‘No quiero que la gente aprenda la lección después de quemarse’

‘No quiero que la gente aprenda la lección después de quemarse’

Elkin Ospina, alcalde de La Ceja (Antioquia), relata cómo la vida le cambió por ‘jugar’ con pólvora.

Elkin Ospina, alcalde de La Ceja

Desde hace 23 años, el alcalde Elkin Ospina adelanta labores de sensibilización con la comunidad para evitar el uso de la pólvora en su municipio.

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Alcaldía de La Ceja

17 de diciembre 2017 , 11:00 p.m.

El dolor era insoportable. Entre lágrimas, Elkin Ospina solo se encomendaba a Dios para no perder una mano. La decisión de celebrar la Navidad con una pila de pólvora lo llevó a recibir la Nochebuena en medio de una cirugía en un hospital de Medellín.

Fue hace 23 años, hacia las 8 de la noche de un 24 de diciembre, cuando Elkin, en zona rural de Antioquia, tomó la pila que su padre le había comprado y, en plena algarabía, esta le explotó en las manos. El incidente le causó lesiones en el rostro, tuvieron que amputarle un dedo meñique y perdió de movilidad en otros tres dedos de la mano izquierda.

“Fue un acontecimiento terrible; yo vivía en una zona rural y debía trasladarme a la clínica más cercana, que es en Rionegro, Antioquia –como a una hora y media–. La solución que me daban en se momento era amputarme tres dedos, pero me rehusé a perderlos, así que me colocaron medicamentos, taparon la mano y arrancamos para un hospital en Medellín. Allá entré a cirugía a las 12 de la madrugada. Mi regalo de Navidad, sin duda, fue no perder mi mano”, relató Ospina.

Hoy en día, Elkin Ospina es el alcalde de La Ceja, municipio con unos 65.000 habitantes y que, debido a sus tradiciones, ha sido uno de los lugares más afectados por el uso de la pólvora. No obstante, su dolorosa experiencia ha sido aprovechada por el mandatario para llevar a sus vecinos, amigos e incluso a los polvoreros el mensaje sobre los riesgos y secuelas que puede dejar el uso de estos artefactos.

“No quiero que la gente aprenda la lección después de quemarse, porque no se imaginan el dolor tan impresionante. Yo les digo a los padres y madres: No compren pólvora, porque quienes la terminan usando son los niños y los jóvenes”, dice.

No quiero que la gente aprenda la lección después de quemarse, porque no se imaginan el dolor tan impresionante

De acuerdo con el mandatario, en la actualidad hay alrededor de 15 familias fabricantes de pólvora en La Ceja, municipio que hoy se ha convertido en uno de los productores a escala regional y nacional. Sin embargo, las labores sociales realizadas con los polvoreros han sido claves para evitar incidentes con esos artefactos; prueba de ello es que en diciembre pasado no hubo ni una sola persona quemada.

Precisamente, después de 23 años de que Elkin resultó lesionado, tiene presente a las personas que le vendieron a su padre los artefactos con los que perdió parte de la mano, y aunque no los justifica, sí señala que es fundamental dimensionar las dinámicas de los fabricantes, que tienen en la pólvora su único sustento. Por tal motivo advierte que hay que buscarles alternativas laborales.

“Esa gente ha tenido muchas tragedias: se les han muerto niños y hasta tienen las manos quemadas, pero continúan en esa actividad porque es su modo de vida. Yo me siento con ellos a hablar y, hoy por hoy, les hemos dado ofertas laborales a muchos de ellos; varios ya han aceptado y dejaron ese mundo, pero hay que continuar con la labor”, explica.

Pero llegó diciembre, el mes de la parranda y la diversión, aunque también el de la preocupación en La Ceja, ya que, si bien en el 2016 no hubo ni un solo quemado, la utilización de pólvora en este municipio no cesa; por el contrario, parece no tener fin.

“La Ceja tiene un historial de acontecimientos con la pólvora lamentables. No estoy tan seguro de que esta se acabe, pero sí soy positivo al creer que dejaremos de tener lesionados algún día. Aquí son muy gomosos con el tema de los juegos pirotécnicos y les encanta prender todas esas cosas, pero este año mi anhelo nuevamente es no tener casos de personas quemadas”, manifiesta.

No quiero que la gente aprenda la lección después de quemarse, porque no se imaginan el dolor tan impresionante

Hace tres meses le fue practicada una nueva cirugía al funcionario en la mano izquierda, puesto que, no obstante haber pasado ya más de dos décadas de lo sucedido, las secuelas siempre continúan. “Sigo sensible, me duele; es un drama supercomplicado, pero de corazón les digo: la pólvora es muy destructiva, acaba vidas y explota tus articulaciones”, concluye el alcalde de La Ceja.

TATIANA ORTIZ
Especial para EL TIEMPO

* Concepto y redacción editorial: Unidad de Contenidos Especiales de EL TIEMPO. Con el patrocinio del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

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