Candidatos a Presidencia reconocen la importancia de consultas mineras

Candidatos a Presidencia reconocen la importancia de consultas mineras

Algunos las califican como "necesarias, legítimas y obligatorias" para definir el futuro del país. 

Minería ilegal en Colombia

La minería ilegal y los efectos del mercurio, algunos de los temas tratados durante el foro. 

Foto:

Carlos Ortega / Archivo EL TIEMPO

24 de enero 2018 , 10:51 a.m.

¿Qué preferiría comer, pescado contaminado con mercurio o pollo con hormonas? ¿Mejor irse a la Casa de Nariño en carro emitiendo emisiones de gases de efecto invernadero o en bicicleta, inhalando material particulado nocivo para la salud? Así empezó este martes el debate –para apaciguar los ánimos políticos– '¿Cómo responder a los retos ambientales y del desarrollo sostenible de Colombia?', organizado por el Foro Nacional Ambiental, con el objetivo de aterrizar los temas verdes a la ciudadanía, adportas de las elecciones presidenciales.

Aunque fueron invitados seis candidatos, a la Universidad de Los Andes solo llegaron Sergio Fajardo, Humberto De La Calle, Gustavo Petro e Iván Duque. Martha Lucía Ramírez y Germán Vargas Lleras dejaron las sillas vacías.

“Lamentamos mucho que estos dos candidatos cancelaran su participación a última hora en este debate, seguramente no lo habrían hecho si fuera un foro minero", dijo el exministro de Ambiente, Manuel Rodríguez Becerra, ante un auditorio lleno que –en gran medida– fue a definir su voto.

El primer tema a discutir tuvo que ver con la minería ilegal, sus impactos ambientales, los escasos beneficios económicos que les quedan a las comunidades locales y el protagonismo de las consultas populares.

“Este esquema de despreciar a las comunidades, descalificarlas, sumado a la incapacidad del Estado de llegar al territorio de manera articulada, se convierten en un malestar (…) Las consultas populares son necesarias, obligatorias, legítimas y demuestran una riqueza política social en nuestro país”, dijo Sergio Fajardo.

Y es que según el Ministerio de Minas, hasta diciembre del año pasado se han tramitado 70 consultas populares, de las cuales 9 fueron votadas por los ciudadanos y 7 suspendidas (no se hicieron). Sin embargo, todavía quedan 54 propuestas por decidirse en las urnas.

Humberto De La Calle, por su parte, mantuvo siempre su discurso bajo la premisa de que “la paz entre los seres humanos es una sola unidad frente a la paz con la naturaleza”. Está de acuerdo en que el modelo de desarrollo económico del país tiene que caminar a suprimir la industria extractivista y la dependencia a los combustibles fósiles, pero dejó en claro que “no se puede confundir el petróleo con la minería de metales. No son equivalentes ni en su efecto fiscal ni en los impactos ambientales”.

Se refirió a las consultas populares como “obligatorias, convenientes y necesarias para garantizar la paz con la naturaleza”. Pero, dice, hace falta tener un "inventario claro de las comunidades étnicas y estabilizar la jurisprudencia".

Mientras tanto, Iván Duque prefirió hablar con cautela y usar otra frase: Producir conservando, conservar produciendo. “No se pueden hacer proyecto mineros en zona de páramo bajo ninguna circunstancia, ni ningún proyecto extractivo puede comprometer los acuíferos subterráneos de Colombia”, dijo Duque, quien prometió ratificar el Convenio de Minamata si llega a ser presidente para que Colombia sea un país libre de mercurio. 

Frente a las consultas populares se limitó a decir que "son un mecanismo de protección cuando la comunidad invoca un daño ambiental inminente”, y, en gran medida, son el resultado de la desconfianza.

Para Gustavo Petro el tema es “muy complejo”. Se trata nada más y nada menos de cómo transitar, en los próximos 4 años o más, de una economía extractivista, “depredadora y mortal”, hacia una economía productiva y amigable con el ambiente. Un gran reto.

“Lo que nos dicen las consultas populares es que el desarrollo no es extraer carbón y petróleo. Y si la gente es la dueña del territorio y del Estado, hablando de una democracia, lo que tenemos que hacer es escuchar. ¿Es sostenible la producción de petróleo? La respuesta es no. Si la humanidad quiere permanecer en el planeta, nos tenemos que separar tajantemente, progresivamente, del carbón y del petróleo”, remató Petro.

Todos los candidatos parecieron estar de acuerdo en que Colombia tiene que empezar a dar pasos más firmes en materia de energías limpias que, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), ya empiezan a tener precios más competitivos y se convierten no sólo en una decisión ambientalmente consciente, sino económicamente inteligente. Faltó profundizar en los mecanismos para lograr esta transición.

El otro tema grueso tiene que ver con la deforestación. El año pasado el país perdió cerca de 179.000 hectáreas de bosques naturales, producto de la minería y la tala ilegal, la conversión de bosques en pastizales para ganadería y agricultura, los incendios forestales y los cultivos ilícitos. Este escenario –sumado a que todos los municipios del país son vulnerables al cambio climático– requiere una política más articulada.

El problema fundamental de Colombia se llama desigualdad social, que provoca la deforestación masiva de nuestro territorio y tiene unas consecuencias ambientales importantes”, dijo Petro, refiriéndose a la necesidad de devolverle las tierras arrebatadas a los campesinos. 

Fajardo reconoce y aplaude la posibilidad de saber, casi que en tiempo real, dónde y a qué velocidad se está devorando el bosque. Sin embargo, acepta, “se tiene toda la tecnología pero no sabemos cómo intervenir para parar el fenómeno”.

Advierte que el Estado no está haciendo la suficiente presencia en los territorios, y que es necesario y urgente reforestar y restaurar los ecosistemas naturales degradados, así como generar mayores oportunidades económicas –a través del pago por servicios ambientales, el ecoturismo, la agroecología, los programas de guardabosques–, aumentar el número de áreas protegidas y delimitadas, e incentivar la ganadería sostenible.

En el debate también se trataron otros temas como la urbanización de la sabana de Bogotá, la revolución energética, los impactos del cambio climático, y la conciencia ambiental colectiva.  

REDACCIÓN MEDIO AMBIENTE
Twitter: @Tatipardo2
tatpar@eltiempo.com

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