros (parte de los cromosomas) y aceleran el envejecimiento.

En el mismo sentido y con los mismos efectos, estudios publicados por las revistas ‘American Journal of Clinical Nutrition’, ‘Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism o Atherosclerosis’ en 2008 demostraron que el aceite de oliva tiene actividad antiinflamatoria.

Robledo agrega que sumadas las propiedades anteriores, la grasa de la oliva es antiaterogénica; es decir, evita la formación de placas de colesterol que tapan las arterias.

230 compuestos

Hace algunos meses, una investigación realizada por el Instituto de Investigación para la Salud Northwestern de Chicago demostró que el aceite de oliva contiene más de 200 compuestos minoritarios que proveen beneficios para la salud y sugirió que uno de ellos, el ácido oleico, reduce “considerablemente” uno de los factores asociados al crecimiento de tumores cancerosos agresivos.

Al parecer, “refuerza las membranas de las células y contribuye a la regulación de los genes”, declaró Ramón Colomer, oncólogo que participó en el estudio.

Con base en lo anterior, el estudio constata una vez más que la dieta puede provocar “alteraciones genéticas” que, según Colomer, contribuyen a una mayor eficacia en la prevención y el tratamiento contra varios tipos de cáncer como el de mama.

Esta referencia es ratificada por una investigación hecha por la Universidad Autónoma de Barcelona, la cual demostró que dieciséis experimentos hechos por el grupo multidisciplinario de cáncer de seno de esta universidad señalaron que el aceite de oliva puede contrarrestar el efecto negativo de otras grasas que son el combustible que necesitan las células cancerosas. Y aunque con estos ensayos hay que mostrarse cautelosos, lo cierto es que incluir el aceite de oliva en la dieta se convierte en un elemento fundamental a la hora de prevenir también la obesidad, además de ciertas enfermedades.

Llama la atención que a pesar de su historia, el aceite de oliva virgen también contiene –de acuerdo con investigaciones recientes– algunos componentes hasta ahora poco conocidos.

Según Francisco Pérez Jiménez, de la Unidad de Lípidos y Arterioesclerosis del hospital Reina Sofía en España, solo se conoce una décima parte de los beneficios del aceite de oliva virgen. Hasta el momento solo se reconocen sus efectos para reducir el colesterol, prevenir males cardiacos y modular la diabetes y el cáncer.

Pero se ha demostrado, dice Pérez, una gran capacidad antioxidante y efectos significativos para impedir la repetición de los ataques al corazón.

“Por esta razón se recomienda consumir aceite de oliva virgen y no simplemente aceite de oliva”, añade el experto.

Se recomienda consumir aceite de oliva virgen y no simplemente aceite de oliva

Renace la dieta mediterránea

Desde siempre, el aceite de oliva –en sus versiones refinada y virgen– ha sido parte integral de la llamada dieta mediterránea, por lo que muchos investigadores clínicos la recomiendan a partir de sus beneficios.

Un estudio publicado en ‘Circulation’, en el mes de febrero del 2017, demostró que en 300 personas con alto riesgo de enfermedad cardiaca, el tener niveles altos de colesterol bueno no era suficiente para prevenir los infartos.

Sin embargo, al cambiar su dieta por la llamada mediterránea se comprobó que aquella que estaba enriquecida con aceite de oliva (se incluyó un grupo enriquecido con nueces) favoreció una disminución del colesterol y después de un año alcanzó los niveles iniciales, con lo que disminuyó el riesgo de infartos de manera superior al del grupo control.

“El aceite de oliva ayudó a extraer el colesterol malo de las paredes de los vasos cardiacos y a llevarlo al hígado para su eliminación”, dice Gabriel Robledo al explicar estos resultados.

Algo desbordadamente benéfico si se tiene en cuenta que al disminuir la inflamación también se fortalecen las paredes de los vasos sanguíneos y se garantiza su elasticidad y su flexibilidad, con lo cual se elimina el endurecimiento.

También en diabetes

Un análisis publicado en la revista ‘Diabetes Care’ en septiembre del 2015 demostró que las dietas mediterráneas que contienen aceite de oliva reducen el riesgo de diabetes tipo 2 hasta en un 50 por ciento.

Según los investigadores, esto es consecuencia de que las grasas insaturadas contenidas en este tipo de aceites regulan los niveles de azúcar y la producción de insulina. Unos efectos absolutamente favorables para las personas proclives a padecer o que ya tienen esta enfermedad metabólica.

Cómo usarlo y cómo no usarlo

Utilizarlo para marinar.

Debe conservarse en lugar fresco.

Preferiblemente guardarlo en recipiente opaco.

Una vez abierto, debe consumirse en unas seis semanas porque pierde sus cualidades.

Si se utiliza para cocina, debe hacerse a temperaturas bajas.

Mucho mejor consumirlo crudo en las ensaladas o alimentos.

No dejar humear el sartén.

No reutilizarlo más de cinco veces.

No usar el extra para cocinar.

No utilizarlo si no está seguro de su procedencia.

No calentarlo a temperaturas superiores a 220 grados porque su valor nutricional se merma.

Fuentes: Gabriel Robledo Kaiser, director del Centro Cardiológico de Bogotá; Revista Circulation, Revista Diabetes Care

CARLOS F. FERNÁNDEZ
Asesor médico de EL TIEMPO
En Twitter: @SaludET

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