Yisela, una joven que eligió entre ir a la guerra o a la universidad

Yisela, una joven que eligió entre ir a la guerra o a la universidad

Historia de una joven sobreviviente de la guerra que se prepara para estudiar.

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Genith Yisela (derecha), de falda negra y blusa blanca, acompañada de quienes serán sus compañeros en las aulas de Unicauca.

Foto:

MEN

02 de octubre 2016 , 03:33 p.m.

Genith Yisela Preciado Landázuri habría podido ser una más en la lista de víctimas mortales de los tres cilindros bomba lanzados a la estación de Policía de Villa Rica, Cauca, el 2 de febrero del 2012. Pero una extraña sensación la hizo quedarse en casa sin tener que pasar como todos los días a las 12 m. por el lugar del atentado.

“Todos los días pasaba por la estación para ir al colegio. Ese día me quedé en la casa y a los minutos sonó la bomba. Yo digo que estoy viva de milagro”, recordó la joven de 18 años.

Pero esa no es la única vez que esta muchacha, oriunda de Tumaco, ha visto la muerte de cerca. Creció en Buenaventura, en medio de balas, muertos y enfrentamientos entre el Ejército y los grupos armados ilegales.

A pesar de que tiene recuerdos oscuros de esa época y de que arruga la cara cuando rememora la vez que vio una mujer muerta tirada en la calle, su brillante sonrisa y su actitud entusiasta son la prueba reina de que a esta joven lo único que le quedó de la guerra fueron las ganas de luchar para construirse un futuro mejor.

Desde las precarias instalaciones del campus que comparten la Universidad del Cauca y la del Valle, en Santander de Quilichao, Yisela espera ansiosa el inicio de sus clases. Es una de los 40 beneficiados del programa piloto Universidades de Paz, que tiene como objetivo llevar educación superior a los territorios más afectados por el conflicto, de la mano de las universidades públicas acreditadas con alta calidad.

Hace dos años se graduó del colegio y por la falta de oportunidades y recursos no había podido seguir estudiando y cumplir su sueño de convertirse en ingeniera industrial. 24 meses después es el orgullo de la familia, la felicidad de su mamá y una colombiana más que tuvo otras opciones de vida diferentes a la guerra.

“Esto es un sueño hecho realidad. El día que ella me contó que había pasado a la universidad yo no lo creía y empecé a contarle con orgullo a toda la familia”, contó Miryam Landázuri, madre de Yisela.

Este proyecto, que en su primera fase llegó a 13 municipios, ofrece carreras como Ingeniería Agrícola, Agroindustrial o Civil; Zootecnia, Administración y otras pertinentes a las necesidades de las comunidades donde se encuentran. La idea es que los estudiantes puedan cursar sus carreras sin tener que pagar y sin migrar hasta las grandes ciudades. Además, reciben un subsidio de alimentación y transporte.

“Esta zona del norte del Cauca se ha visto muy afectada por el conflicto, muchos muchachos se deciden por ese camino, y con esta oportunidad de estudiar, las cosas cambian y pueden mejorar”, afirmó la joven.

Esta semana comenzó sus clases y dio el primer paso para convertirse en una ingeniera agroindustrial, una carrera que, según dice, la enamoró apenas supo de ella, porque combina lo que más le gusta: la industria y su amado campo.

EL TIEMPO

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