Los pequeños mundos que soportan la biodiversidad de Colombia

Los pequeños mundos que soportan la biodiversidad de Colombia

El Banco de Occidente lanza su nuevo libro sobre naturaleza, un recorrido por los microecosistemas.

Microecosistemas

Los colibríes y algunas plantas han establecido una relación de dependencia: la planta es polinizada por el animal cuando este introduce su pico en la flor.

Foto:

Juan Manuel Renjifo

06 de abril 2018 , 08:36 p.m.

“Una de las características claves de la biodiversidad es su naturaleza jerárquica. Es así como las células se combinan para formar tejidos; estos, para formar órganos y a su vez estos, para formar organismos, los cuales hacen parte de comunidades constituidas por muchos otros organismos de distintas especies, sistemas sociales y ecosistemas. A través de toda la biósfera hay sistemas vivos anidados unos dentro de otros”, explica el biólogo y doctor en ciencias naturales Juan Manuel Díaz en el nuevo libro sobre naturaleza del Banco de Occidente: 'Microecosistemas de Colombia, biodiversidad en detalle'.

Los arrecifes de coral, por ejemplo, aunque ocupan menos del 1 por ciento de la superficie de los océanos del mundo, constituyen estructuras complejas con variados inquilinos que se relacionan entre sí y con los habitantes de las otras colonias, pero rara vez son los mismos.

Un complejo arrecifal es, en otras palabras, un macrosistema dentro del megasistema oceánico, que está formado a su vez por unos sistemas menores –arrecifes de barrera, franjeantes, manglares, de parche, etc. –, cada uno con un microecosistema especial, de pólipos, algas, erizos, peces, gusanos, microorganismos y demás.

Así que en estas 200 páginas, Díaz –junto con los fotógrafos Angélica Montes Arango y Juan Manuel Renjifo– busca acercar al lector a un mundo pequeño del que casi nunca nos fijamos, pero que es el soporte de la gran biodiversidad de Colombia, con sus más de 8.000 ecosistemas específicos y 50 tipos de humedales.

Es un recorrido por los árboles del bosque tropical, las bromelias, las orquídeas, los frailejones, las cavernas subterráneas, las madreviejas, los ríos y manantiales hostiles, las mareas, playas y litorales rocosos, y los arrecifes coralinos –que en los mares colombianos ocupan 2.900 km², el 99,8 por ciento en el Caribe–.

EL TIEMPO habló con Díaz, el también director de investigación y autor del libro.

Microecosistemas

Las colonias semiesféricas del coral Colpophyllia son el hábitat preferido de pequeños peces, como el góbido pálido.

Foto:

Valeria Pizarro

¿Qué es un microecosistema y por qué la importancia de estudiarlos?

En un sentido amplio, un ecosistema es un complejo dinámico de comunidades de plantas, animales y microorganismos y el entorno que los rodea, que interactúan como una unidad funcional. La biodiversidad está organizada jerárquicamente en forma de sistemas o niveles de organización, de manera que los procesos vitales que tienen lugar en un nivel están determinados por los del nivel inferior y condicionados por el superior. Se trata de sistemas dentro de sistemas o, en otras palabras, de redes dentro de redes. Por lo tanto, un microecosistema es una unidad funcional conformada por seres vivos que comparten un espacio reducido e interactúan entre sí y con el medio que los rodea, que a su vez hace parte de un ecosistema mayor.

El estudio de los microecosistemas permite percatarse de lo vulnerable y delicado que es el entramado de los sistemas vivos y cómo los grandes procesos de la biosfera dependen en última instancia de cómo funcionan los sistemas y microecosistemas que conforman la red. Con el estudio de estos se pone de manifiesto lo que Goethe y Humboldt ya expresaron: “Cada criatura y cada microcosmos de vida no son más que una gradación pausada de un gran y armonioso todo”.

¿Se sabe cuánto microecosistemas tiene Colombia?

Existen infinidad de microecosistemas; es imposible dar una cifra, ni siquiera aproximada, de cuántos microecosistemas existen en Colombia. Todo depende de la escala que se aplique y de los límites que arbitrariamente se fijan entre unos y otros. Prácticamente en un solo árbol –donde en su tronco, ramas y follaje es posible encontrar una comunidad de musgos, helechos, orquídeas, insectos, aves, etc.– o en un pequeño estanque –donde viven insectos acuáticos, algas, renacuajos, peces y aves acuáticas– podemos encontrar ejemplos de microecosistemas.

