‘Adán, Eva y el paraíso son un mito’: sacerdote Gerardo Remolina

‘Adán, Eva y el paraíso son un mito’: sacerdote Gerardo Remolina

Defendió las ideas y fundamentos de la Biblia ante el biólogo británico Richard Dawkins.

‘Adán, Eva y el paraíso son un mito’: sacerdote jesuita Gerardo Remolina

El sacerdote Gerardo Remolina, miembro de la Compañía de Jesús (izq.) y Dawkins, biólogo y etólogo británico.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

04 de diciembre 2017 , 11:40 p.m.

La ‘comunión’ ante la primera controversia hizo presagiar lo que, seguramente, muchos temían: un encuentro con más diplomacia que pugnacidad en las posturas de los contendores. “Según los astrónomos, los astrofísicos y los arqueólogos de hoy, la edad del Universo comprende entre 13.761 millones y 14.OOO millones de años. Y la Tierra, según los geólogos y geofísicos, estaría en una edad de 4.470 o 5.000 millones de años. Y el hombre, la evolución del género humano, según los investigadores, ha comenzado a evolucionar hace cerca de 2,5 millones de años”.

De esta manera, el sacerdote Gerardo Remolina, miembro de la Compañía de Jesús, una de las corrientes de formación más intelectuales y académicas de la Iglesia católica, respondía a la pregunta sobre cuál cree él que es la edad de existencia del Universo, la Tierra y el ser humano.

Lo hizo desde el campus de la Universidad Javeriana, alma mater de la que fue rector por nueve años. Lo hizo contradiciendo al Génesis, una de las piedras fundacionales de la Biblia, libro sagrado que apuntala la formación judía y cristiana.

Y lo hizo frente a uno de los ateos más mediáticos e influyentes de la actualidad: el biólogo, etólogo y zoólogo británico Richard Dawkins. El encuentro entre ambos pensadores se dio durante el debate ‘¿Es Dios una ilusión?’, organizado por la Javeriana para conmemorar los 80 años de su facultad de Teología y el cual tendrá dos actos más, este martes en Medellín y el miércoles en Cartagena.

Ante la respuesta de Remolina, Dawkins dijo no tener nada que agregar: “Los números expuestos por el padre son perfectamente correctos”. Pero no demoró en matizar su respuesta: “Necesito agregar dos cosas. La primera es que, aunque él es un teólogo sofisticado y conoce estas edades, la misma información no ha sido llevada hacia toda la gente religiosa en el cristianismo y en el mundo islámico”. Acto seguido, prosiguió:

“En Estados Unidos, por ejemplo, y de acuerdo con encuestas, cerca del 40 por ciento de la población cree que el mundo existe desde hace menos de 10.000 años. Esta es una pieza increíble de inexactitud y es equivalente a pensar que el ancho del continente norteamericano es de solo ocho metros”, dijo Dawkins.

Sin embargo, no le quiso dar más largas a la espera de los más de mil asistentes que llegaron al escenario para ver más un pugilato de ideas enérgicas que un acuerdo. Y lo logró echando mano de una de sus armas predilectas: la evolución darwiniana. “El padre Remolina se pregunta qué fue lo que pasó en el comienzo”, sigue Dawkins. “Es una pregunta profunda que los físicos tratan de resolver. No creo que haya algún creador. El origen de la vida también es un misterio; pero, sin duda, será algo más fácil de resolver porque los fósiles más antiguos que hay son de hace 4.000 millones de años y, probablemente, en algún lugar después de eso la vida comenzó. Una vez la evolución por selección natural comenzó; entonces, prácticamente sabremos el tipo de cosas que pasarían”.

Sigue Remolina. El moderador del debate le consultó sobre sí la Biblia puede ser considerada un libro científico. Ante este interrogante, respondió que no es un libro de ciencia; en lugar de ello, aseveró que es una colección de libros de todo tipo en los que lo único que no se puede encontrar son relatos de índole científica ni de aspiración técnica.

No obstante, afirmó que sí es un documento con un gran valor histórico. “En la Biblia podemos buscar la historia de una serie de experiencias espirituales, humanas, de logros, de fracasos. Es un libro profundamente humano”, dijo el religioso, para quien en la Biblia no hay ciencia, pero recordó que sí existen ciencias bíblicas, por lo cual “es necesario estudiar científicamente” dicho documento. Además, para enfatizar su punto, aseguró que en la Biblia se encuentra una colección de diversos mitos. Ante esta afirmación, Dawkins respondió que si bien esto es cierto, los relatos que se encuentran en el denominado canon bíblico “fueron escogidos de manera arbitraria.
Muchos creen que lo que se dice ahí es verdadero y que es un trabajo de ciencia. Es labor de los teólogos sofisticados, como el padre Remolina, desilusionar a estas personas diciendo la verdad”.

