'Fue deshonesto que politizaran las marchas': cardenal Rubén Salazar

'Fue deshonesto que politizaran las marchas': cardenal Rubén Salazar

El arzobispo de Bogotá habla sobre las protestas por las cartillas del Ministerio de Educación.

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El cardenal Salazar dice que se habría evitado el episodio de las marchas con una mejor comunicación.

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Archivo / EL TIEMPO

13 de agosto 2016 , 07:32 p.m.

El cardenal Rubén Salazar, arzobispo de Bogotá, aclara las posiciones de la Iglesia católica respecto a las recientes marchas. Considera que, si las cosas se hubieran aclarado desde el comienzo se habría evitado este episodio. Insiste en que la Iglesia no está en contra de la comunidad LGBTI ni de su inclusión, pero defiende la institución de la familia convencional como el núcleo de la sociedad. También lamenta que las marchas hayan terminado politizadas, servido para insultar a la Ministra y para hacer propaganda contra el ‘No’ en el plebiscito.

Tras las marchas, usted y el nuncio apostólico en Colombia, monseñor Ettore Balestrero, se reunieron con el presidente Santos y con la ministra Parody. ¿Qué pasó?

Esa reunión fue sumamente importante, porque el Presidente aclaró que el Gobierno no ha buscado ni busca imponer la ideología de género en los colegios, que era el temor que llevó a los padres de familia a esas marchas. Aclaró una vez más que las marchas no fueron convocadas por la Iglesia. La Iglesia las apoyó. En todo este episodio ha habido serios problemas de comunicación.

¿A qué se refiere?

Yo les dije al presidente Santos y a la ministra Gina Parody: ha faltado mucha comunicación. Tremendamente. Si la Ministra se hubiera tomado el cuidado de explicarle al país todo esto, cuando empezaron las dudas y los cuestionamientos, cuando empezaron las sospechas de que algo grave estaba pasando con la educación de los niños, nos hubiéramos evitado todo este episodio de las marchas.

El país ha estado muy dividido con este tema…

En Colombia tenemos un problema gravísimo y es que las cosas se distorsionan fácilmente. Se ha perdido el respeto por la verdad y cualquier mentira tiene cabida y se multiplica y se agranda, y se tergiversan las realidades.

En las marchas, que eran supuestamente pacíficas, terminaron acudiendo al irrespeto. ¿Qué opina?

Quiero aclarar que en ningún momento incitamos a la violencia o al irrespeto. Y lamentamos profundamente que haya habido insultos y ofensas graves contra la Ministra y contra el Gobierno. Y lamentamos las tergiversaciones.

Las marchas también se interpretaron como un rechazo a la inclusión de la comunidad gay…

La Iglesia nunca ha rechazado a nadie por el hecho de ser homosexual o transexual. El papa Francisco ha sido muy claro: no somos quienes para juzgar a nadie. La Iglesia no juzga a nadie ni condena ni excluye a nadie. No propiciamos la discriminación.

¿Dónde está el problema?

A nadie se le desconocen sus derechos. Otra cosa es que esos derechos se planteen de una manera distorsionada. Y que esos derechos atenten contra otras personas que también tienen derecho a sus derechos. Y me perdonan el enredo, pero ahí es donde está el problema.

¿Se refiere al tema de la tal ideología de género?

Sí.

¿Y qué entiende la Iglesia por ideología de género?

Algunos dicen que no existe, que es un invento de la Iglesia católica. Y eso no es cierto. Nace desde hace mucho tiempo, unos 60 o 70 años, en un contexto sano, de la emancipación de las mujeres, que eran humilladas. Y entonces se creyó que la manera era separar género de sexo, y que por lo tanto no se es hombre y masculino; no se es mujer y femenino, sino que se puede ser sexualmente hombre y tener género femenino o tener otro tipo de género. Lo hicieron luchando por una igualdad y eso está bien. Pero la igualdad no se logra negando la diferencia ni borrando la realidad del ser humano como un ser sexuado, ni menos la institución y conformación de una familia, constituida gracias a la unión de un hombre y una mujer, como núcleo de la sociedad.

¿Qué piensa sobre la politización de las marchas?

Me parece un abuso de los padres de familia el haber introducido la política a esas marchas. Las apoyamos desde la Iglesia precisamente porque no tenían ninguna coloración política. Y, por lo tanto, que políticos se hayan metido para tratar de llevar el agua a su molino, es indudablemente un acto deshonesto. Eso lo digo duélale a quien le duela. Y por lo tanto no estamos de acuerdo con la manipulación política de las marchas y mucho menos para hacer una propaganda contra el ‘No’ en el plebiscito.

Porque la Iglesia siempre ha respaldado el proceso de paz…

Eso lo hemos dicho siempre, con toda claridad. Y frente al plebiscito tenemos una posición totalmente clara y es que invitamos a votar a conciencia. Y eso significa que cada persona, sin dejarse arrastrar por consideraciones no verdaderamente claras desde el punto de vista de la comprensión de lo que se está logrando en La Habana, vote por el ‘Sí’ o por el ‘No’, de acuerdo con lo que crea más conveniente para el país. Y no sencillamente porque se manipule o se deforme la información y la realidad.

JOSÉ ALBERTO MOJICA PATIÑO
Redactor de EL TIEMPO

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