La clonación de plantas, contraataque a la extinción de las especies

La clonación de plantas, contraataque a la extinción de las especies

Esta creación artificial se debe a la necesidad derivada de los estragos de la actividad humana.

Museo vivo de las flores 9

La clonación a partir del cultivo de tejidos irrumpe como punta de lanza biotecnológica que puede aliviar esta situación.

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Guillermo Ossa / EL TIEMPO

23 de abril 2018 , 02:19 a.m.

El ser humano busca alternativas ante la amenaza de extinción para unas 80.000 especies vegetales a nivel mundial y la clonación a partir del cultivo de tejidos irrumpe como punta de lanza biotecnológica que puede aliviar esta situación.

El investigador Víctor Chavez contó a Efe los detalles de este proceso in vitro que puede replicar, a partir de una sola célula del vegetal, "miles o millones de plantas en espacios reducidos en tiempos muy cortos" y sin dependencia de las condiciones climáticas.

En el Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se llevan a cabo estos procesos, el doctor en ciencias apuntó que se busca "el aprovechamiento sustentable de especies mexicanas escasas en la naturaleza, algunas en peligro de extinción y otras ya extintas".

Dado que es muy complicado conseguir el ejemplar completo o inclusive semillas de estas plantas amenazadas, los científicos recurren a esta técnica.

"Es menester entonces llevar a cabo investigaciones biotecnológicas que permiten dividir a un individuo en sus bloques constituyentes, sus órganos, sus tejidos, sus células, de tal manera que podremos nosotros cultivar raíces, tallos, pétalos, epidermis de manera aséptica in vitro", explicó.

Manipular las plantas permite "variar las condiciones experimentales, cambiando la luz, la temperatura, el pH, hormonas, atmósfera y con ello dirigir la respuesta de las células", teniendo control absoluto del desarrollo hasta que éstas se convierten en nuevos individuos.

Manipular las plantas permite variar las condiciones experimentales, cambiando la luz, la temperatura, el pH, hormonas, atmósfera y con ello dirigir la respuesta de las células

El primer paso es elegir qué parte de la planta se quiere trabajar, se desinfecta y se extrae la célula o grupo de células, las cuales se tratan en vítreos recipientes de cultivo llenos de macro y micronutrientes y reguladores de crecimiento.

La investigadora Wendy Juárez contó que este proceso se realiza en el área de transferencia aséptica, donde se toma sumo cuidado de que el medio -el recipiente- no se contamine.

"Si se contamina el medio, perdemos la especie con la que estamos trabajando", aseguró, tomándose precaución de que en la blanquecina sala se cumplan las condiciones de asepsia.

Los medios se manipulan con pinzas esterilizadas con una delicadeza similar a la que se ejercería sobre la piel humana. "Tenemos campanas de flujo laminar horizontal, su función es filtrar el aire con el que se está trabajando para eliminar esporas, ácaros" u otros organismos que pueden estar en el aire.

Después se llevan los frascos preparados a la cámara de incubación en donde se aplican los reguladores de temperatura para obtener una respuesta, ya sea organogénesis o embriogénesis, traduciéndose en plantas clonadas libres de patógenos.

En la cámara de incubación, cientos de frascos reposan en los anaqueles, que ven brotar poco a poco estas nuevas creaciones, hechas a imagen y semejanza de la naturaleza.

Una vez terminado el proceso, cuando tienen tallo y raíces y el tamaño suficiente, las nuevas especies se llevan al último lugar que las acoge, el invernadero.

Del frasco al invernadero primero se lavan bien las raíces y se colocan en una bandeja llena de sustrato, esperando que no desarrolle ningún tipo de hongo, en cuyo caso se utilizan fungicidas.

Primero se quedan tapadas para que el cambio de atmósfera no sea brusco. Una vez aclimatadas, persisten allí en condiciones normales hasta que crecen. Sobre esta intervención humana en las plantas, el doctor Chavez consideró que se ha debido a la necesidad derivada de los estragos que causan tanto la actividad humana como el cambio climático.

En México, unas de las principales especies en peligro de extinción son lo emblemáticos agaves y las cactáceas.

Los argumentos éticos que rondan a la creación artificial pasan entonces a un segundo plano, ya que el ser humano ha sido el primero en quebrar esa ética explotando las especies.

"El hombre ha introducido las normas de la ética pero las hemos roto desde un principio en el que hemos hecho un uso desmedido de los recursos naturales", valoró. No queda otra, ante la pertinaz despoblación de especies vegetales, el ser humano abraza la opción de transgredir la naturaleza para poder salvarla.

EFE 

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