Los últimos lugares salvajes que quedan en el océano

Los últimos lugares salvajes que quedan en el océano

Este sábado se estrena el documental ‘Revillagigedo, el México más salvaje’, sobre mares prístinos.

Revillagigedo

El archipiélago de Revillagigedo está formado por cuatro islas que cobijan una gran diversidad de plantas y animales.

Foto:

NatGeo

13 de octubre 2017 , 11:20 p.m.

Resulta difícil creer que todavía existan ecosistemas marítimos que nos recuerden cómo solían ser los océanos antes de que la pesca industrial desmedida, el turismo masivo y desorganizado, la contaminación –con plástico especialmente–, el cambio climático, las megaobras y demás acciones humanas hicieran de las suyas.
Estos lugares se llaman mares prístinos, y son pocos los que quedan en la Tierra. Por eso, National Geographic, desde 2008, le apuesta a un programa que busca explorar y proteger los últimos lugares salvajes que le quedan al océano.

Hoy saldrá al aire un documental que promete sumergirnos en las profundidades de uno de estos: el archipiélago de Revillagigedo, el parque nacional marino más grande de México, con una superficie de 14,8 millones de hectáreas, de las que forman parte cuatro islas (Socorro, San Benedicto, Clarión y Roca Partida) con una riqueza natural única y altamente conservada.

Las cuatro islas –que, de hecho, son las cumbres emergidas de otros tantos volcanes submarinos– constituyen un hábitat de vital importancia para diversas especies endémicas de flora y fauna.

Designado como reserva de la biósfera en 1994 y luego patrimonio de la humanidad por la Unesco, en julio de 2016, el archipiélago, llamado por algunos investigadores ‘las Galápagos mexicanas’, cobija 27 especies endémicas de corales y peces y 12 especies diferentes de tiburones.

Revillagigedo 3

Los expertos querían medir el estado de salud del ecosistema. El documental nos sumerge en los mares prístinos, tesoros de biodiversidad.

Foto:

NatGeo

Durante 16 días, cerca de 20 científicos, equipados con drop-cams que llegan a 2.000 metros de profundidad, un sumergible y un minisubmarino que desciende hasta 500 metros, estudiaron la salud del ecosistema con el objetivo de generar conciencia sobre la importancia de preservar y proteger estas reservas naturales.

EL TIEMPO Verde habló con Octavio Aburto-Oropeza, mexicano y expedicionario, biólogo y profesor de ecología marina en el Instituto de Oceanografía Scripps, de la Universidad de California (Estados Unidos), y fotógrafo de ecosistemas marinos y costeros desde hace más de 25 años.

Aburto, quien formó parte de este viaje bajo el agua, considera que lo mejor de este tipo de proyectos no es solo retratar la belleza submarina, sino, más bien, jalarles las orejas a quienes tienen el poder y no están haciendo lo suficiente por proteger estos escasos ecosistemas. También busca visibilizar el trabajo que muchas personas, desde el anonimato, hacen todos los días por conservar los hábitats de varias especies y la seguridad alimentaria de muchas comunidades.

Revillagigedo 1

Cerca de 20 investigadores evaluaron la salud de Revillagigedo con el objetivo de trabajar por su conservación y protección.

Foto:

NatGeo

¿Por qué nace la iniciativa de explorar Revillagigedo? ¿Qué tiene de especial?

Buscamos inspirar a los gobiernos de los países a que protejan los últimos sitios en el mundo que se encuentran en un estado muy natural y altamente conservado. Son los últimos lugares que nos demuestran cómo deberían ser los ecosistemas marinos, cómo fueron alguna vez, y nos pueden enseñar qué es lo que tenemos que recuperar y la urgencia con la que deberíamos hacerlo para remediar los estragos de la sobreexplotación.

Se evaluaron varios lugares, y Revillagigedo apareció entre estos sitios que deben ser protegidos inmediatamente. Así que coordinamos con la iniciativa de Mares Mexicanos para preparar una expedición con expertos en diferentes campos, además de un equipo de camarógrafos y documentalistas, para evaluar su salud. Estas son islas que están ubicadas a dos días del puerto de Manzanillo, en Colima (México), así que están relativamente aisladas, con solo una base naval que no afecta drásticamente el ecosistema. Sin embargo, el nivel de protección que tienen es insuficiente para toda la biodiversidad que allí habita.

¿Qué tipo de animales y plantas encontraron? ¿Tal vez alguna especie nueva?

