‘Esperamos que la visita del Papa no sea un espectáculo’

‘Esperamos que la visita del Papa no sea un espectáculo’

Monseñor Fabio Suescún organizó la visita de Juan Pablo II y, ahora, la de Francisco.

monseñor Fabio Suescún

El obispo castrense, monseñor Fabio Suescún, es el responsable de organizar la visita del papa Francisco a Colombia.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

30 de agosto 2017 , 08:45 p.m.

A sus 75 años, monseñor Fabio Suescún Mutis puede sumarle un título más a su larga y destacada carrera religiosa. Párroco, profesor y directivo de colegios y universidades, formador de seminaristas, obispo de las Fuerzas Militares y organizador de visitas papales.

Este santanderano, actualmente obispo castrense y una figura sobresaliente de la jerarquía católica, tuvo la responsabilidad de organizar la visita de Juan Pablo II a Colombia en 1986. Y gracias a esa experiencia fue designado como director de la visita apostólica del papa Francisco a Colombia, que se llevará a cabo la próxima semana, del 6 al 10 de septiembre; un rol en el que ha tenido que dirigir a un equipo conformado por cientos de personas en todo el país, de la mano del vicepresidente de la República, el general Óscar Naranjo.

Pese a semejante responsabilidad y a todo el estrés que representa liderar la organización de un acontecimiento de tales dimensiones, monseñor Suescún se ve tranquilo. Entrevista.

Es la segunda visita que usted organiza de un Papa a Colombia. ¿Cuáles son las diferencias y cuáles son las semejanzas?

La semejanza es que el protocolo que se sigue es generalmente es el mismo: la organización, la programación, la logística. La diferencia está en que las circunstancias del país son otras, que los medios de comunicación tienen ahora un alcance muy grande y que indudablemente este es un Papa no extranjero: es un Papa nuestro, cercano, que conoce la realidad de América Latina y que conoce la realidad de Colombia.

¿Cómo han sido todos estos últimos días? ¿Anda muy estresado?

No. Yo estoy muy confiado en Dios, en primer lugar; segundo, hay una colaboración muy grande por parte de todo nuestro equipo, de la gente, del Gobierno, de las Fuerzas Armadas, de los empresarios. Hay muchos voluntarios y cada arzobispo, en su respectiva ciudad, tiene su equipo de trabajo y todos han respondido muy bien. De tal manera que yo pienso que la visita va a ser, hablando humanamente, un éxito que los colombianos vamos a recibir con mucho cariño y que vamos a darle al Santo Padre eso que nosotros sabemos dar: hospitalidad y cariño.

Los problemas se presentan, eso es normal en todas las cosas de la vida, pero buscamos soluciones

¿Y cómo logra tranquilizarse?

Bueno, nosotros los sacerdotes oramos, celebramos la eucarística; el hablar y el comunicarme con mis colaboradores inmediatos me da mucha tranquilidad porque sé que las cosas van marchando bien; los problemas se presentan, eso es normal en todas las cosas de la vida, pero buscamos soluciones.

Usted estuvo la semana pasada en Roma. ¿Se vio con el Papa?

No. No es fácil.

¿De qué se trató ese viaje, entonces?

Más que todo traté temas a nivel de la seguridad del Papa y con la sala de prensa del Vaticano. También hablamos sobre algunos temas que hay que tener en cuenta y de las recomendaciones que se les dará a los periodistas internacionales.

Vienen cerca de 80 periodistas internacionales con el Papa. ¿Por qué tanto interés?

Bueno, es una visita del Papa. Y toda visita papal mueve la opinión mundial. Y además es una visita a América Latina, que es el continente del Papa, y eso despierta mucho interés. Y luego, pues es una visita a Colombia, que es un país que ha vivido un proceso de paz y una situación política interesante. Todo eso despierta mucho más la atención de los periodistas. Me imagino que ellos se preguntan: ¿qué viene a decir el papa?, ¿cuál va a ser su actitud?, ¿cuál es el aporte del papa a Colombia?

¿Y usted qué opina sobre esos interrogantes?

Tenemos mucha esperanza y mucha confianza. El Papa viene a fortalecernos en la fe, pero creo que indudablemente nos dejará mucho entusiasmo y muchas ganas de seguir para adelante buscando las condiciones de una paz para todos, de un desarrollo para el país.

¿Y ya está todo listo? ¿O qué falta por organizar?

Bueno, hay cosas que todavía nos faltan. Bogotá, Villavicencio y Medellín van muy bien. Y esperamos ponernos al día en Cartagena, porque hemos tenido un poco de dificultad por la parte política de la ciudad. El alcalde ha estado entrando y saliendo. Pero tenemos toda la confianza en que Cartagena se lucirá como siempre.

