El reto de desaprender para aprender mejor

El reto de desaprender para aprender mejor

No se olvida lo aprendido, pero hay formas de mejorar esas experiencias, sobre todo las negativas.

Métodos de aprendizaje

El aprendizaje es la dinámica en la que existe un encaje entre la información nueva y las viejas estructuras de ideas.

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123RF

14 de agosto 2017 , 11:42 a.m.

Las más importantes empresas de tecnología anuncian cada tanto el lanzamiento de un nuevo modelo de celular con diferencias que mejoran la experiencia de uso. Los compradores desechan el anterior y utilizan el nuevo. Así como aprendemos a usar ese y olvidamos el anterior, ¿por qué no hacer lo mismo con ciertos valores o ideas obsoletas?

“Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer o escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”, dice uno de los personajes del libro ‘El shock del futuro’, del célebre escritor y futurista estadounidense Alvin Toffler.

Pero estos términos no solo hacen referencia a la velocidad de la tecnología, sino también al cambio de los paradigmas de ideas y valores que ocurren en la sociedad y significan un antes y un después. Se trata, básicamente, de la idea de innovar. Y eso se aplica para todos los ámbitos de la vida.

Francisco Cajiao, experto en educación, asegura que desaprender –entendiéndolo como olvidar lo aprendido– es casi imposible porque el aprendizaje tiene una relación biológica. Es decir, según teorías del aprendizaje, cada vez que se adquiere un conocimiento nuevo se genera sinapsis entre algunas neuronas (algo así como redes de trasmisión de aprendizaje).

“El cerebro se modifica cuando aprende, crea una red nueva, que es lo que los neurólogos llaman el diseño de la arquitectura cerebral”, explica Cajiao, y afirma que desaprender, entonces, es un fenómeno neurológico difícil porque significa una desconexión entre esas neuronas.

Sin embargo, aclara que lo que se puede hacer es aprender cosas nuevas que hacen que esa idea que teníamos antes pueda cambiar.

Por ejemplo –añade–, los nativos digitales saben usar una tableta prácticamente desde que nacen. “Pero a los de mi generación nos cuesta, porque antes usábamos el papel y el lápiz y ahora tenemos que añadir más información sobre el conocimiento que teníamos. Pero eso no quiere decir que olvidemos escribir en papel”, explica Cajiao.

Jean Piaget, psicólogo, biólogo y epistemólogo suizo, desarrolló lo que se conoce como la teoría del aprendizaje de Piaget. Según esta teoría, el aprendizaje no es la asimilación de paquetes de información que llegan desde fuera, sino la dinámica en la que existe un encaje entre la información nueva y las viejas estructuras de ideas. Mejor dicho: lo que una persona sabe se construye todo el tiempo.

Conrad Lorenz, por ejemplo, ganó un Nobel de Medicina por sus descubrimientos, sin ser médico. Cajiao sostiene que esta es una evidencia de la importancia de la interdisciplinariedad. Llegan ideas y perspectivas desde ángulos que los otros no veían porque tienen un aprendizaje fijo, casi inamovible, sobre cierto conocimiento.

Los médicos –analiza Cajiao– no descubrieron lo que descubrió Piaget porque ellos tenían un conocimiento establecido que les impedía ver más allá: lo que saben era así y punto.

Lo que se hereda...

Hernán Ferney Rodríguez es docente de filosofía en la Universidad de La Salle y autor del artículo ‘Desaprender para aprender lo humano’. Según explica, las personas no aprenden lo que quieren, sino lo que les es dado por la familia, la sociedad, la historia y el entorno, entre otros aspectos.

“El aprendizaje es lo que finalmente nos hace humanos, pero según la maquinaria del mundo. Deberíamos tener la posibilidad de desaprender para reedificarnos”, dice el experto.

Lo compara con los bautizos: en ellos se sumerge, se limpia y se sale como nuevo. “Debemos hacer un autoanálisis de lo que hacemos, lo que somos, lo que nos gusta, y si todo eso es porque nos hemos dejado influenciar”, sigue.

Y coincide con otros expertos que aseguran que reaprender no quiere decir que se deba olvidar lo aprendido. “Imaginemos una persona que se crio en una familia de ladrones, que le heredó ese vicio, pero que luego tuvo la oportunidad de aprender una cosa distinta. Adquiere un conocimiento que le puede permitir entender que robar está mal, pero eso no significa que ya no sepa cómo hacerlo”.

Y tu profesor, también

El mexicano Agustín Lagunes Domínguez, doctor en innovación y formación del profesorado de la Universidad Autónoma de Madrid, escribió el artículo ‘¿Por qué se les dificulta tanto a los profesores aprender a desaprender?’ en la revista ‘Magisterio’. En su texto explica que la resistencia al cambio es uno de los motivos por los cuales las personas no aprenden a desaprender.

Aunque, efectivamente, se concentra en los docentes, hay que entender que se refiere principalmente a aquellos con mayor experiencia y, por lo tanto, coincide con las generaciones de las que hablamos.

Por ejemplo, el nieto se acerca a su abuelo y le dice que jueguen con la tableta, pero el abuelo dice que no sabe cómo funciona, que mejor les diga a sus padres. Igual puede ocurrir con valores sociales que han cambiado. Por ejemplo, el machismo, la diversidad sexual y de género, los roles familiares o el trabajo infantil, entre otros puntos.

9 claves para hacerlo

El primer paso es identificar qué de lo aprendido no tiene utilidad hoy, según Tiburcio Moreno Olivos, investigador de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (México). He aquí algunas de esas recomendaciones:

1. Reconocimiento de la realidad y definición del aspecto por desaprender. Es decir, se reconoce que lo aprendido no tiene utilidad para la vida cotidiana; este es el momento nodal porque es ahí cuando la persona inicia el proceso de cambio.

2. Todas las personas tienen experiencias, momentos que han dejado aprendizajes. Ahora es cuando se debe identificar, entre todas ellas, cuáles son personales y no generales dentro de la sociedad.

3. Una vez identificados, se lleva a cabo un contraste entre los aprendizajes personales y los colectivos; es decir, revise si los primeros son aplicables a los demás. Debe ser objetivo a la hora de hacerlo.

4. Averiguar lo que se quiere desaprender para determinar si ese aprendizaje aún es actual y válido.

5. Se debe hacer una lista de todos los aprendizajes por desaprender.

6. Planificación de práctica transformadora. Es el inicio de la reconstrucción. Se planifica el nuevo aprendizaje, actual e innovador. Debe redactar los pasos por seguir para cumplir con el proceso.

7. Una vez realizada la planeación del proceso, se debe hacer un seguimiento que permita evaluar los avances logrados; solo así estará consciente de lo que hace falta para alcanzar la meta.

8. Cuando se ha llegado a este momento es posible asumir una percepción diferente de la realidad, se ve de otra manera el proceso que se desea transformar: es la luz en el camino del cambio.

9. Se inicia de nuevo el proceso de desaprender.

SIMÓN GRANJA MATIAS
Redactor de Vida / Educación

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