La joven que le pidió al Papa hacer de la vulnerabilidad una fortaleza

La joven que le pidió al Papa hacer de la vulnerabilidad una fortaleza

Lina Rodríguez representó a la comunidad en condición de discapacidad frente al santo padre.

Lina María Rodríguez

Lina María Rodríguez, miembro de la Corporación Transición Es Crecer.

Foto:

César Melgarejo

11 de septiembre 2017 , 01:33 p.m.

Lina María Rodríguez se dispuso para su gran cita desde muy temprano. No le costó mucho madrugar esa mañana, pues la noche la pasó casi en blanco, emocionada por el encuentro que tendría más tarde. A las 6 de la mañana ya estaba en pie. Fue a la peluquería para que la peinaran y le arreglaran las uñas. Iba a conocer al papa Francisco.

Lina, juntó a Daniela Camacho y Paula Teresa Cañón representaron a la comunidad en condición de discapacidad frente al santo padre en un emotivo encuentro en la noche del jueves, frente a la Nunciatura Apostólica (Bogotá).

“Queremos un mundo inteligente para celebrarnos los unos a los otros como seres humanos todos diferentes, como manifestación de la vida y su diversidad. Queremos un mundo en el que la vulnerabilidad sea reconocida como esencia de lo humano, que, lejos de debilitarnos, nos fortalece y dignifica; un lugar de encuentro común que nos humaniza. Queremos un mundo compasivo y solidario, capaz de entender el dolor y la necesidad de los demás”, leyó Lina, a tan solo un par de metros de Francisco, levantando su mirada de vez en cuando para confirmar que quien efectivamente estaba ahí era el máximo líder de la Iglesia católica. Un ídolo, como ella misma le dice.

Lina padece el síndrome de Williams, una rara enfermedad ligada a los genes y a los cromosomas que se manifiesta con alteraciones en la estructura, la función y la cognición. Ella, junto a Daniela y Paula –quienes tienen síndrome de Down–, pertenecen a la Corporación Colombiana Transición Es Crecer, que trabaja por la inclusión de personas en condición de discapacidad para que asuman de manera responsable y autónoma su vida adulta. Les ofrecen la posibilidad de formarse para el empleo y les enseñan sobre tecnologías, manejo del dinero, actualidad, y a conocer sus derechos y protegerse.

Queremos un mundo compasivo y solidario, capaz de entender el dolor y la necesidad de los demás


La organización nació en el 2009 como un esfuerzo de varias familias que se aliaron con la Universidad del Rosario en el programa Opciones de Apoyo para la Transición a la Vida Adulta (OAT), cuyas actividades se llevan a cabo en el Rosario, la Universidad Javeriana, la Pedagógica y en el Hospital de Mederi.

“Nuestro objetivo es superar los paradigmas sobre la población con discapacidad, particularmente con síndrome de Down, porque en pleno siglo XXI, a pesar de tener un discurso de derechos, en la práctica estas personas no están siendo visibilizadas”, explica Inés Elvira Restrepo, presidenta de la corporación y quien vio en su hijo Felipe, con el mismo síndrome, la inspiración para emprender este proyecto

Lina, bogotana de 26 años, fue escogida para conocer al Papa por ser una de las beneficiarias más antiguas del programa. El día del encuentro con el Papa estuvo frente a la Nunciatura desde las 3 de la tarde, preparada para leer las palabras que escribió junto a sus compañeros y que conmovieron a todo un país que seguía la transmisión en directo.

“El encuentro con el Papa fue algo hermoso y maravilloso porque quién se iba a imaginar que semejante personaje, semejante ídolo, porque es el ídolo de los jóvenes en esta época, iba a venir a nuestro país a cambiar muchas cosas, a cambiar las mentes de las personas, porque la gente puede asociar a Colombia con Pablo Escobar, con la guerrilla y con demás personajes que lo que hacen es dar una imagen errónea de este país”, cuenta Lina.

“Tenía ganas de abrazarlo, de decirle: Papa, tú eres hermoso”, dice, con los ojos todavía iluminados por el recuerdo, Lina. Ella sueña con tener un restaurante de comida italiana y para ello ya se está preparando en una reconocida escuela de gastronomía. Sus especialidades: la lasaña y el tiramisú.

Sobre la reunión con Francisco, Lina reconoce que ni ella misma se esperaba que él los escuchara de la manera que lo hizo. “Me imaginé que solo iba a vernos o a dar una misa, pero no que fuera a poner tanta atención, tanta ternura, tanto cariño en las personas que le estábamos leyendo y en las demás personas que estábamos allá”, cuenta.

Quién se iba a imaginar que semejante personaje, semejante ídolo, porque es el ídolo de los jóvenes en esta época, iba a venir a nuestro país


Luego de la intervención de los jóvenes, el Papa no solo les respondió, sino que los aplaudió y les pidió hacer énfasis en la vulnerabilidad, como condición propia del ser humano.

“Todos somos vulnerables, todos. Adentro, en los sentimientos, en tantas cosas que no nos funcionan adentro y nadie las ve, pero hay otras que se ven. Necesitamos que esa vulnerabilidad sea respetada, acariciada, curada en la medida de lo posible y que dé fruto para los demás”, expresó el religioso,

“Solo Dios no es vulnerable. Todos los demás somos vulnerables. En la esencia del humano existe la necesidad de ser sostenidos por Dios. Todos. Por eso no se puede descartar a nadie. ¿Está claro?”, apuntó. Lina, solo atinaba a mirarlo con los ojos aguados.

La cita entre Su Santidad y los jóvenes había sido gestada hace un año y medio, mediante una carta que enviaron al Vaticano. La Santa Sede, para sorpresa de la corporación, contestó la comunicación con un sí. A partir de ese momento, los más de 30 jóvenes que hacen parte de la corporación, empezaron a coordinar los preparativos del encuentro.

Para Lina, el mensaje del papa Francisco son importantes porque, según ella, pueden ayudar a acabar con el egoísmo entre las personas que, en ocasiones, tienen palabras hirientes hacia las personas en condición de discapacidad y, de esta manera, “hacerlas sentir vulnerables”.

“La gente no respeta a los demás por las condiciones que tienen sino que dicen ‘ay, pobrecitos los niños, tienen discapacidad’. ¡No!, eso no está bien”, señala. Agrega que “las personas tienen que acercarse a la discapacidad y vivirla en forma personal o viendo a otras personas, no hay otra manera. Deben entender que somos personas normales que podemos vivir nuestras vidas como cualquier otra”.

Y aprovecha para mandar un mensaje contundente: “A veces la gente no entiende que las personas con discapacidad tengan una relación amorosa o tengan una compañera con quien compartir, porque no ven eso normal, y como no son ellos los que lo viven, piensan que sí es correcto con ellos y no con las personas con discapacidad”.

Y aunque para muchos Lina fue tan protagonista como el Papa durante la corta cita entre ambos, ella asegura que su vida seguirá igual que siempre. Pero cree que lo que le pasó "sí es una bendición”.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
Redactor de EL TIEMPO

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