¿Y qué otros inconvenientes ha tenido Cartagena?

No más. Yo creo que fundamentalmente han sido esos inconvenientes de orden político que repercuten de una u otra manera sobre la organización.

¿En el tema logístico, tal vez?

Sí, en el tema logístico fundamentalmente. Pero los arzobispos de cada una de las ciudades están al frente y velando por la organización, no solamente por la logística.

¿Qué otros aspectos además de la logística?

Es muy importante la disponibilidad de los corazones para recibir la persona y las enseñanzas del Papa. Si él viene a Colombia y todo se queda simplemente en un evento transitorio, pues se va a perder mucho de la riqueza que contiene este acontecimiento; entonces tenemos que procurar que la gente salga al encuentro con el Papa, que lo escuchen y se acerquen a Cristo a través del él. Y que, finalmente, la gente esté dispuesta a dar el primer paso, que es el lema de este viaje.

Demos el primer paso para comenzar algo nuevo con Cristo para bien de todos los Colombianos

‘Dar el primer paso’… ¿de qué se trata ese lema?

Se podría complementar: “Demos el primer paso para comenzar algo nuevo con Cristo para bien de todos los Colombianos”. Ese es el propósito de la visita. Por eso, inclusive, tenemos unas pulseras como un signo para que quien se la ponga, diga: “Yo me comprometo a dar el primer paso a algo que sea muy importante en mi vida”. “O voy a dar el primer paso para dejar algo que en mi vida no causa cosas buenas para abrirme con optimismo a un futuro que sea mejor”.

Cuando vino Juan Pablo II, él habló sobre la inequidad social, sobre los campesinos, sobre la necesidad de construir un país más justo. ¿Usted cree que esas recomendaciones se acogieron?

Cuando vino Pablo VI también habló de algo parecido: sobre el desarrollo, el diálogo y la justicia social. Desafortunadamente, el peligro que tenemos es quedarnos en el espectáculo y no entrar en la enseñanza profunda y en el mensaje profundo. Aquí hay mensaje, el Papa trae mensaje, la persona misma del Papa es un mensaje con su cuerpo, con sus gestos con sus actitudes.

¿Qué hacer para evitar quedarnos con el espectáculo?

Tenemos que estar muy dispuestos para recibirlo no solo con aclamaciones y con aplausos. Debemos entender que el Papa viene como pastor a ayudarnos a nosotros, sus ovejas, a seguir un camino mejor. Porque el Papa quiere a Colombia y está preocupado en el sentido de que, después de superar una situación difícil, como lo fue el conflicto armado con las Farc, las cosas no se queden a medias sino que evolucionen a una situación que sea mejor.

Monseñor, hablemos de un tema que ha sido polémico: los costos de la visita papal. Hay dineros públicos del Gobierno y también de la Iglesia. ¿Hay una cifra oficial?

El señor vicepresidente de la República, general Óscar Naranjo, ha sido muy claro en informar sobre los dineros que se han destinado para la visita; nosotros, en la Iglesia, también tenemos nuestro presupuesto. Hemos hecho una colecta nacional con los fieles para sufragar parte de los gastos que vienen y que corresponden más al orden de la Iglesia. Fundamentalmente, el Gobierno va a responder por las grandes concentraciones y nosotros respondemos realmente por todo lo que tiene que ver con el orden litúrgico, con el orden pedagógico de preparación, con la creación de un ambiente para que la venida del Papa dé un fruto maravilloso.

¿Y cómo se han distribuido esos recursos?

Los criterios de la visita a nivel Iglesia y el Gobierno los hemos acogido con entereza, trasparencia y austeridad; aquí no se van a hacer gastos inútiles, aquí se va a hacer lo necesario para que el Papa pueda encontrarse con sus fieles en un ambiente de austeridad y sobriedad. Ahora, mirar las finanzas de la visita del Papa es algo muy complejo porque en un balance debe haber ingresos y egresos. Nos hemos preocupado mucho por los gastos pero también va a haber ingresos; es decir, va a haber un movimiento económico, va a haber negocios, va a haber un impulso en el turismo, en la hotelería, en todo el comercio.

¿Y aparte del turismo y el comercio, qué le puede dejar el Papa a Colombia?

El capital espiritual es lo más importante. Esta inversión servirá para darle a Colombia una inyección de optimismo, de alegría, de que tenemos que dejar los miedos y que tenemos que adquirir confianza en nosotros mismos para salir adelante; es decir, el mundo no se ha acabado, nuestro espíritu de lucha no se puede quedar únicamente en la pelea interna. Tenemos que poner toda esa energía de los colombianos en beneficio de un bien público y de una responsabilidad social en bien de todos.

JOSÉ ALBERTO MOJICA PATIÑO
Subeditor de Vida

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