El silencio, un tesoro que cobra cada vez más valor

El silencio, un tesoro que cobra cada vez más valor

Hoy en día existen alternativas para combatir una época de ruido excesivo en todos los terrenos.

Silent Party

Aspecto de una Silent Party, fiestas donde la gente se reúne para bailar con audífonos –a veces con su propia música– y que han hecho furor en Europa.

Foto:

Cortesía Silent Disco

21 de abril 2018 , 10:50 p.m.

En una época de estímulo constante, no solo visual sino también auditivo, parece imposible (o casi) entregarnos a la pulsión de no hacer ruido. Aun así, el márketing del silencio gana cada vez más adeptos.

No es casual que en un momento en el que las grandes ciudades sufren de polución sonora y el ruido parece un aspecto ubicuo e inescapable de la experiencia urbana, se haya comenzado a estudiar el impacto no solo biológico, sino también cultural de este fenómeno. 

El silencio, en definitiva, se ha vuelto un ‘commodity’, con espacios libres de ruido, muy solicitados, eventos como las ‘Silent Reading Parties’ (reuniones multitudinarias para leer en conjunto y en silencio), las 'raves' silenciosas (donde se baila en conjunto, pero cada uno con auriculares) o las ‘quiet parties’ (el punto es no hablar y comunicarse por gestos), entre otras tendencias.

Incluso en las empresas hoy se permite a los empleados hacer actividades como el yoga o la meditación para trabajar la postura y la respiración en espacios sin ruido.

“En las prácticas de yoga, el silencio es primordial; incluso me animo a decir que, desde mi experiencia, el silencio es una parte estructural de las posturas. Los alumnos, al ingresar al salón, apagan sus celulares, preparan su espacio de trabajo y comienzan a ‘practicar el silencio’ ”, cuenta Pamela Dobniewski, profesora de yoga y quien hoy también da clases en oficinas.

Algunos países como Finlandia se han aprovechado de esta búsqueda por la quietud y han hecho del silencio su marca registrada. Con su clima y sus biomas, idiosincrasia y orden, este país ha transformado al silencio en un recurso más; y lo ha explotado a través del turismo, de las atracciones naturales, de su calidad y ritmo de vida. La compañía de relojes Rönkkö hasta bromea con esto en su eslogan, que reza: ‘Hechos a mano en silencio finlandés’.

“En el futuro la gente pagará por la experiencia del silencio”, se jactan desde el Gobierno. Lo cierto es que mucha gente en otros lugares del mundo ya lo hace, y por eso tecnologías (auriculares que cancelan el ruido), materiales (desde cortinas, a calzado o paredes insonorizadas) y prácticas contemporáneas se enfocan en minimizar el ruido diario.

Si bien las ‘Silent Reading Parties’ organizadas por Disconnect BA en principio lo que promueven son espacios de desconexión de la tecnología, el resultante es un montón de gente disfrutando, entre otras cosas, del silencio. “¡Imagínate estar rodeado de 50 o más personas sin escuchar ningún celular que suene!”, comentan.

La iniciativa, organizada en conjunto con el área de Literatura del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), convoca a esta experiencia de lectura silenciosa cada estación del año. “La propuesta es muy simple: invitar a las personas de todas las edades a venir al museo en el día que habitualmente está cerrado (los martes) con un libro, para que se apropien del espacio y se desconecten de la rutina diaria y de sus celulares, explican desde la organización.

Una tendencia al alza

Las ‘Silent Reading Parties’ no son una idea argentina, sino parte de un movimiento que ya se ha extendido a ciudades como Seattle, San Francisco y Nueva York, mostrando que la pulsión por encontrar espacios para parar y estar en silencio, aun en compañía de otros, es cada vez más marcada.

Los retiros de silencio, enmarcados en prácticas de meditación, también están a la orden del día. Eduardo Torres Astigueta, quien se dedica a practicar y enseñar meditación Vipassana desde hace más de dos décadas, y quien organiza retiros, cuenta: “Vipassana quiere decir ‘ver profundamente’ o ‘ver con claridad’ y para lograr este tipo de visión uno de los componentes principales de la práctica es el silencio. Un consejo muy común, dentro de un monasterio budista, es ‘si no tienes nada interesante que decir, entonces guarda silencio’. Al practicar este tipo de meditación lo que vamos desarrollando es introspección, la cual es imposible de lograr si no estamos en silencio”, cuenta.

Pero no se trata solo de poder conectarse con uno mismo y disfrutar de una pausa, sino que las formas en las que nos conectamos están evolucionando, y así van surgiendo nuevos conceptos en entretenimiento, como las fiestas y los espectáculos silenciosos en donde se busca otro tipo de interacción tanto con uno mismo como con el exterior.

“Con ‘Silent’ se viven experiencias tanto para un concierto, un cine o una obra de teatro, es un concepto amplio y estamos todo el tiempo pensando en lanzar nuevas ideas. El 'Silent' es el futuro, es una tecnología muy interesante porque cuida al otro, respeta al otro y es amigable con el medioambiente. Es un concepto difícil de instaurar en las cabezas de la gente, pero una vez que lo prueban les encanta”, afirma Andrés Shnayman, de Pez Líquido & Silent Sounds, una productora de arte y tecnología que se dedica a organizar eventos vanguardistas en el ámbito de la música.

De la mano de un amigo ingeniero de sonido comenzaron a investigar la movida de las ‘Silent Discos’ con audífonos que habían hecho furor en Europa, y empezaron a pensar en trabajar tanto ese formato como el de espectáculos que la gente pudiera disfrutar con auriculares, desde obras de teatro hasta conciertos (‘Silent Concerts’). Esto último les permitió, por ejemplo, algo tan insólito como hacer un concierto silencioso en la Antártida con Metallica. “La idea es acercar música y sonido de excelente calidad sin tener que tener megaparlantes que te dejan sordo. Esto te acerca de manera tecnológica a la sensibilidad de la música, y te conecta con el arte y con uno mismo. Cuando hacemos eventos de cara al futuro pensamos en el respeto al otro y a la naturaleza, sin invadir el aire con el sonido, uniendo la cultura y el respeto”.

Cuando hacemos eventos de cara al futuro pensamos en el respeto al otro y a la naturaleza, sin invadir el aire con el sonido, uniendo la cultura y el respeto

El daño que causa el ruido

Más allá de los casos extremos, donde una exposición constante a ruidos de más de 85 decibeles puede causar pérdida de la capacidad auditiva de forma permanente, hace años que está claro que el ruido afecta al sistema nervioso y al metabolismo cerebral, causando estrés y generando problemas de insomnio o irritabilidad; y que también tiene efectos sobre el sistema cardiovascular y sobre el aparato respiratorio, a través de manifestaciones fisiológicas como el aumento de la frecuencia respiratoria. En otras palabras, que es malo para la salud. El problema es que en esta era de hiperconectividad, internet, y muy especialmente las redes sociales, se han convertido en una nueva y potente forma de ruido: es literalmente como estar en la mitad de una plaza expuesto a las voces de cientos de personas a la vez, y ya hay alertas sobre el impacto de esto en temas como ansiedad, concentración, productividad y salud en general.

LAURA MARAJOFSKY
LA NACIÓN (Argentina) - GDA
En Twitter: @lu_watermelon

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