Análisis de estadística textual para entender los ‘bergoglismos'

Análisis de estadística textual para entender los ‘bergoglismos'

¿Qué lenguaje usó ante autoridades, jóvenes, víctimas y los más pobres?

Papa

Francisco manejó una combinación sutil de amor, dulzura, humor, inteligencia y autoridad.

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Héctor F. Zamora / EL TIEMPO

14 de septiembre 2017 , 11:23 p.m.

Si las elecciones en Colombia fueran mañana y Jorge Mario Bergoglio estuviera de candidato, muy seguramente sería el elegido. Retomando la famosa frase del emperador romano Julio César, el papa Francisco vino, vio y venció en Colombia. Cautivó con su avasalladora sonrisa e inmenso cariño a los fieles, ternura frente a los niños y claridad en los mensajes ofrecidos en sus múltiples encuentros con las autoridades políticas, los jóvenes, el mundo eclesial, las víctimas, los fieles y los pobres.

Durante su visita, Francisco realizó 12 discursos memorables que invitan a hacer una lectura atenta y que permiten encontrar mensajes muy poderosos para el debate político que se avecina. Les habló a la oposición, al Gobierno, a las ideologías extremas, pero sobre todo, a los colombianos sedientos de mensajes guías sobre la vida, el amor, el dolor, la muerte, el futuro y la reconciliación.

¿Qué queda detrás de los mensajes enviados en Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena? ¿Cómo se caracteriza cada discurso? ¿Qué tipo de lenguaje empleó frente a las autoridades civiles y eclesiales, frente a los jóvenes, las víctimas y los más pobres?

Un análisis de estadística textual de los principales 12 discursos da cuenta de la extensión de sus intervenciones. Los más largos fueron dirigidos al cuerpo eclesial: a los obispos del Celam, a las iglesias locales, a los obispos colombianos y a los religiosos de Medellín. Allí, en esos discursos, su mensaje se concentró en exponer los objetivos y la misión de la Iglesia en Colombia y América Latina. Aseguró que es importante reconocer la diversidad de la Iglesia colombiana pasando por las raíces históricas, regionales, culturales: “En la complejidad del rostro de esta Iglesia colombiana, es muy importante preservar la singularidad de sus diversas y legítimas fuerzas, las sensibilidades pastorales, las peculiaridades regionales, las memorias históricas, las riquezas de las propias experiencias eclesiales”.

Los jóvenes y las mujeres fueron actores centrales de sus palabras. El Papa insistió en el papel que tiene la Iglesia de entusiasmar a la juventud frente a la fe: “Nos toca a nosotros presentarles grandes propuestas para despertar en ellos el coraje de arriesgarse junto a Dios”. Destacó también el importante papel de la mujer en la sociedad latinoamericana. Aseguró que “la esperanza en América Latina tiene un rostro femenino”. Reconociendo el trabajo múltiple de las mujeres fue categórico: “Sin las mujeres, la Iglesia del continente perdería la fuerza de renacer continuamente (…). Si queremos una nueva y vivaz etapa de la fe en este continente, no la vamos a obtener sin las mujeres”.

El Papa no ocultó los principales asuntos que lo inquietan: la necesidad de defender la vida desde la concepción, la lucha contra el alcohol, la drogadicción, la defensa del matrimonio, el importante papel de los padres en la educación de sus hijos y la recuperación de los valores: “Pienso en tantos jóvenes amenazados por el vacío del alma y arrastrados en la fuga de la droga, en el estilo de vida fácil, en la tentación subversiva”.

Papa en Cartagena

La mujer fue protagonista central de las palabras de Francisco. En la foto, mujeres de Cartagena.

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Alessandro Di Meo / EFE

Los mensajes del papa Francisco entusiasmaron no solo por sus agudos análisis sobre la problemática de la sociedad contemporánea, sino por su inyección de amor y felicidad. A pesar de las grandes dificultades por las que vive el país, los desafíos del proceso de paz y lo que se viene en materia de verdad con la JEP, insistió en que la Iglesia deberá ser alegre y sus discípulos deberán irradiar esa felicidad: “No seremos discípulos tristes y apóstoles amargados. Al contrario, reflejaremos y portaremos la alegría verdadera, el gozo pleno que nadie nos podrá quitar, difundiremos la esperanza de vida nueva que Cristo nos ha traído”. En Medellín dio las pautas para los discípulos de Dios. Estos deberán “ir a lo esencial”, “renovarse” e “involucrarse”.

El discurso del papa Francisco ante el cuerpo diplomático y las autoridades políticas resaltó la importancia de dos conceptos: la sociedad y el país. Allí insistió en la necesidad de concebir una sociedad donde quepan todos y donde cada uno forme parte de la nación: “Los animo a poner la mirada en todos aquellos que hoy son excluidos y marginados por la sociedad, aquellos que no cuentan para la mayoría y son postergados y arrinconados”. En ese mismo sentido alentó para que Colombia sea un país donde se luche por eliminar las causas estructurales de la inequidad: “Leyes que no nacen de la exigencia pragmática de ordenar la sociedad, sino del deseo de resolver las causas estructurales de la pobreza que generan exclusión y violencia”. Su mensaje se detuvo en los “más débiles”, “los pobres”, “los explotados”, “los maltratados”, quienes “no tienen voz” o no son “reconocidos”.

El papa Francisco aseguró que “los jóvenes son la esperanza de Colombia y de la Iglesia”. En el Palacio Cardenalicio, frente a una multitud de jóvenes destacó la sensibilidad y potencialidad de las nuevas generaciones y, sobre todo, destacó la importancia que tienen las nuevas generaciones frente a los valores de la comprensión y del perdón.

Mensaje del Papa Francisco en Bogotá durante su visita por ColombiaDiscurso del Papa Francisco a los jóvenes colombianos los incentiva a no quedarse quietos ante el dolor del país y los más necesitados.
Papa Francisco en Bogotá

Sin duda, el discurso más sentido se dio en Villavicencio con las víctimas. Allí las palabras más utilizadas fueron: perdón, dolor, testimonio, víctimas, muerte, violencia, odio, verdad, heridas, venganza, Cristo y amor. En este encuentro, sus palabras se dirigieron primero a quienes han sido afectados por la violencia, pero también a la sociedad en su conjunto. La palabra ‘perdón’, como lo expusieron las víctimas, fue la más pronunciada. El discurso del papa Francisco estuvo centrado en la reconciliación y el amor. Reiteró a los colombianos dejar atrás “el odio, la venganza, el dolor” e invitó a que “no tengan temor a pedir y a ofrecer el perdón”. Hizo un llamado al país para “acercarse”, “reencontrarse”, “superar las enemistades”, “sanar heridas”, “tender puentes”, “limar diferencias”, “desactivar los odios” y “renunciar a las venganzas”. En el parque Maloca, el papa Francisco envió un mensaje contundente para crear una “verdadera cultura del encuentro fraterno”.

El Papa une a víctimas y victimarios en emotivo mensaje en Las MalocasEl Papa une a víctimas y victimarios en emotivo mensaje en Las Malocas
Juan Carlos Murcia y el papa Francisco

El mensaje a la niñez fue destacado principalmente en las palabras ofrecidas en Medellín, en el Hogar San José. Allí, los niños, Jesús, José, María y las hermanas fueron los protagonistas. Los temas: el amor, el sufrimiento y el futuro. Recordando las palabras del evangelio en San Mateo, cuando Dios le ordenó a José llevarse al niño Jesús y a María a Egipto para salvarlo de Herodes, destacó el amor de Dios por los niños. Las palabras de aliento del papa Francisco se dirigieron a Yesenia, niña víctima del conflicto colombiano.

Si bien la visita del papa Francisco fue eminentemente espiritual, es imposible no ver en su discurso mensajes muy claros al mundo político y, en particular, mensajes de aliento frente al escenario preelectoral que vive la sociedad colombiana.

El análisis indica que, si bien el papa Francisco tan solo expresó una vez el concepto ‘la paz’ en cada uno de los discursos en Medellín, este tema fue central en su agenda. Comenzando con la frase que inició su discurso en el Palacio Cardenalicio a los jóvenes: “¡Que descienda la paz sobre esta casa !”, posteriormente, afirmó que su viaje lo hacía en calidad de “peregrino de la paz y la esperanza”.

Ante los obispos colombianos aseguró: “Todos sabemos que la paz exige de los hombres un coraje moral diverso. La guerra sigue lo que hay de más bajo en nuestro corazón, la paz nos impulsa a ser más grandes que nosotros mismos”.

Si bien reconoció la belleza del país y de sus gentes en su homilía en el parque Simón Bolívar, alertó frente a las tinieblas “que destruyen la vida”, que son “corruptoras”, que “irrespetan la vida”, que prefieren “la sed de venganza” y que se “vuelven insensibles ante el dolor de tantas víctimas”. El Papa, literato amante de Baudelaire, invitó a los colombianos, como Jesús a Simón, a navegar mar adentro, a “perder los miedos”, dejar “los egoísmos” y a “ser constructores de paz”.

En la homilía en Cartagena, el Papa fue aún más contundente con el mensaje de búsqueda de la paz. Recordó que el país ha buscado la paz desde tiempo atrás y, sin referirse al Gobierno actual, destacó la importancia de haber invitado a terceras partes a participar en esta búsqueda: “No ha sido suficiente que dos partes se acercaran, dialogaran; ha sido necesario que se incorporaran muchos más actores a este diálogo reparador de los pecados”.

En su última intervención, el Papa alentó a los colombianos a buscar la pacificación del país anteponiendo la razón a las pasiones: “Hemos aprendido que estos caminos de pacificación, de primacía de la razón sobre la venganza, de delicada armonía entre la política y el derecho, no pueden obviar los procesos de la gente”.

Y resaltó la importancia de la población colombiana para consolidar la paz. Insistió en que la construcción de la paz no vendrá de “una élite”, “un grupo” o “una fracción”, sino “del sujeto histórico de este proceso que es la gente y su cultura”.

Las palabras del papa Francisco demuestran los principales elementos de su esencia: su profundidad espiritual, su mirada claramente política y su deseo de cambio en un mundo agobiado por las profundas inequidades. Como lo recuerda Dominique Wolton, quien acaba de publicar un libro sobre el papa Francisco, Política y Sociedad, en una entrevista en el diario francés Le Figaro: “El máximo jerarca de la Iglesia encanta a través de su fe, su alegría, su bondad, su modestia y su lucidez”.

¿Dónde situar ideológicamente entonces al papa Francisco? Wolton asegura: “¡Es un indisciplinado! No se puede encerrar en una definición. Este papa solo está bien con los pobres, los dominados, los excluidos. Ama al pueblo y se siente bien con él. Él es simplemente feliz con el contacto con la gente. Se identifica con el evangelio. Lo encarna y tiene una fuerza superior”.

MARÍA FERNANDA GONZÁLEZ
Ph. D. en Ciencia Política de la Universidad de la Sorbona, París, e Institut des Amériques.

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