Así se ingresó en uno de los momentos de mayor interés y, sin duda, más sorprendentes para gran parte de los católicos asistentes. Ocurrió cuando el padre Remolina tuvo que referirse a la existencia de los dos primeros seres humanos que habitaron la Tierra, según las Sagradas Escrituras: Adán y Eva.

“Adán y Eva son un mito”, soltó Remolina. Un rumor de perplejidad recorrió el recinto. De inmediato, como anticipando las reacciones de sus seguidores y de los otros miembros de la Iglesia que se encontraban allí –y quienes desde antes del inicio del debate aclararon que los pensamientos expresados por Remolina no comprometen las doctrinas de su credo–, agregó: “Quiero hacer la distinción entre lo que es un mito como estructura de pensamiento del ser humano cuando se enfrenta a interrogantes sobre el Universo y sobre sí mismo. El mito no pretende explicar nada, sino asumir una actitud de fe, de vida frente a uno de esos interrogantes. Y la Biblia está llena de mitos”.

No obstante la aclaración, que en su momento pareció pertinente, sus palabras no cayeron muy bien en su interlocutor y, por fortuna para los atentos espectadores, sirvieron para animar el debate. Algo cambió entonces en la actitud de Dawkins, quien hasta ese momento pareció estar poseído por la calma. Esperó a que su interlocutor concluyera su intervención y, de forma impetuosa, se fue lanza en ristre.
“Mucha gente cree que la Biblia es un libro histórico, pero no lo es porque no hay evidencias de muchos de los acontecimientos que describe. Hay otros que afirman que la Biblia es un libro de enseñanzas morales, pero tampoco. Dios es el personaje más desagradable de toda la ficción”, respondió Dawkins. Para finalizar, le soltó la siguiente ironía: “Lo mejor para dejar de ser religiosos es leer la Biblia”.

Remolina recordó otros mitos de la Biblia e, incluso, indicó que “también existen los mitos en la ciencia; incluso, el propio Carl Sagan llegó a decirlo. El mismo big bang es un mito científico, porque aunque hoy hay científicos que intentan reproducirlo en los laboratorios, aún no lo logran. Al principio hay afirmaciones científicas que no son más que una intuición o una hipótesis que se expresa de manera científica y en un momento empieza a ser una realidad”. Fue un argumento que no cayó muy bien a Dawkins, quien recordó que el big bang es un planteamiento científico sobre el que cada vez hay más evidencias. Aprovechó el momento para recordarle al moderador del debate que la esencia de este tipo de encuentros era contrapreguntar, y hasta ese momento esto no había sucedido con suficiente fluidez.

En torno al big bang, fueron y volvieron las ideas apasionadamente por un buen tiempo. Incluso, cada vez que uno de ellos decía que quería retomar un punto sobre algo o hacer una aclaración, el público soltaba una breve carcajada.

Superado el asunto de Adán y Eva, el siguiente paso natural era abordar cuestiones como la existencia de Jesús, la virginidad de María y el pecado original. Durante buena parte de lo que restó del debate, el incrédulo y el creyente, sin perder el aliento, defendieron sus posturas. Para Dawkins, la de Jesús es una historia inverosímil desde el mismo nacimiento de una mujer virgen de la cual, dijo, no se tienen muchas referencias históricas.

Para Remolina, Jesús es la fundación del cristianismo, y su presencia en la Tierra tuvo un gran impacto en la humanidad por el mensaje que trajo.

Algo similar ocurrió con la idea del pecado original y el rito del bautismo. Dawkins se mostró irreconciliable ante la idea de concebir un mundo en el que se les dice a los niños que nacen malos. Según él, no tiene coherencia pensar que Jesús murió por un hecho que no existió: el pecado original. El mismo descrédito dirigió hacia los milagros del Mesías del cristianismo.

Remolina se mostró fuerte en su fe. Afirmó que Jesús, como hijo de Dios, vino a la Tierra para sembrar un mensaje de amor. Los milagros de Jesús –dijo– responden a energías que no se pueden explicar desde las razones humanas. “El pecado original, por su parte, es una forma de comprometer a los pequeños que nacen con sus comunidades”. Al fin y al cabo, según él, los padres les transmiten a sus hijos otras enseñanzas, como el lenguaje y las tradiciones.

Fue así como durante más de dos horas la fe y la razón se enfrentaron de forma intensa pero inteligente en Bogotá.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
Twitter: @nicolasb23

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