Sostenibilidad: el gran desafío presidencial

Sostenibilidad: el gran desafío presidencial

Un análisis sobre el programa ambiental de los candidatos presidenciales, Duque y Petro. 

Pisba

Pasivos ambientales de una mina de carbon en Pisba, Boyacá.

Foto:

© Martin Katz / Greenpeace

15 de junio 2018 , 05:02 p.m.

Colombia está viviendo un momento único en su historia. El escenario de construcción de paz representa grandes retos y oportunidades para el país, incluyendo la protección de los ecosistemas, nuestro mayor patrimonio. Estas elecciones, las primeras que han visualizado la sostenibilidad como un factor importante para el desarrollo del país, son un punto de inflexión: las decisiones de quien ocupe la Casa de Nariño determinarán el corto, mediano y largo plazo.

En esta coyuntura, analizamos el programa ambiental de los dos candidatos Iván Duque y Gustavo Petro, y priorizamos cinco temas: conservación del recurso hídrico, ordenamiento territorial, nuevos modelos de desarrollo, deforestación y cambio climático.

Iván Duque propone un programa ambiental que parte del cumplimiento de los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París. Basado en esos objetivos, el candidato busca establecer un sistema tributario que estimule la inversión en energías renovables y la descarbonización del parque automotor colombiano.

Pretende impulsar el desarrollo de planes de adaptación nacional y promocionar la elaboración de planes similares a escala local. Para poder elaborar tales planes, quiere encaminar una nueva expedición investigativa que ayude a determinar e identificar el patrimonio natural y social colombiano. Una vez se cuente con esta información, Duque propone que al menos el 50 por ciento de las comunidades cuenten con un Plan de Ordenamiento Territorial y adopten estrategias de negocio y desarrollo sostenibles.

Para afrontar la alarmante deforestación que atraviesan los bosques colombianos, el candidato pretende determinar lo que constituye un crimen ambiental y potenciar herramientas existentes como los sistemas de monitoreo y la cantidad de fuerza pública dedicada a ejercer control.

Para proteger los recursos hídricos plantea crear un despacho especializado dentro del Ministerio de Ambiente y administrar al menos 30 por ciento de los cuerpos de agua dulce con Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas. El candidato declaró que la protección y recuperación de las fuentes de agua y sus cuencas hidrográficas serán prioridad. Además, pretende ponerle especial atención a la contaminación de mercurio y subsidiar el establecimiento de plantas de tratamiento de agua en los municipios.

El modelo de desarrollo que Duque plantea es contradictorio a su plan minero.
Mientras propone impulsar la transición energética, la economía naranja (potencialización de industrias creativas y culturales), transporte a base de energías renovables y fomento de una estructura productiva circular; también pretende basar la reactivación de la economía colombiana en actividades extractivistas, entre las que está el fracking. Esta contradicción pone en evidencia un programa paradójico en que el impulso positivo para la descarbonización se ve anulado por propuestas y políticas que llevan al país en la dirección opuesta.

Gustavo Petro

Gustavo Petro propone un cambio progresivo en las fuentes de energía para reemplazar los combustibles fósiles y la producción de energía conflictiva, como las hidroeléctricas, hacia fuentes renovables y combustibles no convencionales. Propone impulsar en todo el territorio sistemas públicos de movilidad con diversos medios de transporte y energías alternativas. Para alcanzar este objetivo pretende fortalecer la institucionalidad y marco normativo, promover una reorganización del sistema tributario para facilitar la adopción de tecnologías menos contaminantes y cobrar impuestos a la contaminación.

Además, propone la recuperación y tecnificación de corredores férreos para transporte de carga y particular. Plantea la diferenciación entre la extracción de minerales y de petróleo. La primera exige un replanteamiento inmediato de las reglas de juego, mientras que la segunda implica entrar en una fase de transición hacia la reconversión.

El candidato espera orientar el desarrollo desde lo territorial y que el territorio se ordene en torno al agua para priorizar la protección y recuperación de las cuencas hidrográficas. Reforzará y actualizará los determinantes ambientales de superior jerarquía de los planes de ordenamiento territorial y la armonizará, dice, los distintos instrumentos de planeación ambiental, con información accesible y con la incorporación de un catastro multipropósito. Junto con las comunidades locales, procurará ejecutar la política nacional de restauración de los ecosistemas acuáticos y terrestres, en especial las áreas afectadas por la guerra y por la actividad extractiva.

Petro dice que no aceptará la extensión de licencias ambientales mineras que venzan durante su gobierno. No se permitirá la minería a cielo abierto y la explotación de hidrocarburos en ecosistemas estratégicos, áreas protegidas, reservas forestales, o distritos de manejo integrado.

La protección de los ecosistemas y el control de los impactos sobre las cuencas y sobre la oferta de agua para la agricultura y el consumo humano, serán asumidas desde una perspectiva integral sustentada en el ordenamiento territorial; donde su disponibilidad y calidad tendrán prioridad en las decisiones, por encima de la expansión minera, petrolera y la urbanización y suburbanización.

Propone hacer especial énfasis en la inversión en conservación y recuperación de bosques, bioeconomía, tecnologías de producción agropecuaria de bajas emisiones, transición a sistemas de transporte sustentables; manejo de residuos y control a la expansión urbana física. Sin embargo, se considera necesario clarificar como pretende hacer la integración entre instituciones e incrementar la transparencia en el manejo de fondos públicos en el proceso, y mantener la economía saludable durante la transición.

Se considera un avance sustancial que ambos candidatos presenten un plan de gobierno ambiental que dicte cuál es su visión para el corto y mediano plazo. Sin embargo, hay varios asuntos que los candidatos deben abordar para fortalecer el impacto y perdurabilidad de su plan. De manera general, Duque y Petro deben desarrollar el detalle de sus planes de gobierno. Sin las especificaciones del plan no puede haber evaluación ni colaboración en el cumplimiento de sus objetivos socioambientales.

Los puntos de especial cuidado para ambos son la implementación del impuesto al carbono, los ajustes institucionales propuestos y la conciliación de sus planes minero energéticos con su plan ambiental. Adicionalmente, es necesario desarrollar índices de medición del progreso holísticos y multisectoriales que aseguren una evaluación integral de los avances y no se basen únicamente en conceptos económicos reduccionistas como el producto interno bruto.

Independiente de quien salga electo el domingo 17 de junio, es necesario tomar medidas contundentes y efectivas para preparar a la nación a afrontar sus problemas socioambientales y así como mitigar y adaptarse a los efectos del cambio climático. Es responsabilidad de todos evitar consecuencias irreversibles. El próximo gobierno tiene la responsabilidad con Colombia de poner la sostenibilidad en el centro de la agenda.

*SILVIA GÓMEZ, coordinadora de Greenpeace Colombia

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