Entró en pánico al salir de la ‘U’, dejó el país y triunfa en Europa

Entró en pánico al salir de la ‘U’, dejó el país y triunfa en Europa

Hernán Capador, galardonado en Suecia, cuenta su hazaña y claves para no fracasar al pedir una beca.

Hernán Capador

El joven Hernán Capador reúne muestras en compañía de su profesor Åke Olson y la estudiante uruguaya Camila Díaz.

Foto:

Causa Lithel

17 de julio 2017 , 11:00 a.m.

Una mañana de septiembre del 2014, el joven Hernán Capador abrió los ojos, se levantó de su cama y entró en pánico al darse cuenta de que era un desempleado más en Colombia. Un día antes se había graduado como biólogo en la Universidad Javeriana.

"Ahora, ¿qué va a ser de mi vida?", se preguntó Hernán.

Como todo joven soñador y con la energía que le daba su título, Hernán decidió realizar una verdadera cruzada para subir otro escalón en busca de sus metas. Hoy es reconocido con el galardón Global Swede, un premio que resalta la labor de estudiantes extranjeros destacados por su excelencia académica, cualidades sociales, innovación, creatividad y emprendimiento.

Estaba empecinado en que su futuro cercano no estaba en Colombia, aunque se planteaba conseguir un trabajo de corto tiempo que le permitiera abrirse espacios y ganar algo de experiencia laboral, una característica que pesa entre los recién egresados.

Pese a las ganas de trabajar, Hernán no consiguió trabajos como los que pretendía y que le permitieran seguir cada uno de los pasos que planeó para ganarse una beca de maestría en el extranjero.

No se quería desviar de su objetivo, pues sabía que si se comprometía con un trabajo de largo aliento le hubiera quitado tiempo para su preparación y, con un buen salario, las ganas de tener su propio carro podrían haberlo hecho endeudar y dejar de lado su sueño inmediato, mientras el pago del vehículo alargaba su estancia en Colombia y su anhelo se dilucidaba.

Hernán, desde su época universitaria en la Javeriana, se acostumbró a dar un 150 por ciento en cada proyecto en los cuales se involucraba. Allí, fue representante
estudiantil en su facultad y realizaba proyectos sociales en Altos de Cazucá, una zona conflictiva de Soacha, municipio vecino de Bogotá.

Al salir de la universidad, Hernán invirtió todo su tiempo en la preparación para ganarse una beca. Estudió minuciosamente los términos económicos de cada estudio que lograba interesarlo y, además, en qué consistía la cultura de cada país donde se postulaba.

Estados Unidos era una de sus opciones, pero decidió enfocarse en Europa. Sabía que llegar a las mejor universidades de Inglaterra era un objetivo ambicioso, pero las probabilidades de ser aceptado se le hacían intrincadas, por lo cual optó por lanzar sus miradas a Alemania, Dinamarca y Suecia, países cuyos gobiernos ofrecen becas a colombianos.

Hernán no tuvo suerte en sus primeros intentos. En Alemania no fue admitido y en Dinamarca también le negaron la posibilidad. No se rindió.

Mientras esas posibilidades se le escapaban, se centró en reforzar el inglés, el idioma universal.

"Hay que tener determinación, antes de acabar la universidad sabía que quería estudiar afuera, entonces lo primero fue estudiar inglés, empezar por cosas sencillas como poner el celular o computador en inglés", dice Hernán.

La persistencia le daría una recompensa a Hernán. Cuenta que él no solo se postuló a una universidad, sino que lo hizo en cuatro, hasta que una puerta en Suecia se abrió con la carta de motivación que envió a la Universidad de Ciencias Agrícolas de ese país (SLU).


Sus esfuerzos en inglés durante alrededor de un año le sirvieron. La carta que redactó en inglés, idioma que –según Hernán– debe ser una prioridad para quienes quieren estudiar en el extranjero, marcó su camino rumbo a esa universidad.

Lo único que le restaba para lograr ese anhelo de estudiar en el extranjero era cómo financiar su estadía en Suecia. No quería ser una carga para sus padres y, afortunadamente, logró que los costos de manutención se los cubriera una beca que le otorgó Colfuturo.

El desapego de sus seres queridos era el otro gran reto para él, aunque sus padres sabían el sueño de su hijo, el momento siempre se ve lejano hasta que ocurre.

La despedida fue por lo grande, un viaje a Nueva York, ciudad desde donde volaría a Suecia a cumplir sus metas. Allí, sentados en un restaurante, lloró junto a ellos
y se separó. Era de su conocimiento que en al menos dos años no los volvería a ver, pero era parte del destino que se había trazado.

Ahora, desde Upsala, un pueblo cercano a Estocolmo, ciudad donde está la Universidad de Ciencias Agrícolas, alcanzó un logro que le valió el reconocimiento en esa institución.

El logro

En su tesis de maestría, Hernán, junto a su tutor Åke Olson, trabajó en el patógeno de la planta más importante de Suecia, llamada Pícea, y que comúnmente es conocida como el árbol de Navidad en ese país.

Hernán cuenta que en todas las casas de ese país en cada Navidad las familias se reúnen a cortar este tipo de árbol para adornar sus hogares.

Tras meses de investigación, el joven desarrolló unas herramientas genéticas que permitieron entender cómo el patógeno que afecta las semillas de la planta se reproduce en los bosques suecos, ocasionando problemas en la industria maderera, el recurso de mayor importancia en ese país, de donde es Ikea, empresa líder en el mundo por la fabricación de todo tipo de muebles.

Hernán Capador

Ceremonia en la que Hernán Capador recibe el premio Global Swede.

Foto:

Catarina Axelsson, de las oficinas Gubernamentales Suecas.


"El estudio ha traído resultados con los que la universidad se siente satisfecha y la industria forestal que financió el proyecto está contenta debido a que esto abre una 'caja de Pandora' para entender la enfermedad, proponer estrategias para tratarla y reducir las pérdidas económicas", cuenta el joven.

Hernán tendrá que pasar algunos años más sin ver a sus padres y contactándose con ellos cada día por Skype, como lo viene haciendo. Sus logros le valieron que la
universidad le siga financiando sus estudios en Suecia y seguirá analizando los patógenos del Pícea.

También, en sus tiempos libres, además de recorrer las calles repletas de nieve de Upsala, se dedicará a ayudar a otros colombianos y latinos a través de un blog que abrió para darles consejos sobre la vida en Suecia a los recién llegados. Quiere abrir puertas.

Cristian Ávila Jiménez
Redactor ELTIEMPO.COM

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