'Somos transexuales, no enfermos'

'Somos transexuales, no enfermos'

Tres visiones trans de lo que implica haber sido excluidos de la lista de enfermos mentales.

Somos transexuales, no enfermos

Paula, Laura y Joaquín, explican sus puntos de vista sobre la decisión de la OMS.

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Juan David Jaimes León

21 de junio 2018 , 09:16 a.m.

De muchas luchas que debe enfrentar la población transexual, la batalla que ganaron esta semana es una que les da mucha esperanza.

Después de más de tres décadas de no actualizar la Clasificación Internacional de Enfermedades, la Organización Mundial de la Salud consideró que la transexualidad, que es considerada un desorden de la identidad de género, debe salir del apartado de enfermedades mentales y entrar en el de los comportamientos sexuales.

Deja de ser considerada una enfermedad mental "porque no hay evidencias de que una persona con un desorden de identidad de género deba tener automáticamente al mismo tiempo un desorden mental, aunque suceda muy a menudo que vaya acompañado de ansiedad o depresión", explicó en su momento director del departamento de Salud Mental y Abuso de Substancias de la OMS, Shekhar Saxena.

Eso precisamente es lo que defienden tres personas del entorno trans que han vivido en carne propia las cruzadas de la población.

“Ahora podemos decirle a la sociedad que no estamos enfermos”: Laura Weinstein, directora ejecutiva de la Fundación Grupo de Acción y Apoyo a personas Trans (GAAT)
Laura Weinstein, directora ejecutiva de la Fundación Grupo de Acción y Apoyo a personas Trans (GAAT)REUPLOAD
Laura Weinstein, directora ejecutiva de la Fundación Grupo de Acción y Apoyo a personas Trans (GAAT)

Laura Weinstein, directora ejecutiva de la Fundación Grupo de Acción y Apoyo a personas Trans (GAAT)

Esta mujer que ha luchado incansablemente por el respeto de los derechos de la población transexual y que esta semana se metió en la tarea de acompañar a casi 200 personas a agilizar su proceso de cedulación antes de que entre en vigencia el nuevo Gobierno, declara como un triunfo la decisión de la OMS.

“Ahora podemos decirle a la sociedad que no estamos enfermos. Los trans no tenemos ningún tipo de enfermedad, lo que nos produce enfermedades es ser discriminados, no ser aceptados, eso es lo que realmente nos termina enfermando”, esgrime Laura y asegura que esa es la conquista que se viene: la atención psicosocial de las personas trans que se ven afectadas por exponerse a escenarios violentos, a miedos, a incertidumbres generadas por la población que no los acepta.

Los trans no tenemos ningún tipo de enfermedad, lo que nos produce enfermedades es ser discriminados, no ser aceptados, eso es lo que realmente nos termina enfermando

Así que el hecho de que la OMS le haya hecho entender al mundo que no se trata de una enfermedad ya es un logro enorme para esta población. “Esto puede permitir que muchas personas reconozcan que realmente no hay ninguna patología, ni enfermedad como siempre se nos ha dicho, o como el cuento que siempre nos han vendido: que estamos en un cuerpo equivocado. Estamos es en una sociedad equivocada que no sabe reconocer las diferencias”, apunta.

Sin embargo, no deja de generarle incertidumbre el nuevo escenario porque si se han sentido desprotegidos patologizados, no sabría qué puede suceder ahora que ya no lo serán más. Y su miedo radica en el hecho de que al no ser catalogados como enfermos, no se les respete de ninguna manera el acceso a los servicios de salud.

Para ella, no están hablando de nada diferente a poder acceder a la salud en condiciones dignas, ya que asegura que en la mayoría de ocasiones no existen los debidos protocolos de atención y los médicos no saben cómo acompañar los procedimientos. “Es importante reconocer que sí se necesita un acompañamiento no patologizante pero de personas idóneas que sepan y entiendan de todos estos temas”, afirma.

“No tengo por qué cambiar mi cuerpo para ser aceptado”: Joaquín Céspedes
Joaquín Céspedes“No tengo por qué cambiar mi cuerpo para ser aceptado”
Joaquín Céspedes

Joaquín Céspedes, miembro de la Fundación GAAT

Joaquín lleva tres años siendo parte activa del Grupo de apoyo a personas transexuales GAAT. Se siente cómodo con la persona que es y la que los demás ven en él y asegura que no quiere intervenir su cuerpo de ninguna manera y menos para que la sociedad lo identifique dentro del género que ha decidido ser.

“Si la sociedad no me lee de la forma en la que esperarían, no tengo por qué cambiar mi cuerpo para ser aceptado. Porque yo sé qué soy y mis redes de apoyo saben qué soy, así que no me interesa que otra persona me dé un aval para sentirme bien conmigo mismo”, asegura.

Aún así, el pronunciamiento de la OMS es un oportunidad para decirle a las personas que lo rodean que no está enfermo, que no es extraño y que simplemente quiere identificarse y construirse desde otra concepción diferente a la que le indicaron que debería ser.

“Los diagnósticos médicos son en muchos casos erróneos”: Paula Márquez
Paula MárquezMiembro Fundación GAAT
Paula Márquez

Paula Márquez, miembro y asesora jurídica de la Fundación GAAT

Paula asesora en temas jurídicos a la Fundación GAAT. No se declara trans pero se identifica como una persona no binaria: hay días en los que se siente mujer, no muy femenina, pero mujer; hay otros en los que se reconoce como hombre, masculino, él.

Así le gusta amanecer. Sin circunscribirse en ningún género específico y desde esa condición ha apoyado las luchas de la población transexual. Por eso, la decisión de la Organización Mundial de la Salud le pareció anacrónica, una determinación que se debería haber tomado hace muchos años.

Técnicas agresivas y que vulneran la integridad de cualquiera son las que argumenta que no pueden seguir existiendo. “Vas a donde un médico general al que le explicas que eres trans. Ellos muchas veces no conocen los protocolos de atención o no hay protocolos claros establecidos. Los diagnósticos son erróneos. Te dicen: usted tal vez lo que tiene es depresión, tiene conductas pueriles, infantiles…”, relata.

Por eso, dice, es que las personas terminan accediendo a garajes para que les inyecten biopolímeros, cualquier cosa que les permita reafirmar más el prototipo de personas que hemos construido.

Paula asegura que este tipo de procesos son frustrantes, deprimen y generan reacciones desesperadas como practicar procedimientos artesanalmente o acceder a los que les ha funcionado a sus cercanos sin ningún tipo de acompañamiento profesional que, en ocasiones, termina generando amputaciones, necrosis y hasta la muerte.

Por eso, más allá de esta batalla ganada, insiste en que el sistema médico debería replantearse cómo humanizar el trato de las personas trans porque debería ser un servicio preventivo y no curativo.

NATALIA BONNETT Y JUAN JAIMES.
Especiales Multimedia EL TIEMPO

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