La santa ruta de la madre Laura

La santa ruta de la madre Laura

La Alcaldía de Medellín fortalece el producto turístico alrededor de la madre Laura Montoya Upegui.

Tour Madre Laura

La ruta es apta para religiosos y curiosos.

Foto:

Esnéyder Gutiérrez / EL TIEMPO

06 de julio 2017 , 12:45 p.m.

Con los pies desnudos y la palabra de Dios en las manos, la madre Laura da la bienvenida a los devotos que van a verla al santuario que lleva su nombre.

No solo a ellos. Esa escultura de casi dos metros de altura, forjada en bronce y hecha por el escultor Alonso Ríos Vanegas, es el corazón del producto turístico religioso Santa Laura Montoya Upegui, de la Alcaldía de Medellín.

Desde la Subsecretaría de Turismo se diseñaron cuatro tours relacionados.

La vida de la santa

‘Un día en Medellín con santa Laura Montoya Upegui’ es el primero, una visita al centro de Medellín en la que se destacan lugares relevantes en la vida de la madre Laura, como su escuela (Centro de Formación Normal) y su barrio (avenida la Playa).
Luego se realiza un tour guiado por el santuario. El lugar queda en el barrio Belencito. Allí, la santa pasó la mayor parte de su vida. Dentro se conservan aún los elementos que usó a lo largo de su trasegar religioso. Después del almuerzo se realiza el recorrido de la reconciliación y el perdón por la comuna 13.

Una historia de mujer

El segundo tour es ‘Conociendo a Laura Montoya Upegui, la mujer en su camino a la santidad’. Este recorrido dura dos horas y media y es una experiencia en el santuario para conocer los momentos más relevantes en su formación como mujer. El plan incluye recorrido por la galería de imágenes, la recreación del primer encuentro de Laura Montoya con la divinidad, una visita guiada al Centro Madre Laura, el museo etnográfico y el santuario, así como una obra de teatro sobre la vida de la santa y un taller de pintura para niños.

Madre de los indígenas

“Para ella, fue indio todo anhelo, india la luz que le promete el cielo y también indio el corazón de Dios”, así reza el poema Cristo en la selva de Jorge Robledo, dedicado a la madre Laura.

Este es el eje del tercer tour, ‘Las misiones de Laura Montoya Upegui’. Es un recorrido interpretativo de valores como solidaridad humana, respeto por la diferencia e importancia de la inclusión, que guiaron la actividad misional de la madre Laura.

El plan incluye una visita al museo etnográfico, espacio ambientado por la Universidad de Antioquia que tiene objetos de los pueblos emberá eyabidá, emberá dobidá, emberá chamí, emberá katíos, tule y senúes, que visitó Laura Montoya desde 1914, cuando comenzó su obra con los indígenas en Dabeiba.

En el tour hay una interacción con estas comunidades étnicas mediante un conversatorio.

“En todos estos lugares hay presencia de indígenas. En las columnas del templo, en vez de rostros de santos, se aprecia un rostro indígena”, dijo la hermana Carmen Sofía Camacho.

Tour Madre Laura

Esta es una vista de la habitación en donde falleció la santa colombiana. Se conservan su cama y varios objetos que le pertenecieron.

Foto:

Esnéyder Gutiérrez / EL TIEMPO

Fin del camino

El último paquete turístico dura 45 minutos y es una visita a las áreas más relevantes del santuario: la habitación donde falleció la madre Laura y la sala de lectura.
La habitación permanece casi igual. La cama donde cayó enferma ocho meses antes de su muerte (21 de octubre de 1949) está allí. También, la silla de ruedas de madera construida por la hermana María José de la Cruz.

De esta silla, la madre Laura no se levantó más, luego de que su peso llegó a los 200 kilos debido a la linfangitis, infección causada por el colapso del sistema linfático que apagó su vida.

“Pero no su espíritu. Que sigue en todos nosotros aun antes de su beatificación, en el 2004. Antes de eso ya venían peregrinos”, dijo la hermana Camacho.

En esa habitación permanecen los últimos zapatos que usó y las dos túnicas con el símbolo de la congregación Misioneras de María Inmaculada y de Santa Catalina de Siena, fundada por la santa.

Toallas, campanillas, elementos con los que se flagelaba, como el silicio de mortificación corporal, algodones con sangre, gafas, últimos zapatos, túnicas, pomadas y pastillas, masajeador, hilos, cabello y vendajes forman parte de la colección.

Por otra parte, la sala de lectura es una habitación que resguarda más de 28.000 páginas que son cuidadosamente preservadas, algunas a través de vitrinas y otras en archivos.

Allí se aprecia una Laura más allá de lo religioso:se trata de una pedagoga que a sus 19 años se graduó como maestra. Una fotógrafa, escritora (tiene más de 20 obras) y editora. Se conservan réplicas de la imprenta que montó para publicar la revista 'Almas'.

“Mujeres que desde el corazón de Dios descubren al pobre y hacen historia”, es una frase marcada en una pared, por fuera de la habitación de la santa. Permanece como prueba de que su legado permanece vivo.

Si usted va

Los precios de los recorridos son desde $ 5.000, fijados por cada operador turístico de la ciudad.

Para programar su plan, se aconseja llamar primero al santuario para programar la visita y el operador turístico. Más información, en (4) 253 8717, 313 590 3160 o en www.madrelaura.org.

DAVID ALEJANDRO MERCADO
Corresponsal de EL TIEMPO

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