Cauca y Nariño, mayor potencial para el aviturismo en el posconflicto

Cauca y Nariño, mayor potencial para el aviturismo en el posconflicto

Cerca de 70 municipios víctimas de la guerra tienen proyección económica y de conservación 

Avistamiento de aves

El país con el mayor número de aves en el mundo tiene un potencial extraordinario en el avirturismo.

Foto:

Cortesía: Natalia Ocampo

04 de diciembre 2017 , 11:26 p.m.

Después de mapear las distribuciones de las especies altamente valoradas por los observadores de aves en todo el mundo –especialmente aquellas que son endémicas, amenazadas o tienen un rango de distribución muy limitado–, la ecóloga colombiana Natalia Ocampo-Peñuela y el ecólogo estadounidense Scott Winton destacan el potencial que tiene Colombia para el avistamiento de aves en un escenario de posconflicto.

Ellos identificaron que 67 de los 125 municipios priorizados por la ONU tras la firma de la paz con las Farc tienen un potencial enorme para apostarle a este tipo de turismo de naturaleza, según el estudio publicado en la revista Tropical Conservation Science.

“La mayoría de estos municipios tienen alto porcentaje de cobertura boscosa, y el miedo es que, tras la salida del grupo guerrillero, quede un vacío de poder y control que haga que se pierdan estos ecosistemas rápidamente”, le dice a EL TIEMPO Ocampo. “Es urgente encontrar una manera sostenible de explotar nuestros recursos naturales, además de generar economías locales dignas y respetuosas con la naturaleza, para aquellas personas que fueron desplazadas y hoy quieren retornar”.

Teniendo en cuenta que no hay ningún país en el mundo que albergue una avifauna tan diversa como Colombia, pues aquí habitan cerca de 1.900 especies –de las más de 10.000 registradas en el mundo–, los investigadores creen que las zonas aún inexploradas y que fueron escenario de confrontaciones armadas podrían convertirse en un motor económico muy importante, pues fue el temor de entrar a esos territorios lo que no permitió que el país alcanzara su mayor potencial.

Aves posconflicto

Los investigadores encontraron que 67, de los 125 municipios priorizados por la ONU, tienen potencial para el aviturismo.

Foto:

Scott Winton

Los municipios de Argelia, López, El Tambo, Timbiquí y Guapi (Cauca); Barbacoas, La Llanada y El Charco (Nariño); el litoral del San Juan, Tadó y Nóvita (Chocó), así como Buenaventura (Valle del Cauca) serían los lugares más apetecidos, teniendo en cuenta que allí habitan varias de las 443 especies que los investigadores consideran de alto valor, entre las que se encuentran la tangara multicolor, el montero paramuno, el saltarín relámpago, el inca coliblanco, el torito capiblanco, el tororoí de Urrao, el arrierito antioqueño, la diglosa pechirufa y la cotinga buchicastaña.

“Hasta el momento, el avistamiento de aves en Colombia se ha hecho especialmente en la Sierra Nevada de Santa Marta y en los Andes. Ahora sabemos que hay que invertir recursos en senderos ecológicos, en capacitar a los locales y construir toda una infraestructura verde para prestar bien el servicio en lugares como Cauca, Nariño, Putumayo, Antioquia y Chocó”, afirma Ocampo.

Según la National Audubon Society, aproximadamente 150.000 observadores de aves de Estados Unidos podrían visitar Colombia durante la próxima década, lo cual generaría cerca de 47 millones de dólares anuales y 7.500 nuevos empleos.

Aves posconflicto2

La ecóloga colombiana, Natalia Ocampo.

Foto:

Natalia Ocampo

Mientras eso ocurre, propone la investigación, el Gobierno Nacional debe centrar sus esfuerzos en las áreas amortiguadoras y áreas protegidas, como los parques nacionales naturales (PNN) cueva de los Guácharos, Uramba-Bahía Málaga, Paramillo, Sanquianga, Utría y los Farallones; además de algunas reservas naturales de la sociedad civil, parques regionales y santuarios de flora y fauna.

Según el Libro rojo de aves en Colombia, en total, 140 aves están en alguna categoría de amenaza: 17 en peligro crítico, 56 en peligro y 67 son vulnerables. Así mismo, 28 especies se consideran casi amenazadas, de nueve hay datos insuficientes y una ya está extinta.

La pérdida de hábitat por agricultura y ganadería, la cacería, los cultivos de uso ilícito, la tala ilegal de madera y la minería ilegal son algunas de sus principales amenazas. Y adquiere mayor preocupación dado que en los focos de deforestación en Colombia –que en lo corrido de este año han estado en la Sierra Nevada de Santa Marta, Chocó, Guaviare, Putumayo, Cauca y Nariño- están las oportunidades económicas y sociales para construir otra Colombia.

“Al tomar este camino, Colombia mejorará el bienestar social y natural de las comunidades rurales que viven en los territorios anteriormente dominados por las Farc, mientras simultáneamente obtienen un crecimiento económico”, afirma la experta. “Lo bueno del aviturismo es que es una economía que suele quedarse en las zonas donde directamente se hace; la gente tiene que ser la principal beneficiada en una industria que está creciendo rápidamente”.

TATIANA PARDO IBARRA@Tatipardo2

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