Lagos de Tarapoto y Ciénaga de Ayapel, nuevos humedales Ramsar

Lagos de Tarapoto y Ciénaga de Ayapel, nuevos humedales Ramsar

Con áreas de 45.463 y 54.376 hectáreas protegidas, respectivamente, están en la Amazonia y Córdoba.

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En la nueva zona protegida hay 883 especies de plantas, 244 de aves, 201 de mamíferos, 176 de peces, 57 de anfibios y 30 de reptiles.

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Fernando Trujillo, fundación Omacha

19 de enero 2018 , 08:49 a.m.

Desde el aire las aguas de Lagos de Tarapoto, ubicado a tan solo 20 minutos del municipio de Puerto Nariño, en la Amazonia colombiana, se explayan plácidamente entre la tupida selva que caracteriza a la cuenca hidrográfica más grande del planeta.

Dada la importancia de estos humedales, desde 1995, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), en conjunto con Corpoamazonia, la Fundación Omacha, el Fondo para la Conservación de la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) y el Instituto Sinchi, han trabajado para que este lugar ingrese a lista Ramsar, la máxima categoría internacional para la protección de los lagos, ríos, acuíferos subterráneos, pantanos y manglares que, debido a su importancia biológica y cultural, necesitan un manejo especial.

Este jueves la propuesta se hizo realidad. Lagos de Tarapoto se convierte en el primer humedal Ramsar de la Amazonia colombiana. El complejo lagunar, que sirve de sustento económico y alimenticio a 22 comunidades indígenas del resguardo Ticoya, es de gran importancia ecológica dado que es uno de los hábitats prioritarios para especies amenazadas como los caimanes negros, delfines y manatíes; además de ser un reservorio importante de peces para la región.

En total, hay 883 especies de plantas, 244 de aves, 201 de mamíferos, 176 de peces, 57 de anfibios y 30 de reptiles.

“Con el complejo de Lagos de Tarapoto, Colombia pasa a tener nueve sitios Ramsar designados, que ocupan una extensión de cerca de 992.029 hectáreas y se suman a los 30 millones de hectáreas de áreas protegidas que tiene el país”, dijo el Ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, frente a indígenas Ticuna, Yagua y Cocama que habitan la región.

Por su cercanía con el casco urbano, los humedales sufren una fuerte presión generada por la pesca, el turismo, la extracción de especies maderables, la destrucción del bosque inundado y las zona de alimentación de especies acuáticas. Para la población, estos ecosistemas representan el origen de la vida humana y su cultura, así como la materia prima de su economía y subsistencia.

“Tenemos muchas expectativas”, le dice a EL TIEMPO Rusbelt Torres, presidente de las comunidades indígenas Aticoya. “La relación que el hombre tiene con la naturaleza es la que nos mantiene día a día. Nuestros ancestros nos están viendo y están contentos porque estamos fortaleciendo nuestro territorio indígena. Es el momento de mostrarle al mundo nuestra cosmogonía, lo que realmente somos”.

Colombia pasa a tener nueve sitios Ramsar designados

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El ecosistema cobija el 26,9 por ciento de especies de mamíferos amenazados de Colombia y el 1,2 por ciento del mundo.

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Fernando Trujillo, fundación Omacha

Ante un público expectante, el presidente Juan Manuel Santos llamó a Puerto Nariño un “oasis”, al ser el primer municipio de Colombia con certificación ambiental. En este lugar no hay motos ni carros, y se emite cero emisiones de dióxido de carbono.

Con la declaratoria aquí nadie podrá venir a arrasar con esta riqueza, tienen una garantía, un sello de protección internacional. Lo que ustedes hacen aquí es importante. Están tomando decisiones para beneficio de las futuras generaciones humanas”, afirmó el mandatario, quien espera dejar 30 millones de hectáreas de áreas protegidas al finalizar su gobierno.

El otro humedal Ramsar declarado es la Ciénaga de Ayapel, en el departamento de Córdoba. Un ecosistema que se encuentra entre las entrañas de los ríos San Jorge y Cauca, y hace parte de la Depresión Momposina. Ciénagas, zapales, turberas, pastos inundados bien conservados –que sirven como guardería de peces y desempeñan funciones estratégicas para el control de inundaciones, de la erosión, retención de sedimentos, recreación, y turismo– hacen parte del paisaje.

El complejo es el hogar de especies como el manatí, la tortuga hicotea, la babilla y el bocachico, todas bajo alguna categoría de amenaza. Así como del oso hormiguero, la danta y el pecarí, consideras como vulnerables (VU). El ecosistema cobija el 26,9 por ciento de especies de mamíferos amenazados de Colombia y el 1,2 por ciento del mundo.

Según Murillo, actualmente la cartera viene trabajando en la designación de cinco nuevos humedales Ramsar: el río Bita, el complejo Cenagoso de Zapatosa, el complejo de humedales del bajo Atrato, el complejo de humedales del bajo Sinú y la Ciénaga de Barbacoas.

Proyecto Amazon Fish de Colombia

Aunque la cuenca del Amazonas concentra la mayor biodiversidad de peces de agua dulce en la Tierra –aproximadamente 2.500 especies, de las cuales 750 corresponden solo a la zona colombiana– los vacíos en la información son muy grandes. Por eso el proyecto Amazon Fish, liderado por la Universidad Javeriana, busca hacer la información más robusta a través de libros y artículos científicos sobre el tema.

Es un proyecto de colaboración internacional donde participan investigadores de Francia, Bélgica, Bolivia, Perú, Ecuador, Brasil y Colombia. Lo que se pretende es generar la base de datos más completa y actualizada sobre todos los peces que se distribuyen en la cuenca amazónica, y hacer un análisis robusto sobre los impactos que amenazan la cuenca, como deforestación, minería, cambio climático y desarrollo hidroenergético, que ponen en riesgo de extinción a varias especies.

Colombia es el país con los mayores vacíos de conocimiento en los peces de agua dulce de toda la cuenca. Aunque se ha avanzado en la última década, los esfuerzos científicos se han concentrado en el trapecio amazónico pero existen extensos kilómetros de ríos que no han sido explorados”, le dice a EL TIEMPO Javier Maldonado, líder del proyecto. 

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El complejo es el hogar de especies como el delfín, el manatí, la tortuga hicotea, la babilla y el bocachico, todas bajo alguna categoría de amenaza.

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Fernando Trujillo, fundación Omacha

“Dentro del sistema de áreas protegidas de Parques Nacionales Naturales esta zona no tiene registros, no sabemos qué estamos protegiendo a nivel acuático. Y eso tiene sentido porque la mayoría de las áreas protegidas en el país se declaran con base en representatividad de ecosistemas terrestres”, remata el experto.

De acuerdo con la investigación, en el territorio colombiano, la cuenca del Caquetá –debido a la contaminación producto de la minería–, y el piedemonte del Putumayo-Caquetá-Guaviare –producto de la expansión de la frontera agropecuaria– son los puntos más críticos para la vida acuática.

Lo que viene ahora es terminar de analizar los datos recopilados durante los últimos años para así tomar acciones más concretas a nivel de cuencas.

TATIANA PARDO IBARRA
En Twitter: @Tatipardo2
tatpar@eltiempo.com

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