La importancia de la lectura en el aprendizaje

La importancia de la lectura en el aprendizaje

Hay estrategias de todo tipo para que los estudiantes que incluyan la lectura en su día a día.

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La lectura en voz alta y de manera colectiva permite que los niños desarrollen muchas más habilidades como la escucha, la interpretación y la comprensión de lo que leen.

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Archivo particular

13 de noviembre 2016 , 04:01 a.m.

Conocer nuevos mundos, estimular la imaginación, adquirir la capacidad de discernir y tener una visión más amplia del mundo y de la realidad son algunas de las cosas que ganan las personas a las que les gusta leer, dicen los expertos.

Según cifras recientes del Dane (2015), el 51,6 por ciento de los colombianos no han leído libros en el último año, mientras que el 48,4 por ciento afirma que sí lo ha hecho, aunque más de una cuarta parte de esa cifra sostuvo que solo había leído un libro en los últimos doce meses. Por otro lado, el 5,5 por ciento de la población leyó cinco libros en el año.

Sin embargo, en las recientes pruebas Saber 11 que se realizaron el 31 de julio, además de lograrse un incremento de siete puntos en el promedio nacional, pasando de 250 a 257 en un año, el área del conocimiento en la que mejor desempeño tuvieron los estudiantes fue Lectura Crítica, en la que el aumento fue de 2,9 puntos.

La prueba en esta área evalúa las competencias que tienen los estudiantes para identificar y entender los contenidos del texto, comprender lo que leen y reflexionar sobre los mismos.

Dichas cifras indican que aunque todavía hay mucho por hacer para que en nuestra cultura se arraigue el hábito de la lectura, hay ciertas estrategias nacionales que se están aplicando en las instituciones educativas y que quizá están generando pequeños cambios.

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Silvia Prada, gerente del Plan Nacional de Lectura y Escritura, afirma que es muy importante que la gente lea porque además de adquirir conocimientos y vivir nuevas experiencias, las personas que leen son diferentes de las que no, pues tienen un discurso más enriquecido, selectivo y crítico.

Con el objetivo de trabajar para aumentar los índices de lecturabilidad en el país, Prada y su equipo vienen desarrollando algunas estrategias con diferentes comunidades.

Nuestro proyecto más importante es ‘Pásate a la biblioteca’, con el que formamos maestros y bibliotecarios y además dotamos de colecciones literarias y ediciones digitales las bibliotecas escolares. Actualmente, están involucrados 450 colegios en jornada única”, contó Prada.

Otra de las actividades que realizan con estudiantes son los maratones de lectura, mediante los cuales se motiva a los alumnos para que durante un mes, todos los días por una hora, lean. Este año premiaron con un viaje a Europa a los tres estudiantes que más libros leyeron.

‘Territorios narrados’ y ‘Narrativas de paz’ son las otras dos estrategias dirigidas a población vulnerable y afectada por la violencia, con las que no solo motivan a leer, sino que, mediante un ejercicio de memoria histórica, las personas compilan las experiencias e historias que han vivido y ellas mismas escriben, ilustran y producen sus libros. Trabajan con gente de Guapi, Barbacoas, Candelillas y en los Montes de María.

“Cuando una persona es buena lectora, es una persona autónoma, selectiva, independiente y capaz de tomar posiciones frente a las cosas que suceden en el mundo”, finalizó la gerente.

Por su lado, la escritora Yolanda Reyes dice que en este caso no hay que obsesionarse con los índices, pues la lectura es algo que se construye desde otro lugar que no es ni la competencia ni las mediciones.

“Lo que nos falta es leer de verdad. Nos falta incorporar la lectura desde la primera infancia hasta la secundaria, todos los días de la vida, y eso implica, necesariamente, formar maestros y una sociedad que vaya más allá de lo inmediato y lo superficial. Implica un proceso muy fuerte de formación docente, que no se está haciendo en este país de una manera rigurosa y sistemática”, concluyó la escritora.

Mientras tanto, Piedad Ortega, docente de la Facultad de Educación de la Universidad Pedagógica Nacional, reconoce que los jóvenes están llegando a la universidad sin el hábito de leer y sin las habilidades para analizar, comprender, reflexionar y polemizar sobre lo que se lee.

Para eso, desde la universidad les ofrecen a los estudiantes núcleos comunes de formación en lectura y escritura, además de círculos y talleres de lectura en las diferentes áreas del pénsum académico.

ANA MARÍA OCORÓ LOZADA
Especial para El TIEMPO

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