Desde la primera inmersión nos topamos con grandes depredadores. Vimos mantarrayas gigantes que miden hasta cinco metros de ancho, tiburones tigre, martillo, sedosos, de galápagos, marlines, peces piloto, atunes, delfines, ballenas, aves y muchos más.

Con el sumergible logramos recolectar unos abanicos de mar que son una especie nueva. Junto con ella venía un microcosmos de otros animales pequeños como cangrejos, estrellas de mar y camarones que solo crecen en esas profundidades y en condiciones muy aisladas. Creemos que la mayoría son nuevas especies. Hay una diversidad enorme por explorar.

¿Qué funciones cumplen las islas y cómo se relacionan con las especies?

Las islas tienen un origen volcánico, son cráteres que emergieron del mar una vez hicieron erupción. San Benedicto, por ejemplo, hizo su última erupción en 1956. Ahora está cubierta por una gruesa capa de ceniza blanda que se ha ido erosionando poco a poco con el tiempo. Desde el punto de vista geológico, es magnífico todo lo que ha creado la naturaleza.

Pero, al mismo tiempo, estas islas, que están en medio de la nada, se han convertido en un corredor, en una especie de ‘paradero de bus’ que los animales utilizan cuando viajan. Algunos tiburones, por ejemplo, viven en una isla, pero cuando se reproducen van a otra y cuando dan a luz se van a otra.

La conexión es muy alta para individuos que son endémicos, pero también para especies que vienen desde muy lejos. Revillagigedo es la puerta de entrada al continente americano. Hay muchas especies de corales, y sus larvas se asientan allí; cuando crecen, se reproducen y llegan hasta Baja California. Si no existieran estas islas, muchas larvas se morirían en el intento de colonizar otros ambientes.

Revillagigedo 2

En cada inmersión los expertos se encontraban con diferentes especies, desde delfines y rayas hasta tiburones y ballenas.

Foto:

NatGeo

¿Cuáles son sus principales amenazas?

Definitivamente, la pesca ilegal. Incluso, a grandes profundidades encontramos líneas de pesca. Hasta este lugar llega evidencia de lo que les hemos hecho a nuestros océanos. Sabemos que hay barcos que con el tamaño de sus redes podrían tener un impacto demasiado fuerte, capturando cientos de tiburones en una sola faena.

Si bien tenemos retos gigantes, el gran impacto se da cuando no somos capaces de frenar la sobreexplotación del mar, que muchas veces no es porque la humanidad lo necesite para alimentarse, pues no veríamos tanta hambruna en nuestro planeta, sino, más bien, para satisfacer los intereses de muy pocos, marcados por la corrupción.

Imagino que los ojos de grandes pesqueras ya están puestos sobre este ecosistema...

Claro. Es una decisión difícil porque, por un lado, mostramos que el sitio está en muy buenas condiciones, pero, al mismo tiempo, que los barcos cada vez están intentado ir más cerca de ellas y romper la prohibición porque los otros lugares ya no tienen la misma abundancia de recursos.

Nuestra misión no es solo tener un documental que capture la belleza del lugar, sino inspirar a gobiernos y futuras generaciones a hacer más por nuestros mares.
Hay que recalcar que hay unos sitios donde las comunidades ya han entendido que es más beneficioso recuperar sus hábitats que generarles tanta presión. Se vuelven unos experimentos naturales porque esos sitios, aunque estén sufriendo las mismas condiciones de cambio climático, contaminación o sobrepoblación, están resistiendo mejor que otros.

¿Qué otros lugares son considerados mares prístinos?

Las islas Darwin y Wolf, pertenecientes a Galápagos (Ecuador); la isla Niue, en el Pacífico sur, ubicada entre Fiyi, Samoa y Tonga; Cabo de Hornos y el archipiélago de Juan Fernández, en Chile, así como la isla Franz Josef, en la zona ártica de Rusia.

¿Cómo llegó a la fotografía?

Creo que las artes pueden inspirar a más gente. Me gusta llamarme comunicador de la ciencia, y así fue como me volví explorador de National Geographic, tratando de inspirar a la gente a hacer las cosas de manera diferente.

A fin de cuentas, los héroes de la película son las personas que todos los días se enfrentan a retos para proteger el medioambiente, incluso arriesgando su propia vida. Así que estamos documentando lo que esas personas hacen, y lo comunicamos a nivel masivo. Eso es lo que me da inspiración.

Dejemos el pesimismo para mejores tiempos y hablemos sobre las cosas buenas que ya están sucediendo.


TATIANA PARDO IBARRA
@Tatipardo2

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA