Cómo usar la preposición "por" / En defensa del idioma

Cómo usar la preposición "por" / En defensa del idioma

¿"Salió por agua" significa que fue a traerla o que estuvo pasando un charco?

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Una de las mejores recomendaciones para hablar o escribir es la concisión.

Foto:

123rf

27 de enero 2017 , 07:59 a.m.

El uso de las preposiciones es diferente en cada lengua. Por eso, sobre todo para algunos angloparlantes e hispanohablantes, es frecuente que se cambie el significado de estas cuando se trasladan las ideas de un idioma a otro.

Las equivalencias o las aplicaciones, tanto en español como en inglés, son distintas. De ahí que las traducciones literales resulten tan arriesgadas. Por citar un caso, acudo al extendido y muy desacertado uso de la palabra billón (de la cual ya hemos tratado). Innumerables personas acuden a esta como si equivaliera a 1.000 millones (el uno seguido de nueve ceros).

En inglés, sí es correcto (billion, admitido en Estados Unidos); pero en español el significado preciso es de “un millón de millones”: el uno seguido de doce ceros. Eso es un billón (en español). Claro, esta palabra no es una preposición.

Sin embargo, ahora sí tomemos una preposición, por ejemplo “on” del inglés: “on the floor” (en el suelo); “a book on physics” (un libro sobre física); “on January the 29th” (el 29 de enero).

Notemos cuáles preposiciones son las usadas en español para traducir esas expresiones del inglés. Aunque en apariencia es la misma escritura, “on” cambiará la equivalente preposición en español de acuerdo con el sentido. Y presiento (aún lo compruebo) que de allí provienen los desaciertos en el español, más que nada con la preposición “por”, tema central de nuestro texto.

Algunas personas que usan mucho el inglés tienden a calcar las proximidades fonéticas y gráficas de muchas palabras cuando usan el español. Esos casos abundan, y la invasión al español continúa sin que los soldados idiomáticos sean conscientes de la necesidad de defender su espacio y, con este, su cultura.

Por supuesto, siempre considerando que los cambios de la lengua son inevitables, pero no por ello impositivos y arbitrarios. Entonces, llega la invasión.

En español, como en casi todas las lenguas, las formas de hablar espontáneas otorgan ciertas licencias. Ya hemos aclarado en otros espacios que la gente tiende más a percibir la intención de lo que se dijo que aquello que, de manera literal, se dijo.

“Échale un ojo al chocolate que está en la estufa” no significa que alguien quede tuerto para darle un “sabor de ojo” a esta exquisita bebida. Se requiere traducir esta expresión: “Evita que el chocolate se derrame”.

Una situación parecida se presenta con las preposiciones (y con toda clase de palabras), y particularmente con la preposición “por”. Así, aunque alguien diga que es “apasionado del fútbol”, se recomienda usar “apasionado por el fútbol”, sobre todo al escribir.

Junto a este ejemplo, surgen otros desaciertos, propios de los esnobs con sus trillados “temas a discutir”, “funciones a realizar”, “cuentas a pagar”, “asuntos a resolver” o “documentos a archivar”; para todos estos casos (y otros parecidos), se recomienda “temas por discutir”, “funciones por realizar”, “cuentas por pagar”, “asuntos por resolver” y “documentos por archivar”.

Nada de decir “de momento no contamos con ese producto”; lo correcto: “por el momento no contamos con ese producto”. Tampoco “está ansioso de saber el resultado”; se recomienda “está ansioso por saber el resultado”.

Esta preposición, si va seguida de otra, causa desconcierto entre los hispanohablantes de América: “En mi automóvil, voy a por Lucía, que está en un congreso”. Ese uso, muy difundido en España, guarda su diferencia. Para este ejemplo, quiere decirse que alguien va con la intención de suministrarle trasporte a Lucía una vez concluya el congreso, y quizás trasladarla al lugar que ella disponga.

En cambio, si se dice: “Voy por Lucía”, esta expresión significa que Lucía es el motivo por el cual alguien va al congreso (ella lo invitó, o por solidaridad la acompaña. O, si uno no va, ella se enoja, etc.); entonces, “voy por Lucía”.

Otras veces, hay más confusiones. “Los habitantes del pueblo salieron por agua”, contaba un periodista. Y la audiencia podrá pensar que la gente subió a unas embarcaciones y salió del pueblo por vía fluvial, también que hubo inundaciones que obligaron a evacuar una zona o que los residentes llevaban recipientes para trasportar agua, etc.

Toda esa confusión por usar la preposición “por” sin cuidado. Recomendación: rehacer la oración.

En la escritura, siempre importa más la claridad que la extensión.
Con vuestro permiso.

JAIRO VALDERRAMA
PROFESOR FACULTAD DE COMUNICACIÓN
UNIVERSIDAD DE LA SABANA

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