Microecosistemas

La forma, coloración y fragancia de las flores de algunas orquídeas del género Odontoglossum atraen a ciertos abejorros, que permanecen largo tiempo impregnándose de su polen.

Foto:

Angélica Montes Arango

¿Cuáles son las características de un microsistema y cuál es el más especial para usted?

Un microecosistema posee las mismas características de cualquier ecosistema, pero a escala reducida. Tiene entradas y salidas de energía y de transformación de biomasa mediante una cadena o red trófica. Así, hay organismos productores de biomasa o autótrofos –plantas y bacterias–, transformadores o heterótrofos –herbívoros, carnívoros y descomponedores o recicladores–, de manera que funciona como un sistema autorregulado y que interactúa con otros sistemas. Es un sistema claramente anidado dentro de otro mayor.

Entre los más sorprendentes están los microcosmos que se generan en las aguas termales, con comunidades muy especiales de bacterias, los que pueden formarse en el interior de cuevas y cavernas, donde no llega la luz solar y dependen del ingreso de material desde el exterior a través de murciélagos y aves. Las colonias de coral, de tamaño reducido, son microecosistemas que albergan una gran diversidad de algas, invertebrados y pequeños peces; muchos de estos microecosistemas (muchas colonias) conforman un gran ecosistema: un arrecife de coral.

El estudio de los microecosistemas permite percatarse de lo vulnerable y delicado que es el entramado de los sistemas vivos

Siendo Colombia el segundo país más biodiverso del mundo, ¿hay alguna manera de explicar la distribución de la biodiversidad en el país?

En el territorio colombiano coinciden una serie de circunstancias que propician la presencia de una enorme diversidad animal y vegetal. Las más importantes son su ubicación en la zona intertropical y ecuatorial, la variedad de relieves (planicies, tres cordilleras, sistemas montañosos aislados), altitudes y de condiciones climáticas, los intercambios e invasiones de especies de origen amazónico, surandino y norteamericano, los cambios climáticos del Pleistoceno que propiciaron la diversificación de especies y la posesión de amplios espacios marinos en el Caribe y el Pacífico. En síntesis, la variedad de climas y relieves más los procesos históricos de levantamiento de montañas y de alternancia de épocas frías (glaciaciones) y cálidas han jugado un papel muy relevante en la diversificación de la biota del país.

Microecosistemas

En los bosques andinos nublados hay unas 2.500 especies de orquídeas de las 4.270 registradas en Colombia.

Foto:

Angélica Montes Arango

¿Hay microecosistemas que son únicos de Colombia?

La pregunta tiene una respuesta ambigua: no y sí. No, si se tiene en cuenta que la estructura y el funcionamiento (procesos y flujos de energía) de los ecosistemas y microecosistemas que hay en Colombia son similares, análogos o idénticos al de sistemas que pueden encontrarse en otras regiones del mundo. Sin embargo, cuando se mira la composición, es decir la identidad específica de los organismos que albergan los ecosistemas, en muchos casos se encuentran elementos endémicos o exclusivos de determinados sistemas en una región particular. Por ejemplo, las bromelias que viven sobre las ramas de los árboles en los bosques húmedos pueden verse como un microecosistema cuyo funcionamiento y estructura es prácticamente igual, tanto en los bosques de Brasil, Ecuador, Venezuela y Colombia; sin embargo, en las bromelias de los bosques del Chocó se crían los renacuajos de una especie de rana que es endémica de esa región.

¿En qué medida el hombre está alterando o modificando los microecosistemas del planeta?

La tasa (velocidad) y la magnitud actuales de alteración y transformación de los ecosistemas del mundo no tiene precedentes en los últimos cinco millones de años de historia de nuestro planeta, y ello se debe a las acciones del ser humano. Muchos ecosistemas han sido degradados, fragmentados y erradicados hasta el punto de que han perdido totalmente su funcionalidad y capacidad de prestar servicios ecosistémicos (ser útiles al ser humano). Puesto que en cada ecosistema existen innumerables microecosistemas, el daño sobre estos se deduce por sí mismo.

TATIANA PARDO IBARRA
tatpar@eltiempo.com
Twitter: @Tatipardo2

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